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 Guerra contra las drogas: La gran derrota
 
 10/12/2010 10:06:10
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Guerra contra las drogas: La gran derrota

Sergio Sarmiento

Jaque Mate

 

Noviembre, 2010

 

            ¿Para qué hacemos un esfuerzo tan importante los mexicanos en el combate al narcotráfico? No lo hacemos porque nos guste o nos divierta, especialmente si consideramos que esa guerra ha causado decenas de miles de muertos en nuestro país en los últimos años, sino porque se nos ha dicho que ésta es la forma de reducir el consumo de drogas en Estados Unidos, el principal consumidor del mundo, y de paso también en México. La información disponible confirma, sin embargo, que lejos de disminuir el consumo de drogas está aumentando en los dos países.

            Este pasado 16 de septiembre la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAHMSA) de los Estados Unidos dio a conocer los resultados de su sondeo nacional anual para 2009. El informe señaló que entre 2008 y 2009 hubo un aumento importante en el consumo de drogas, particularmente de marihuana, en la Unión Americana. El número de usuarios consuetudinarios de drogas ilegales pasó de 8 por ciento de la población mayor de 12 años en 2008 a 8.7 por ciento en 2009. Es un aumento muy importante para un solo año.

            En buena medida este incremento en el consumo fue generado por los jóvenes de 18 a 25 años. En 2008 el 19.6 por ciento de las personas en este segmento de edad de la población había consumido drogas ilegales cuando menos en una ocasión en el último mes, que es la medida que las autoridades establecen para definir el consumo habitual. Para 2009 esta cifra subió a 21.2 por ciento. Uno de cada cinco de los jóvenes estadounidenses son así consumidores de alguna droga, principalmente marihuana.

            No sólo los jóvenes están usando más drogas. El número de consumidores habituales de drogas ilícitas de entre 50 y 59 años de edad aumentó drásticamente al pasar de 2.7 a 6.2 por ciento entre 2002 y 2009. También los viejitos, como vemos, están utilizando drogas o, más bien, los jóvenes que empezaron a utilizarlas en los años sesenta ahora tienen ya más de 50 años y las siguen empleando.

            No sólo en Estados Unidos ha aumentado el consumo de drogas ilegales a pesar de los recursos que se han dedicado a impedirlo en los últimos años. La Encuesta Nacional de Adicciones de México señala que entre 2002 y 2008 el número de mexicanos de entre 12 y 66 años que consume drogas ilegales aumentó de 4.6 a 5.2 por ciento. Si bien las cifras mexicanas son relativamente reducidas, por lo menos en comparación con las estadounidenses, el aumento es significativo.

            Lo más relevante de esta información es que el alza en el consumo se está registrando en un período en que tanto en Estados Unidos como en México se han dedicado enormes cantidades de dinero y decenas de miles de soldados y policías a combatir el narcotráfico y el consumo de drogas.

Las autoridades siempre nos presentan las detenciones y muertes de narcotraficantes importantes como la prueba de que vamos por buen camino en esta guerra. La verdad, sin embargo, es que el propósito de este esfuerzo no es detener o matar a más personas sino reducir el consumo. Y lo que nos demuestran las cifras oficiales en Estados Unidos como en México es que éste, en lugar de bajar, está aumentando.

            Quizá el problema es que las autoridades nunca entendieron que el consumo de drogas no es un tipo de problema que pueda resolverse con represión. Durante años los gobiernos de países como Estados Unidos, México, Colombia y muchos más han utilizado a sus policías y ejércitos para combatir el narcotráfico, pero simplemente no le ha hecho mella. Lo único que han logrado ha sido encarecer la droga en el mercado; pero esto ha aumentado de manera espectacular los rendimientos de los productores y traficantes con lo cual se han generado nuevos incentivos para entrar al negocio. Al mantener la ilegalidad de las drogas, por otra parte, las autoridades han generado una enorme violencia en países como el nuestro.

            En Estados Unidos se registran más de 35 mil aprehensiones cada año por uso de drogas ilícitas. En México también han sido detenidas decenas de miles de personas por delitos contra la salud. La enorme mayoría de ellos no son peligrosos para la sociedad. Se les ha encarcelado por haber consumido una sustancia que sólo a ellos puede hacerles daño.

            No siempre han estado prohibidas las drogas. Durante mucho tiempo las sociedades consideraron que la gente tenía derecho a utilizar las sustancias que considerara pertinentes bajo su propio riesgo. La marihuana, que representa por sí sola el 80 por ciento del consumo de drogas ilícitas en Estados Unidos y México, no sólo fue legal mucho tiempo sino que se utilizaba ampliamente como producto medicinal.

México prohibió la marihuana en 1925 como consecuencia de su firma de una serie de acuerdos internacionales, si bien no hubo realmente un esfuerzo oficial para combatir su consumo, el cual era particularmente extendido en el ejército donde constituía una tradición que pasaba de generación en generación de reclutas. La prohibición en Estados Unidos no se dio sino hasta 1937 y sólo tuvo lugar después de una feroz campaña de medios. Para lograr su prohibición los medios y los políticos de Estados Unidos utilizaron para designarla el término mexicano “marijuana”, con lo que buscaban aprovechar el prejuicio de los estadounidenses hacia los mexicanos. Evitaban así utilizar el nombre formal, cáñamo o Cannabis, debido a que la gente estaba acostumbrada a pensar en éste como un producto medicinal de amplio espectro o como materia prima para la fabricación de sacos y cordeles.

            Los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos para acabar con el consumo de drogas se hicieron particularmente severos en la década de 1970, cuando su consumo se hizo común entre los hijos de la clase media. Desde entonces mucha gente ha sido encarcelada por lo que en México se llaman delitos contra la salud. El gobierno federal de los Estados Unidos mantiene a 1.5 millones de personas en la cárcel, de las cuales 900 mil han sido castigadas por faltas relacionadas con las drogas. El tener a esta gran cantidad de personas en la cárcel, a un costo enorme para los contribuyentes, no ha logrado, sin embargo, que disminuya el consumo de drogas en esa nación.

            Si alguna estrategia pública en Estados Unidos o en México ha fracasado es la que busca combatir el uso de las drogas con represión. Ningún otro esfuerzo de estos dos países ha tenido tantos recursos a su disposición con tan pobres resultados. Si un porcentaje incuso pequeño del dinero que se ha desperdiciado en policías y soldados, o en mantener en la cárcel a consumidores, productores y distribuidores, se hubiera empleado para realmente atacar el problema de fondo, con mayor información y educación a los usuarios, seguramente se habría obtenido un mayor éxito en el objetivo fundamental de disminuir el consumo de las drogas, especialmente entre los jóvenes. Pero no, los gobiernos de México y Estados Unidos han preferido utilizar el dinero en una guerra violenta sin posibilidades de éxito en medio de la cual el consumo ha crecido.

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