• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Contenido  Combatir la pob...
 Combatir la pobreza: sólo con productividad
 
 07/07/2011 14:27:48
sergiosarmiento
1228 mensajes
1º


Combatir la pobreza: sólo con productividad

Revista Contenido

Jaque Mate

Sergio Sarmiento

Junio 2011

            Sólo hay una manera de eliminar la pobreza y alcanzar una mayor prosperidad: incrementar la productividad. Los políticos mexicanos, sin embargo, todavía no lo han entendido. Los esfuerzos que realizan para acabar con la pobreza suelen limitarse a tratar de repartir dinero entre los pobres o, peor aún, entre los líderes que dicen representar a los pobres. No sorprende así que después de 100 años de gobiernos posrevolucionarios, que han afirmado que su principal preocupación es combatir la pobreza, ésta se haya mantenido en niveles inaceptablemente altos. Los políticos mexicanos no han entendido que repartir dinero no ayuda a combatir la pobreza sino que, por el contrario, puede volverla permanente.

            Un viejo proverbio chino nos dice: “Si quieres dar de comer a un pobre un día, regálale un pescado. Si quieres alimentarlo toda la vida, dale una caña y enséñalo a pescar.” En alguna ocasión, sin embargo, escuché una versión que añadía: “Y si realmente quieres rescatarlo de la pobreza, enséñale a comercializar su pescado.”

Esto es lo que no han querido hacer los políticos de nuestro país. Siempre han estado más preocupados en repartir el dinero que les quitan a los contribuyentes, pero de manera que beneficie a los líderes y grupos políticos que los apoyan. Nunca han querido promover las medidas que permitirían a nuestro país alcanzar una mayor productividad. No hay en esto beneficios para ellos.

            Un reciente estudio del CIDAC, el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C., Hacerlo mejor: Índice de productividad México, señala que la productividad en nuestro país ha estado virtualmente estancada en las últimas dos décadas. De hecho, el estudio de esta organización señala que entre 1991 y 2009 la productividad en México creció solamente 2.1 por ciento, pero no al año, sino a todo lo largo de todo este período.

“Si la productividad en México hubiera crecido 5 por ciento cada año por los últimos 20 años –como lo hizo la de Corea del sur—los mexicanos tendríamos el doble de ingreso del que tenemos hoy. Tristemente ¡la productividad de México sólo creció 0.12 por ciento al año desde 1991!”

            Productividad es hacer más con lo mismo o con menos. Una empresa que logra una mayor producción con un mismo número de empleados y monto de inversión es más productiva que una que logra la misma producción con un mayor número de empleados o de inversión. Pemex, el monopolio petrolero mexicano, cuenta, con más de 150 mil trabajadores, mientras que Petrobras, la petrolera brasileña, logra la misma producción con 50 mil. Esto quiere decir que la firma brasileña es tres veces más productiva que la mexicana, lo cual se traduce en una mayor generación de riqueza.

            Distintos factores han incidido en el poco crecimiento de la productividad de nuestro país. Uno de ellos es la inflexibilidad laboral. En México resulta muy caro y complicado despedir a un trabajador. Las empresas se tardan por lo tanto en despedir a sus trabajadores aun cuando haya una baja en su producción y en sus ventas. Cuando hay caídas en el mercado, como ha ocurrido en las crisis económicas de 1982-88, 1995-96 o 2009, las empresas terminan produciendo menos con el mismo personal. Sólo empiezan a despedir cuando ya su situación se vuelve insostenible, pero el costo tan elevado de estos despidos hace que quiebren, lo cual implica una pérdida permanente de producción, o que sean muy cautelosas cuando en una recuperación puede volver a contratar personal.

            Los políticos y líderes sindicales nos han presentado la inflexibilidad laboral de México como un “triunfo de los trabajadores”. En realidad es uno de los factores que explican la falta de crecimiento de la productividad y que han ocasionado que se mantenga un nivel tan alto de pobreza en nuestro país.

