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 Canchas de basquet contra la violencia
 
 31/03/2010 13:19:28
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Canchas de basquet contra la violencia

 

Por Sergio Sarmiento

Contenido

Abril 2010

 

            Quizá era la respuesta natural. Ciertamente es la que ofrecen con automática previsibilidad la mayoría de los funcionarios gubernamentales. El presidente Felipe Calderón declaró en Tokio, Japón, que la matanza de un grupo de estudiantes de Ciudad Juárez el 31 de enero había sido producto de un pleito entre pandillas.

            Resultó que no. Los muchachos acribillados salvajemente mientras festejaban un triunfo de su equipo de futbol americano eran deportistas y buenos estudiantes que no tenían vínculo alguno con ninguna pandilla. No sabemos si había algùn motivo de venganza personal en los sicarios que llevaron a cabo la matanza o si simplemente se equivocaron al ametrallar a estos muchachos. El hecho es que, una vez más, la violencia afectó a personas inocentes, poniendo en entredicho la constante explicación de tantos funcionarios y políticos en el sentido de que quien es vìctima de la violencia es porque ha hecho algo para merecerlo.

            Ni siquiera se puede argumentar que la violencia ciega y masiva está confinada a Ciudad Juárez. El mismo día de la matanza de Juárez, un grupo de sicarios atacó a un restaurante y centro nocturno en Torreón, una ciudad que como tantas otras de nuestro país habia sido tranquila y pacifica hasta hace algunos años.

            La matanza de Juárez ha creado tal indignación que el gobierno ha hecho especiales esfuerzos por satisfacer a las víctimas y a la población. Si bien se tardó dos semanas en hacerlo, el presidente Felipe Calderón ha acudido en dos ocasiones a Juárez y ha aguantado las críticas y cuestionamientos de las víctimas. Ha anunciado también un plan destinado a restablecer la seguriad en Juárez. Pero el propio presidente ha advertido a los juarenses que no deben esperar resultados inmediatos. La iniciativa implica cambios no sólo en los operativos de seguridad sino también en los servicios de educación y de salud así como en la infraestructura de Juárez. Para combatir la violencia, se construirán ahora canchas de basquetbol.

            Torreón no ha recibidio la misma atención. Si bien las circunstancias de la matanza del 31 de enero fueron muy similares a las de Juárez, ni el presidente Calderón ha acudido a esa ciudad de la comarca lagunera ni ha establecido un plan especial para combatir ahí a la delincuencia. Quizá la diferencia es que el estado de Chihuahua, del que Juárez es la principal ciudad, tendrá elecciones para gobernador el próximo mes de julio.

            La atención que se le está prestando a Juárez es importante. Por lo menos en el caso de esa ciudad no se registra una indiferencia como la que prevalece para Torreón o para Tijuana o para Culiacán o para tantas ciudades y regiones del país. Pero yo tengo dudas de que el gobierno haya entendido las razones de la violencia y esté tomando las medidas adecuadas para combatirla.

            Juárez es una ciudad pobre, pero no tanto como muchas otras del país. Por ejemplo, Mérida es tan o quizá más pobre que la urbe fronteriza, pero no presenta la misma situación de violencia. Mejorar los sistemas educativos y de salud de Juárez seguramente ayudará a elevar el nivel de vida de los juarenses. Pero no estoy convencido de que eliminará una violencia que parece tener razones muy distintas. Hay razones para temer, de hecho, que todo el dinero que se dedique a la ciudad se desperdicie como se han desperdiciado, por ejemplo, los miles de millones de pesos que la federación ha enviado a Chiapas sin por ello hacerle mella a su pobreza ancestral.

            Juárez fue una de las primeras ciudades en recibir los famosos operativos conjuntos, en que el ejército y la policía federal se unían a la policía municipal en labores de patrullaje y de seguridad. A tres años de distancia, sin embargo, la situación de violencia no sólo no se ha resuelto sino que se ha empeorado. De hecho, éste no es el único operativo que ha fracasado. En 2003, el entonces secretario de gobernación Santiago Creel lanzó con bombo y platillo un programa especial para fortalecer la seguridad en Juárezz del que ya nadie se acuerda.

            Todos los esfuerzos han fracasado hasta ahora. El establecimiento de un sistema de retenes, por ejemplo, parece haber causado más molestias a los ciudadanos comunes y corrientes que a los criminales. Cualquier juarense podrá señalar que no es posible atravesar la ciudad sin ser detenido constantemente en retenes en donde hay que identificarse y ser sometidos a revisiones. Sin embargo, los convoyes de sicarios armados hasta los dientes milagrosamente no son detenidos por los retenes.

Por otra parte, el Sistema Integral de Aforo Vehicular, el Siave, ha multiplicado el tiempo que los mexicanos y los visitantes deben perder para cruzar la frontera de Estados Unidos a México. Esto no ha reducido la disponibilidad de armas en territorio mexicano, pero sí ha agravado la crisis económica en Juárez al reducir de manera drástica el turismo.

            Pretender erradicar el narcotráfico o la violencia con mejores escuelas, hospitales o canchas de basquetbol no tiene mucho sentido. Quienes mataron a los estudiantes reunidos en una fiesta el 21 de enero no lo hicieron por hambre o por falta de educación. Son sicarios profesionales contratados por bandas de delincuentes que tienen acceso a armas automáticas de alto poder y que, por supuesto, no pueden adquirir las personas en condición de pobreza.

            No cuestiono la buena fe del gobierno en su lucha contra la delincuencia organizada y la violencia. Pero hay que entender los males para poder enfrentarlos. De nada nos servirá gastar miles de millones de pesos en canchas de basquetbol. A lo mejor esto ayuda a que un mayor número de juarenses puedan escapar el infierno de su ciudad yéndose a jugar a Estados Unidos. Pero las causas de la violencia en Juárez son muy distintas. Ésta es producto de una lucha contra el narcotráfico en la que el gobierno no tiene posibilidades de triunfar. Si no lo entendemos, la próxima matanza no será en una fiesta sino quizá en una cancha de basquetbol.

 

www.sergiosarmiento.com

 

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