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 Cipriano Sánchez
 
 22/01/2010 11:05:29
sergiosarmiento
677 mensajes
1º


Cipriano Sánchez

México, D. F., 23 de diciembre de 2009.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR CIPRIANO SÁNCHEZ, SACERDOTE MIEMBRO DE LA LEGIÓN DE CRISTO, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Cipriano Sánchez, él es sacerdote miembro de la Legión de Cristo y, bueno, vamos a estar hablando de la Natividad, de la Navidad, del nacimiento de Jesús de Nazaret. A lo largo de varios años he sostenido una conversación en las navidades, también en Semana Santa, con Cipriano Sánchez. Debo decirle que mucho es lo que he aprendido, también quienes han visto este programa o esta serie de programas a lo largo de los años me han dicho lo mismo, podrá uno tener cualquier tipo de idea, pero Cipriano Sánchez tiene la gracia, la facultad de podernos explicar cosas difíciles, cosas complicadas en un lenguaje muy sencillo. Como siempre, Cipriano, para mí es un gusto que en esta temporada navideña nos ayudes a pensar, a reflexionar, porque si la gente es como yo, seguramente también ha aprendido muchas cosas de estas conversaciones. Y yo quisiera empezar con una pregunta, Cipriano, ¿nos estamos alejando los mexicanos, los seres humanos, de Dios? Y te lo digo porque leía yo un libro, que te mencionaba yo hace un momento, de Dinesh D'Souza, ¿Por qué es importante el Cristianismo? Y decía, no, a lo mejor algunos grupos de intelectuales o grupos muy influyentes se están alejando de Dios, pero realmente lo que vemos es de hecho una gran importancia, una gran relevancia de las ideas religiosas en todo el mundo en este momento, pero me gustaría que nos explicaras tú cómo ves esta situación. ¿Nos estamos alejando de Dios?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo creo que estamos en una época de una gran transición, porque de pronto nos hemos encontrado con un mercado de ideas muy nuevas en muy poco tiempo. No hay que olvidar que a lo largo de la historia las ideas se van moviendo, pero muy lentamente; sin embargo, si pensamos simplemente el cambio de ideas en los últimos 100 años, realmente es como si hubieran pasado de un punto de vista las ideas casi 4 mil años si las comparásemos con la antigüedad. Esto hace que al ser humano le cueste un poquito más digerir todo lo que está recibiendo y en el tema concretamente de la religión y de la experiencia de Dios, de pronto el ser humano se ha visto muy invadido, lo cual no es malo, es un hecho, muy invadido por muchas otras experiencias, la experiencia simplemente de los medios de comunicación, que es una experiencia impresionante, la experiencia del ocio, que es una experiencia muy nueva también dentro de la cultura humana y obviamente la experiencia de un mercado de ideas que son planteadas delante de los seres humanos sin ninguna crítica previa, sino ahí están todas y tú puedes elegir la que quieres. Lógicamente esto hace que el ser humano de pronto se enfrente con una nueva manera, vamos a decirlo así, de relacionarse con su propio pensamiento y con su propia experiencia y creo que en estas dos cosas es donde se puede jugar este acercamiento o alejamiento de Dios. ¿Cómo pienso yo las cosas y qué experiencia tengo yo de las cosas? La experiencia de Dios, lógicamente, a veces la hemos sustentado mucho en eventos religiosos como, no sé, ir a misa o cosas por el estilo, pero, sin embargo, lo que platicábamos hace un instante, también de Blaise Pascal, es justamente que la experiencia de Dios es algo que nace del interior. Entonces, el ser humano actualiza, aquí es donde yo creo que está este alejamiento, es poco interior, somos poco interiores, somos poco reflexivos.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero este mayor ocio que tenemos de alguna forma nos debería llevar a tener más tiempo de reflexión. ¿No lo está haciendo?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: A ti y a mí que leemos, Sergio, pero ¿qué sucede? Que lo pasamos ese tiempo de ocio viendo películas, como que nos saca de nosotros mismos.