            Mientras México ha tenido un incremento de productividad de sólo 2.1 por ciento en el período de 1991 a 2009 que considera el estudio del CIDAC, otros países han logrado avances espectaculares. Corea del sur es el ejemplo más notable, ya que logró un incremento de 82.8 por ciento en el lapso. Ésta es la razón fundamental por la que un país que en los años cincuenta era tres veces más pobre que el nuestro, hoy es tres veces más rico. El llamado milagro irlandés, que hizo que el país más pobre de Europa se convirtiera en uno de los más prósperos en apenas dos décadas, se explica también por el incremento en la productividad. Irlanda logró una expansión de 64.2 por ciento en este período.       Estados Unidos, a pesar de los niveles ya elevados que registraba, obtuvo un incremento adicional de 34.2 por ciento en su productividad. Portugal subió 34.1 por ciento. Japón 31.7 por ciento. Alemania 27.3 por ciento. Francia 26.4 por ciento. Y España 22.6 por ciento.

            Cuando consideramos lo que hicieron otros países del mundo, el 2.1 por ciento de aumento en la productividad de México es muy triste. Por eso resulta poco convincente cuando los políticos mexicanos nos hablan de lo mucho que han aumentado los programas de ayuda social. No han entendido que la pobreza no se combate con caridad o regalando pescado. Mientras no tomen medidas, como una reforma laboral, que nos permita lograr una mayor productividad, todos los esfuerzos por reducir la pobreza serán un fracaso.

            Este pasado mes de abril, el PRI en la Cámara de Diputados congeló una iniciativa de reforma laboral elaborada por los propios legisladores del PRI. No era la mejor iniciativa posible pero sí un avance importante en los intentos por lograr una mayor productividad. La propuesta, sin embargo, quedó atrapada en los intereses políticos en un momento en que se aproximan ya el proceso electoral del estado de México y la carrera presidencial del 2012.            El Congreso ha fracasado también en los intentos por hacer una reforma fiscal de fondo o una reforma del sector de energía que está dominado por monopolios estatales.

            Aun así, los aludes de publicidad de los políticos nos dicen que ellos están haciendo todo lo que se puede para eliminar la pobreza. Y quizá algo hacen, pero siempre sin tocar el único factor que realmente puede acabar con la pobreza de nuestro país: aumentar la productividad.

 14/02/2012 14:29:14
Gerardo Hernandez
18 mensajes
losojosdelmau.blogspot.com


Re: Combatir la pobreza: sólo con productividad

Para combatir la pobreza no es con artículos que hablen de la incrementar producción sin fin, ni de proverbios chinos que nos digan que hacer ni las buenas intenciones de partidos que nunca se consolidan, claro la mejor elocuencia es el sonido del dinero y los procesos electorales vigentes; lo nos que nos acaparan la atención (medios de comunicación); de la raíz de los problemas a mediano y largo plazo.

Para combatir la pobreza se tiene que llevar a cabo con varias disciplinas en un orden de gobierno y gobernados para la aplicación de métodos de educación para la disminución de la población. Es necesario tener un margen amplio de espectro de visión de 30 años para poder comprender las consecuencias.

Reflexiones sobre la transición demográfica y sus implicaciones sociales 30 años de política de población Consejo Nacional de Población. En los años previos y posteriores a la crisis de 1976 el empleo, el valor de la moneda, la migración del campo a las ciudades y a los Estados Unidos de Norteamérica, el monto del salario y el costo de la canasta básica, presentaron variaciones que van en perjuicio de la clase trabajadora. Con la crisis económica de los años ochentas la situación social fue más preocupante, pues aún la sociedad no se recuperaba de la crisis anterior, por lo que se originó una pauperización de de los grupos más marginados al mismo tiempo que la riqueza se concentra en pocas manos. Esta situación desencadenó un aumento en los índices delictivos, por lo que a partir de este momento, las autoridades comienzan a plantear a las crisis económicas como un factor criminógeno.

En este caso se mencionarán factores como el desempleo debido a que es considerado un factor criminógeno el cual puede ser "un estímulo endógeno, exógeno, mixto que concurre a la formación del fenómeno criminal" (Rodríguez, 1982 p. 463). A este elemento se le suman los siguientes:
Factores criminógenos de orden social que son, en orden de importancia: a) la desorganización familiar; b) la falta de educación; c) el desempleo; d) el alcoholismo (que tiene íntima relación con los factores anteriores); e) la migración campesina a la ciudad (que provoca marginación y engrosamiento de los cinturones de miseria), y f) la desordenada urbanización de las grandes ciudades. (Rodríguez, p. 134)
A los elementos anteriores les añadiría el crecimiento demográfico que ante un desordenado crecimiento provoca situaciones como:
Marginación, contaminación, neurosis colectiva, frustración colectiva, desempleo, deficiencias en los servicios públicos, saturación de vehículos que produce un tránsito insufriblemente lento, falta de oportunidades en la educación superior, falta de opciones recreativas. Y delincuencia en aumento. (De la Barrera, 1986 p. 119)

Por las repercusiones que tiene un aumento de la población, el gobierno federal, a través del Consejo Nacional de Población, sugirió en esos años que se controle el crecimiento demográfico pues, "los problemas que actualmente enfrenta el país demanda de alimentos, escuelas, hospitales, servicios públicos – aumentarán alarmantemente" (El informador. Jueves12 de agosto de 1979, año LIX, t. CCXXVIII, núm 21,010. p.1). Cabe señalar que la población del país en ese momento era de 72 millones de mexicanos.

Durante los 30 años de la puesta en marcha de la actual política de población México entró de lleno a la segunda etapa de la transición demográfica. En ese lapso tuvo lugar una de las transformaciones de mayor trascendencia en la vida nacional, que por su magnitud e implicaciones ha sido denominada como una verdadera revolución demográfica.

La tasa de crecimiento de la población descendió notablemente, al pasar de cerca de 3.3 a 1.44 por ciento entre 1974 y 2004. La mortalidad continuó descendiendo, lo que hizo posible que la esperanza de vida aumentara de 60 a 75.2 años en ese periodo, mientras que la fecundidad se redujo de más de seis hijos por mujer a poco menos de 2.2, como resultado del cambio en las preferencias reproductivas y la interiorización de la planificación familiar como un valor en la vida de las personas.

La reducción continua de los menores de edad permitirá aminorar la demanda asociada a educación y salud y mejorar la calidad de los servicios. Habrá más jóvenes que nunca durante los próximos años, debido al alto crecimiento demográfico del pasado. Este hecho obligará a redoblar los esfuerzos para ampliar su acceso a las oportunidades de desarrollo.

Las modificaciones graduales en la estructura por edad abrirán una ventana de oportunidad transitoria durante el curso de las primeras tres décadas del siglo, cuando concurrirán las condiciones demográficas más propicias para impulsar el desarrollo de México, ya que, por un lado, disminuirá el número de personas en edades dependientes, hecho que favorecerá el potencial de ahorro de los hogares, y, por el otro, habrá un número creciente de personas en edades
laborales, con lo cual se verá incrementado el potencial productivo del país.

Cabe señalar, sin embargo, que de no aprovecharse esta oportunidad irrepetible, el futuro del país podría verse seriamente comprometido: la población se encontraría en pleno proceso de envejecimiento demográfico, sin los recursos suficientes para encararlo, y con efectos nocivos potenciales en los niveles de pobreza.

Como puede observarse, los desafíos de la política de población no sólo han cambiado de magnitud sino también de naturaleza; sus retos ya no se concentran tanto en el crecimiento cuantitativo Introducción de la población, como en la manera en que tenemos que organizarnos para enfrentar las mutaciones que experimenta. Al igual que hace 30 años, México tiene ante sí la tarea de encauzar el rumbo de su futuro demográfico en armonía con el desarrollo económico y social. La planeación del desarrollo requiere de una visión de largo plazo, que ponga en el centro de su atención a la población, sus necesidades y demandas, en el contexto cambiante de su perfil demográfico.


La decisión que se tomó hace 30 años en México fue en verdad histórica. Después de muchas décadas de predominio de un pensamiento pronatalista, el país cobró conciencia de las consecuencias que tendría continuar con un
Crecimiento demográfico sin control y se comprometió a impulsar una política valerosa y responsable, soberana y apegada a nuestros valores.

Los escenarios que podían construirse en la actualidad están presentes las circunstancias se repiten y estamos en el mejor momento de mejorar el índice demográfico con acciones acordes a los derechos humanos y criterios del Consejo Nacional de la Población, solamente queda un pequeño detalle el cuarto poder (medios de comunicación) deben estar cociente de la problemática real que implica mucha difusión de los programas relacionados con la familia pequeña vive mejor.

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Contenido  Combatir la pob...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement