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 El sabor del triunfo
 
 27/09/2010 9:44:12
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


El sabor del triunfo
 Modificado por sergiosarmiento  en 27/09/2010 7:46:50)

Contenido

Jaque Mate

Sergio Sarmiento

Septiembre 2010

 

            España estalló en fiesta este pasado 11 de julio tras conquistar la Copa del Mundo de futbol después de siete complicados partidos y una final durísima frente a la escuadra de los Países Bajos (Holanda).

            Las celebraciones se extendieron durante días por toda España. Catalanes, vascos, castellanos, gallegos, valencianos y andaluces, entre otros, tuvieron finalmente motivos para compartir una alegría en un país separado secularmente por tradiciones y lenguas distintas. El triunfo deportivo se convirtió, además, en un respiro para un pueblo que ha sufrido en los últimos tiempos momentos económicos muy difíciles.

            Si bien el equipo español nunca se vio dominante en su participación en Sudáfrica 2010, el campeonato no fue tampoco una sorpresa. La escuadra española llegó al Mundial clasificada como la segunda del planeta, sólo después de Brasil. Apenas en 2008 había obtenido la Copa de Europa.

            El éxito deportivo español no se limita al futbol. Los equipos y deportistas individuales españoles han brillado en campos muy diversos en los últimos años. Apenas el 4 de julio, una semana antes del triunfo de la selección en Sudáfrica, Rafael Nadal obtuvo su segundo campeonato en Wimbledon y reafirmó su puesto como primer tenista del mundo. En motociclismo los españoles Jorge Lorenzo y Dani Pedroza se disputan los mejores lugares en la máxima categoría, la Moto GP. Pau Gasol es uno de los pilares de Los Angeles Lakers, campeones de la NBA, la máxima liga de basquetbol en el mundo. En ciclismo Alberto Contador es siempre uno de los mejores si no el primero. En automovilismo pocos pueden vencer a Fernando Alonso cuando éste cuenta con un buen vehículo.

            Estos logros deportivos españoles son, sin embargo, relativamente recientes. Durante mucho tiempo España tuvo que conformarse con un lugar no sólo mediocre, como el resto de los países iberoamericanos, sino incluso bajo. En los Juegos Olímpicos de 1968, cuando México obtuvo nueve medallas aprovechando su situación de local, España no consiguió ninguna. Cuatro años después en Múnich debió conformarse con una de bronce. En Montreal ’76 su cosecha fue de dos de plata.

            Con la llegada de la democracia a fines de los años setenta, y los deseos de integrarse como miembro pleno de la Comunidad Económica Europea, España empezó una transformación deportiva gradual pero incontenible. En 1980 en Moscú su equipo ganó seis medallas; en 1984 en Los Ángeles, cinco; en Seúl en 1988, cuatro, con una presea de oro en cada encuentro. El gran salto se produjo en 1992 cuando, con la ventaja de ser anfitriona en Barcelona, España se alzó con 22 medallas, de las cuales 13 eran de oro.

            Al contrario de México, que casi desapareció del panorama olímpico después del ‘68, España siguió obteniendo excelentes resultados: 17 en Atlanta 1996, 11 en Sidney 2000, 19 en Atenas 2004 y 18 en Beijing 2008. Sorpresivamente este país del sur de Europa, que nunca se había distinguido por su desempeño deportivo, era ya una de las grandes potencias del mundo.

            Una nación no llega a distinguirse en el deporte de alto rendimiento si no ha hecho un esfuerzo concreto para lograrlo. Las tradicionales grandes potencias del mundo, como Estados Unidos y la Unión Soviética, así como posteriormente Rusia, han logrado sus éxitos gracias a una combinación de programas para la detección temprana de talentos y recursos para el desarrollo de los deportistas jóvenes. En algunos casos el esfuerzo recae en empresas privadas o en escuelas, como en la Unión Americana, mientras que en otros es el gobierno el que lleva la responsabilidad, como ocurrió en la Unión Soviética y en los antiguos países socialistas de la Europa oriental. Las nuevas potencias deportivas, como Cuba, Corea del sur y, más recientemente, China, han aplicado la misma fórmula.

            El Consejo Superior de Deportes es la organización gubernamental que coordina en España los esfuerzos por promover el deporte de alto rendimiento. El Ministerio de Hacienda otorga deducciones fiscales a las empresas que patrocinan actividades deportivas y que otorgan becas a atletas de alto rendimiento. El trabajo más importante, sin embargo, corresponde a las escuelas públicas, las cuales en el pasado prestaban poca atención a la educación física pero con el tiempo han ido adaptando espacios para el deporte. Los equipos profesionales de futbol en España han hecho también esfuerzos muy importantes en el desarrollo de talentos. La mayoría de los clubes tienen cientos o miles de niños y jóvenes en sus fuerzas básicas de las que van surgiendo jugadores de alto nivel.

Los directivos del deporte español son pacientes. Por eso la Furia Española pudo progresar de manera gradual y consistente a lo largo de los años. En 1992 conquistó la medalla de oro de futbol en los Olímpicos de Barcelona. En 1999 fue campeona del mundo sub 20 en Nigeria. Muchos de los actuales campeones del mundo empezaron en ese equipo.

Los directores técnicos han tenido tiempos razonablemente largos para llevar a cabo su trabajo. Luis Aragonés fue designado director técnico en 2004. Permaneció en el equipo en 2006 a pesar de que el equipo fue eliminado en la segunda ronda de la Copa del Mundo por Francia. Una escuadra más madura conquistó ya la Copa de Europa en 2008. Vicente del Bosque reemplazó a Aragonés tras esta victoria, pero tuvo tiempo de trabajar con el equipo hasta llegar a Sudáfrica y a la Copa del Mundo en 2010. En México llamamos siempre a los entrenadores de último momento.

El éxito deportivo no es simple cuestión de dinero. España era un país más pobre que México en las décadas de 1950 y 1960, sólo que tomó mejores decisiones económicas que el nuestro. Su Consejo Superior de Deportes tenía 193 millones de euros en 2009, que equivalen a 3,211 millones de pesos; pero la Comisión Nacional del Deporte de México, la Conade, cuenta en este 2010 con 3,946 millones de pesos. Las medidas fiscales para que las empresas apoyen a los deportistas de alto rendimiento son similares en los dos países.

La diferencia principal radica en la generación de talento en escuelas y fuerzas básicas de los clubes profesionales. Los entrenadores españoles tienen muchas veces más el número de jóvenes de talento que sus colegas mexicanos. En México nadie, ni las escuelas ni los equipos profesionales, quieren hacer la inversión de descubrir y desarrollar talento a temprana edad.

Quizá los mexicanos estemos satisfechos con ser los perennes perdedores en las competencias internacionales. Tal vez no nos molesta ocupar el lugar número 14 en la Copa del Mundo, como en Sudáfrica, u obtener sólo tres medallas en unos Juegos Olímpicos, como en Beijing.

Pero si queremos alcanzar resultados como los de España tendremos que cambiar nuestra forma de actuar. Nadie gana una Copa del Mundo porque echa muchas porras en un partido, sino porque ha hecho el trabajo prolongado e intenso que permite construir en el largo plazo deportistas ganadores.

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