 

SERGIO SARMIENTO: Alguien nos guía el pensamiento. Si ves una película ya no estás pensando en algo, mientras que lees, si lees un libro, aunque sea una novela, pues siempre estás imaginando, siempre tienes la mente en juego.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. San Agustín, independientemente de su contexto cristiano, era un gran filósofo, decía: Ego foris te quaerebam et Tu intus eras, que significa “yo te buscaba fuera, pero tú estabas dentro de mí”. Y el ser humano actual, y de pronto te das cuenta de qué poca capacidad o qué poca disponibilidad, porque la capacidad la tenemos, qué poca disponibilidad tiene para entrar en el interior de sí mismo y mientras no haya esto, esa caña pensante de la que hablaba Blaise Pascal, obviamente es más difícil que pase la experiencia. Porque la experiencia de pronto, la experiencia religiosa que está circunscrita a una serie de eventos, de pronto se ve competida con otros eventos mucho más interesantes, desde un partido de fútbol, digo, no nos vayamos a cosas así altamente trascendentes.

 

SERGIO SARMIENTO: Cipriano, en este 2009 se cumplieron 150 años de la publicación de El origen de las especies, se cumplieron también 200 años del nacimiento de Charles Darwin. Hay quien plantea que la teoría de la evolución, hay quien plantea que el concepto de la selección natural es un mentís a la Sagrada Escritura, a la Biblia, es una idea que se contrapone a las ideas religiosas. ¿Qué opinas tú?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: De principio hay que entender que la Biblia es un lenguaje que está escrito en muchos miles de años, hay que empezar por ahí. Pero es muy curioso que si analizas el relato del Génesis, en el cual se nos habla de la creación del mundo en seis días, te das cuentas de que existe un proceso evolutivo también ahí dentro. Ya San Agustín también decía que Dios no nos regaló la Biblia para que fuéramos científicos, sino para que nos salvásemos.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Lo decía el propio San Agustín?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, San Agustín usaba esta misma expresión, “no es para que nosotros aprendamos la ciencia de la naturaleza, sino para que nos salvemos”. Lo cual quiere decir que la interpretación que hay que hacer siempre de la Escritura, es una interpretación que tiene un fondo histórico, pero sobre todo una llamada, vamos a decir así, al encuentro con Dios.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Tú no ves esta contradicción entre la teoría de la evolución y el cristianismo y la religión?, ¿verdad?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo creo que la única contradicción que podría existir es, si yo como cristiano digo que no existe ninguna ley natural o yo como evolucionista digo que no existe Dios, o sea porque me estoy brincando o estamos cruzando las fronteras que se marcan entre lo que llamaríamos el adecuado equilibrio entre la ciencia y la fe. Cuando eso se salva, de hecho la misma Iglesia, poco a poco, después del impacto de El origen de las especies y del darwinismo, la misma Iglesia se ha ido dado cuenta que efectivamente hay elementos positivos y reales dentro de la teoría de la evolución y al mismo tiempo, los mismos evolucionistas han ido descubriendo la riqueza y la verdad de, efectivamente, de la presencia de algo más trascendente que las simples leyes, vamos a decir así, físico-químicas o científicas que a lo mejor en un primer momento se planteaban como únicas en la existencia de la evolución. 

 

SERGIO SARMIENTO: Es curioso, hubo un tiempo cuando surgió la teoría de la evolución, que lo que se decía es: “bueno, los seres vivos evolucionan, pero el universo siempre ha existido, no hubo una creación”, y luego las pruebas, los indicios científicos nos empezaron a mostrar que hay un inicio, que se llama el Big-Bang, así le llaman los científicos, “una gran explosión” y no sabemos bien qué pasó ahí, nadie sabe, ni los científicos ni nadie, pero sabemos que hubo un inicio. ¿Cómo se contrapone esto o cómo se interpreta esto a la luz de la Sagrada Escritura o a la luz de la religión?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Si uno recuerda lo que dice la Biblia, la primera palabra que Dios dice es “hágase la luz”.

 

SERGIO SARMIENTO: Y se hizo la luz.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y se hizo la luz, curiosamente. El Big-Bang es cierto, es una explosión, es un hecho de luz. Yo creo que hay que buscar las armonías sin pretender invadir los terrenos, porque insisto, la historia de la creación de la Biblia es una historia que está hecha para explicar por qué existe el mundo y cuál es el papel del ser humano en el mundo. Eso es la historia de la creación de la Biblia, de las dos creaciones de la Biblia, porque no olvidemos que en el Génesis hay dos historias de la creación, una la de los seis días y otra en la cual ya existe un jardín en el cual Dios pone a un ser humano; entonces, también es importante recordar esto. Por lo tanto no es que exista una contradicción, yo siento que existe una diferencia de lenguaje, existe una diferencia por lo tanto de expresión y mientras un científico no excluya el aspecto religioso y un religioso no excluya el aspecto científico, siempre podremos llegar a un acuerdo dentro de ese mutuo terreno que es la razón humana y la búsqueda de la verdad, que es al fin y al cabo lo que importa.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué tanto se transforma el mundo, el concepto de Dios en una sociedad monoteísta como era la sociedad judía de hace 2 mil años ya con las enseñanzas de Jesús? ¿Cuál es en sí, independientemente, por supuesto de su resurrección, de su papel divino, pero qué tanto cambia el pensamiento la presencia de Jesús en una zona apartada del mundo hace 2 mil años?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Lo cambia radicalmente, es una gran, una especie como de revolución copernicana, aquí podríamos usar el lenguaje científico…

 

SERGIO SARMIENTO: Cambio de paradigma, dicen los científicos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, porque de pronto lo que el mundo religioso judío había sido capaz de entender es que Dios era un ser trascendente con el cual había que tener una relación a través del cumplimiento de la ley, pero a Dios no se podía llegar nunca porque era totalmente trascendente al ser humano. Sin embargo, de pronto la presencia de Jesús de Nazaret…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿El Dios del Antiguo Testamento es un Dios distante de alguna forma?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Es un Dios distante, no distante en el sentido de alejado, porque es un Dios cercano, pero es un Dios al cual el ser humano, él por sí mismo, nunca puede llegar, no tiene acceso. Si uno lee las metáforas que usa la Biblia, Dios se compara con un padre, con un esposo, con una madre; por lo tanto está hablando de un Dios cercano, pero al que el ser humano jamás va a poder llegar por sí mismo.

 

SERGIO SARMIENTO: O que solamente algunos profetas lo hacen, de alguna manera, ¿no?, lo hace Moisés, de alguna manera.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. O sea el que habla del Dios esposo, por ejemplo, de una forma muy hermosa; Isaías es el que habla del Dios madre, del Dios padre, no en el sentido del que se habla hoy día, pero habla de la maternidad, del sentimiento materno de Dios y del sentimiento paterno de Dios hacia la humanidad. Dice, “cuando Israel era un niño, yo le amé”; dice, de una forma muy bonita, el profeta.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero son metáforas…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, exactamente. Porque el pueblo, la religión judía estaba basada fundamentalmente en el culto a un Dios absolutamente trascendente al que no se podía llegar. Pero si ya al mismo tiempo se estaba esperando la venida de alguien, lo que no se esperaba era que la venida de ese alguien fuese del Dios mismo, el concepto de Mesías, Mashiaj, Ungido, Cristo, las tres apalabras significan lo mismo. El concepto de Mesías es un concepto de un ser humano que va a venir a salvar al pueblo enviado por Dios, lo que el pueblo judío no esperaba es que ese ser humano que venía a salvar al pueblo enviado por Dios, fuese Dios mismo. De hecho, incluso, para la misma fe cristiana fue una gimnasia muy fuerte la que tuvieron que hacer para intentar conciliar el monoteísmo, porque no debemos olvidar que los cristiano somos monoteístas, igual de monoteístas que los judíos…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿A pesar de que haya tres personas en Dios?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, ese fue el tema.

