• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Contenido  La fiesta del b...
 La fiesta del bicentenario
 
 27/09/2010 9:47:51
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


La fiesta del bicentenario

Contenido

Jaque Mate

Sergio Sarmiento

Octubre 2010

 

            “El solitario mexicano –escribía Octavio Paz en su Laberinto de la soledad—ama las fiestas y las reuniones sociales. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual… El arte de la fiesta envilecido en casi todas partes, se conserva intacto entre nosotros.”

            Desafortunadamente las fiestas nos debilitan a los mexicanos en lugar de fortalecernos. El tiempo que dedicamos a ese pesado calendario de celebraciones religiosas o patrióticas nos impide hacer bien nuestro trabajo y cumplir con el deber de ser más productivos. “Nuestra pobreza –sentencia Paz—puede medirse por el número y suntuosidad de nuestras fiestas populares.”

            No sólo festejamos mucho sino que lo hacemos mal. En el primer centenario de la independencia, en 1910, el gobierno de Porfirio Díaz no pudo concluir el Palacio de Bellas Artes, lo que había de ser el nuevo Teatro Nacional de México, pese a que el edificio se empezó a construir en 1904. Hubo que esperar a septiembre de 1934 para que finalmente fuera concluido e inaugurado. El Monumento a la Revolución, otra obra del centenario que iba a ser el Palacio Legislativo, nunca fue concluido: lo que hoy vemos, con esa cúpula vacía, es el simple cascaron de lo que sería la sede del Congreso de la Unión.

            En parte por prestar demasiada atención a esos festejos y obras de gran calado el presidente Díaz no advirtió los vientos de cambio que soplaban por el país en 1910. Cuando la fallida candidatura presidencial del hacendado coahuilense Francisco I. Madero se convirtió en un movimiento nacional de protesta, el presidente nunca entendió su importancia. Poco se imaginaba en las fiestas del centenario, cuando recibió a dignatarios extranjeros y fue objeto de innumerables homenajes, que para el siguiente mes de mayo estaría embarcándose para un exilio francés del que nunca regresaría.

            Porfirio Díaz por lo menos concluyó el Ángel de la Independencia, quizá porque el proyecto había sido convocado desde 1843 por Antonio López de Santa Anna. Muchas veces postergados, los trabajos finalmente comenzaron en 1902 bajo el mando del notado arquitecto Antonio Rivas Mercado. La primera construcción se demolió en 1906, debido a un notorio hundimiento, pero aun así el monumento pudo ser concluido a tiempo para la fiesta centenaria del 16 de septiembre de 1910.

            No podemos decir lo mismo del monumento que supuestamente habría de ser el emblema de las fiestas del bicentenario. La Estela de Luz, un arco que no será arco, debía haberse inaugurado el 16 de septiembre de 2010. Pero después de aumentar su presupuesto de 393 a cuando menos 690 millones de pesos, en parte porque muchos de los materiales tienen que ser importados de distintos lugares del mundo, el gobierno ha tenido que reconocer que la construcción no estará lista sino hasta fines del 2011… si es que entonces.

            Quizá no debamos sorprendernos demasiado. La responsabilidad de las fiestas del bicentenario ha sido cambiada de forma constante. El ex presidente Vicente Fox nombró en 2006 a Cuauhtémoc Cárdenas como coordinador de los festejos. Cinco meses después, renunció sin que se supiera exactamente por qué y sin que presentara un informe de lo realizado. Ya en el gobierno de Felipe Calderón el ex presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, asumió la coordinación. Renunció también sin mayores explicaciones. Le siguió José Manuel Villalpando, quien ejerció el mando de los festejos desde el Instituto de Estudios de las Revoluciones Mexicanas de la Secretaría de Gobernación. En este 2010, ya al cuarto para las 12, asumió la responsabilidad directamente el secretario de educación pública, Alonso Lujambio.

            Nadie parece tener una idea precisa de cuánto está gastando el gobierno en estos festejos. Solamente la Expo Bicentenario de Silao, Guanajuato, ha tenido un costo estimado de 1,100 millones de pesos. Hasta mayo del 2010, según datos obtenidos a través del IFAI y publicados en el periódico Reforma, el gobierno federal había transferido 225 millones de pesos a una empresa llamada Instantia, propiedad del australiano Ric Birch, para las fiestas del gobierno federal. Los pagos concluirán el 30 de noviembre por lo que el total será sin duda mayor.

            Nadie ha rendido un reporte de cuánto están gastando directamente las secretarías de estado y otras dependencias del gobierno federal. Ha habido, por otra parte, una verdadera avalancha de publicidad sobre el bicentenario y programas de televisión, como Debatamos México. Los gobiernos estatales y el del Distrito Federal han sido también muy generosos con el dinero de los contribuyentes en estos festejos.

            Algunos de los festejos que se van a realizar son francas locuras que tendrán un costo enorme no sólo para el gobierno sino para los ciudadanos. La Conade, la Confederación Nacional Deportiva, que depende del gobierno federal y que encabeza el político Bernardo de la Garza, llevará a cabo un Festival Olímpico del Bicentenario con la supuesta participación de atletas internacionales como el nadador estadounidense Michael Phelps, el velocista jamaicano Usain Bolt y la garrochista rusa Yelena Isinbayeva, quienes cobran cifras millonarias por sus presentaciones. A lo que haya que pagarles a los atletas habrá que sumar el costo de montar piscinas y pistas olímpicas en pleno Paseo de la Reforma y la factura que nunca se contabiliza de los problemas de congestionamientos que surgirán por cerrar el Paseo de la Reforma.

            Uno puede entender el gusto de los mexicanos por las fiestas. Puede también aceptarse que un bicentenario es una magnífica ocasión para celebrar. En realidad estamos olvidando, sin embargo, que el verdadero aniversario debería ser el 27 de septiembre de 2021, cuando cumpliremos 200 años de la independencia. Sólo que nuestros gobernantes prefieren cerrar los ojos a la realidad histórica y seguir recreando los mitos de la vieja clase política nacional.

            Lo que no es aceptable es que tengamos una celebración tan cara y tan mal organizada. De alguna manera nuestros políticos parecen querer ratificar que los mexicanos aprovechamos cualquier ocasión para una fiesta pero las hacemos siempre mal. Dejamos además que éstas interfieran en la construcción de un México mejor.

Una vez más, como lo señalaba Octavio Pazo, “nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de nuestras fiestas populares.”

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Contenido  La fiesta del b...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement