• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Contenido  La revoluci...
 La revolución Árabe
 
 07/07/2011 13:25:04
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


La revolución Árabe

Revista Contenido 

Jaque Mate

Sergio Sarmiento

Abril 2011

            Ha sido una revuelta distinta a otras. No ha afectado nada más a los países pobres. Si algo demuestran las protestas en los países árabes en este 2011 es que la rebeldía puede ser contagiosa.

            Lo que algunos llaman la revolución árabe comenzó en enero de 2011 de manera aparentemente inocua, cuando estallaron unas cuantas protestas callejeras en Túnez, un país relativamente próspero y pequeño del norte de África. Los primeros intentos de represión sólo fortalecieron el movimiento. Tras algunos días de incertidumbre, el presidente Zinedine el Abidine Ben Alí renunció al gobierno y se exilió.

            El contagio pronto alcanzó a Egipto, el país más populoso del mundo árabe y uno de los más pobres también. Las protestas comenzaron ahí también en el mes de enero y fueron, de alguna manera, inspiradas por las que se habían llevado a cabo con anterioridad en Túnez. Una vez más, la represión fue la respuesta inicial del gobierno. El presidente Hosni Mubarak hizo un mayor esfuerzo por permanecer en el cargo, pero en febrero el ejército intervino y tomó el poder.

            Las protestas se expandieron como reguero de pólvora por el mundo árabe. Para el momento de escribir este artículo había ya rebeliones en Bahrein, Yemen, Marruecos y, sobre todo, Libia. Irán, con sus raíces persas, no es propiamente un país árabe, pero se encuentra en un lugar cercano y es también musulmán. El contagio, de hecho, pasó con facilidad de los pueblos árabes al iraní.

            Tanto los gobiernos de las grandes potencias occidentales como los medios de comunicación han reaccionado con arrogancia ante lo sucedido. Washington estaba tan interesado en deslindarse de regímenes como el de Hosni Mubarak, que siempre había apoyado, que ejerció presión para obligar a la renuncia del presidente días antes de que ésta tuviera lugar. Lo mismo ocurrió con Francia en el caso de Túnez, un país tan cercano a sus intereses que su propia ministra de relaciones exteriores, Michele Alliot-Marie, se ha visto involucrada en un escándalo por haber recibido favores del régimen de Zinedine.

            Los medios de comunicación se apresuraron a ofrecer análisis sobre lo ocurrido sin siquiera examinar los hechos. Decenas de expertos afirmaron, por ejemplo, que las revueltas de Túnez y Egipto eran consecuencia de la pobreza, la desigualdad y el estancamiento económico de estos países. Nadie se tomó la molestia de estudiar la información disponible. Túnez, para empezar, no es un país pobre, sino uno bastante próspero para los niveles del Magreb. Egipto sí es pobre, pero sus índices de desigualdad son relativamente bajos. La economía egipcia, por ejemplo, ha registrado una tasa de crecimiento de 6 por ciento al año, una de las más altas del mundo, en este siglo XXI.

            Las revueltas que surgieron posteriormente demostraron que la pobreza, la desigualdad y el estancamiento no eran los factores fundamentales en el fenómeno. Bahrein es uno de los países más ricos no sólo entre los árabes sino en el mundo. Libia también es próspera, gracias a una importante producción de petróleo y de gas natural que se reparte entre una población poco numerosa. Yemen, en cambio, es una nación muy pobre a pesar de estar en la península arábiga.

            Realmente el único factor que comparten todos los países que hasta el momento de escribir el artículo han sufrido alguna de las revueltas es ser musulmanes y tener gobiernos autoritarios con mucho tiempo de permanencia en el poder. El contagio, sin embargo, es real. No se puede pensar que después de décadas o siglos de estabilidad política hayan surgido de repente toda una serie de revoluciones independientes en media docena de países de la región. Lo que ha ocurrido en el norte de África, Arabia y el cercano oriente ha sido una verdadera epidemia, tanto como la que México sufrió en 2009 con la influenza AH1N1. Las protestas de los distintos países surgieron en imitación de las que habían tenido lugar en lugares cercanos. Pueblos que habían permanecido callados ante sus gobernantes durante siglos súbitamente sintieron la necesidad de salir a las calles para gritar y exigir un cambio de régimen.

            La revolución árabe de 2011, como algunos la han llamado, ha generado muchas expectativas esperanzadoras. Algunos la han visto como el inicio de un proceso que tarde o temprano habrá de establecer una serie de democracias liberales en una región marcada siempre por el autoritarismo. Y no podemos descartar del todo la posibilidad de que ello suceda.

            Sin embargo, la historia nos ha enseñado a ser escépticos. Toda revolución empieza con sonrisas y entusiasmo: el derrocamiento de un régimen anquilosado siempre provoca alegría y esperanzas. Pero es muy común que terminen en dictaduras y en tristeza.

No es un fenómeno reciente. El levantamiento de Julio César contra el corrupto Senado de la antigua Roma llevó a una dictadura personal que se fue haciendo cada vez más corrupta y violenta hasta llegar a los excesos de Tiberio y Calígula. La Revolución Francesa hizo dictadores a Robespierre y a Napoleón. La Revolución Mexicana colocó al PRI en el poder. La Rusa le dio el mando a Stalin, cuyo régimen mató a millones de hambre y represión.

            Las propias revoluciones en el mundo árabe no han tenido mejores resultados. La de Gamal Abdel Naser en Egipto en 1952 llevó, tras unos años de Anwar al Sadat, al gobierno de Mubarack. La de Muammar al-Gadafi en 1969 a una prolongada y represiva dictadura. La independencia de Túnez en 1959 a dos regímenes dictatoriales: el de Habib Bourguiba hasta 1987 y el de Zinedine desde entonces.

            Habrá que ver cuál es el desarrollo a partir de ahora de esta nueva revolución árabe. Me imagino que los resultados serán distintos en cada país porque las circunstancias políticas son diferentes. Hay alguna posibilidad de que tras un período de transición estas revueltas lleven a una era de democracia y libertades. Pero la historia nos obliga a ser cautos. Lo más probable es que el resultado sea el surgimiento de nuevas dictaduras.

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Contenido  La revoluci...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement