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 Del 2010 al 2011
 
 07/07/2011 13:19:56
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Del 2010 al 2011

Revista Contenido 

Jaque Mate

Sergio Sarmiento

Febrero 2011

            El 2010 fue un mejor año de lo que los especialistas supusieron en un principio. Fue tan profunda la recesión del 2009, que muchos dieron por hecho que la economía mexicana no podría recuperarse en un tiempo razonable. El pronóstico original de Secretaría de Hacienda para el 2010, que contemplaba un crecimiento de 3 por ciento, fue considerado optimista por los economistas independientes. Hoy la información disponible señala que la economía mexicana tuvo una expansión de más de 5 por ciento el año pasado.

            En buena medida este crecimiento fue producto de un rebote del sector externo. Las exportaciones crecieron más de 20 por ciento impulsadas por un incremento en las ventas de automóviles y autopartes a Estados Unidos. También subieron las exportaciones petroleras, no como consecuencia de una mayor productividad de Pemex, sino de que los precios del petróleo se mantuvieron a niveles muy altos, por arriba de los 70 dólares por barril.

            La efervescencia de las exportaciones, sin embargo, no se tradujo en una expansión del mercado interno. Los salarios estuvieron estancados en el 2010, después de haber sufrido un descenso de 5 por ciento el año anterior. Si bien se generaron cerca de 800 mil empleos formales de derechohabientes del IMSS en el 2010, éstos fueron en general de bajos ingresos. La mayoría se ubicaron en la industria maquiladora de exportación. Una consecuencia es que las cifras del consumo interno no fueron tan positivas como las ventas al exterior.

            En economía, claro está, a nadie le interesa ver simplemente el pasado. Si algún encanto tiene esta ciencia es la posibilidad de pronosticar lo que puede ocurrir en el futuro, aunque la experiencia nos dice que los economistas se pasan la mitad del año previendo lo que va a ocurrir y la otra explicando por qué no sucedió. Aun así es inevitable para quien estudia la economía hacer predicciones para un año que empieza.

            No parece haber duda de que el 2011 será un año de crecimiento. Nadie espera que se repita la expansión de 5 por ciento del 2010, en parte porque ésa fue consecuencia del bajo nivel de comparación del 2009, año afectado por una severa recesión internacional y por una epidemia de influenza que congeló la actividad productiva durante varias semanas y produjo un desplome de la afluencia turística. El consenso entre los economistas independientes, sin embargo, es que la economía mexicana podría tener una expansión de 4 por ciento en este año que empieza. No está mal.

            Este crecimiento se dará en un marco de estabilidad de precios. Es difícil pensar que la inflación pudiera bajar al 3 por ciento que el Banco de México ha tenido como objetivo durante años, especialmente porque hay presiones inflacionarias internacionales por los aumentos en las cotizaciones de las materias primas, pero es sensato esperar en el mercado interno un nivel de aproximadamente 4 por ciento.

Si bien siempre es riesgoso hacer predicciones sobre el tipo de cambio, es lógico esperar que éste se mantenga estable en este nuevo año. La balanza exterior de nuestro país se mantiene razonablemente equilibrada. Tendría que haber un choque externo importante, de ésos que generan desconfianza en cualquier divisa que no sea el dólar, para que el peso tuviera una devaluación significativa. Tampoco se espera, sin embargo, un fortalecimiento importante del peso, en parte porque el Banco de México, con sus compras de dólares para las reservas internacionales, lo impide. Una de las aparentes prioridades del banco central es evitar movimientos bruscos del tipo de cambio conforme nos acercamos al 2012, porque una crisis económica haría perder al partido en el poder las elecciones presidenciales.

            Un crecimiento de 4 por ciento podrá parecer razonable en comparación con las cifras del último cuarto de siglo, pero la verdad es que es un nivel mediocre si consideramos el potencial económico de nuestro país. El problema es que para crecer más se requieren reformas de fondo que la clase política nacional se ha negado a hacer.

            El crecimiento económico sólo puede generarse a través de la inversión productiva. México, sin embargo, mantiene políticas que la obstaculizan de manera sistemática. Nuestro país, por ejemplo, importa un 40 por ciento de la gasolina que se utiliza en el país. Lo lógico sería abrir las puertas a la inversión privada en tres o cuatro refinerías. En lugar de eso, nuestro ineficiente monopolio petrolero estatal lleva más de un año y medio tratando de echar a andar una inversión en una sola refinería, la de Tula, que ya sabemos va a generar pérdidas en lugar de aportar valor agregado.

En otro ejemplo, Mexicana de Aviación debería haber sido comprada por alguna aerolínea internacional, como Iberia, que habría embonado sus rutas europeas con las mexicanas, lo cual habría multiplicado el flujo de turistas europeos a nuestro país. La ley, sin embargo, prohíbe que las empresas extranjeras tengan una participación mayoritaria en una aerolínea nacional. Por ello la firma fue rescatada por una empresa sin experiencia en el ramo y sin valor agregado.

            El 2011 no será un mal año para México. La simple inercia del 2010 garantiza un crecimiento razonable a menos de que ocurra una crisis como la epidemia de influenza del 2009. Tampoco el 2012 será negativo. Virtualmente todos los años electorales de nuestro país han sido de expansión, debido a que los gobiernos aceleran de forma artificial la economía para obtener un resultado favorable a sus candidatos.

Las grandes dudas son para después de las elecciones. Nos hemos pasado un sexenio más sin las reformas estructurales que nos habrían permitido tener una tasa de crecimiento natural superior al 4 por ciento. Eso poco les importa a los políticos, que ya tienen empleos bien pagados. Para la inmensa mayoría de los mexicanos, sin embargo, el resultado es un menor ingreso y un peor nivel de vida para sus familias.

 

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