 

SERGIO SARMIENTO: Porque finalmente judíos y musulmanes dicen “bueno, los cristianos empezaron siendo monoteístas, pero se volvieron politeístas; primero por la Trinidad y después por el culto a los santos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El culto a las imágenes. Sin embargo, si uno se pone a analizar el gran ejercicio teológico y de pensamiento prácticamente de los primeros 500 años del cristianismo fue justamente cómo se concilia un hecho. Hay un hecho, el hecho es que Jesucristo es un ser humano verdadero y al mismo tiempo es un Dios verdadero. Cómo concilias esto con un Dios único y todo el pensamiento empieza a buscar herramientas intelectuales para que no se rompa ninguno de estos dos extremos y poder hacer razonable algo que era inteligible, porque esos son los dogmas, son cosas que son ininteligibles, pero que tenemos que hacerlas razonables. Y aquí es donde comienza toda esta idea de la distinción entre el ser único de Dios y las personas que están en Dios, que es todo el tema de la Trinidad. Y por eso, claro, lógicamente un acercamiento poco profundo al misterio de la Trinidad hace pensar que son tres dioses, como si fuese un triteísmo y de hecho el islam surge un poquito como reacción, vamos a decir así, al cristianismo que ya existía en toda la zona de Arabia proveniente de la evangelización que se había ido realizado en prácticamente los primeros 8 siglos de la historia cristiana.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, esa zona era, cuando surge el Islam, era una zona ya preponderantemente cristiana, ¿no es así?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Era cristiana.

 

SERGIO SARMIENTO: Sí había algunos grupos de judíos, pero en realidad era una zona cristiana.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, y entonces esos son esos conflictos que, obviamente esa falta de entendimiento que a veces puede darse, también hoy tenemos una capacidad de comunicación, de lenguaje, de comunicación de ideas mucho más rápida y mucho más eficaz que la que se tenía hace 2 mil años y eso también podía generar muchas incomprensiones.

 

SERGIO SARMIENTO: La vida misma de Jesús, me señalabas tú en algún programa anterior, surge de una serie de escritos, los evangelios. Son escritos que se hicieron algunos años después de la muerte de Jesús, que recababan los recuerdos de muchos de quienes vivieron, quienes tuvieron contacto personal con Jesús. Pero también me decías y lo hemos sabido aquí, que hay una serie de evangelios que se consideran apócrifos y que al final se escogieron cuatro, que se consideran los evangelios canónicos, que son los que conocemos, los que están incluidos en el Nuevo Testamento. ¿Cómo se fueron eligiendo?, ¿quién determino en un momento dado que este evangelio pues puede ser correcto, no necesariamente está mal, pero no es palabra de Dios? ¿Cómo se hizo ese proceso de selección?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Lo interesante, primero es, cómo se forman los evangelios. Los evangelios se forman en un proceso muy comunitario, aunque hablamos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, es prácticamente toda la comunidad la que va participando en la formación de ese evangelio.

 

SERGIO SARMIENTO: Y por eso se hacen como referencias, van contando a veces las mismas historias y a veces ves cómo surge una de la otra, ¿no es así?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Claro, exactamente. Es toda una comunidad la que lo va haciendo.

 

SERGIO SARMIENTO: Eran las primeras comunidades cristianas las que fueron forjando estos evangelios.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: De pronto hay comunidades, por ejemplo, la comunidad judeo-cristiana más ligada a San Mateo, arma, por así decir, bajo la guía del apóstol, arma el primer evangelio que conocemos, que es el evangelio de San Mateo, que posiblemente en un primer momento estaba escrito en hebreo o en arameo, no en griego.

 

SERGIO SARMIENTO: Conocemos una versión en griego, ¿no? Sí, que son para los cuatro evangelios, nuestra versión original siempre ha sido una versión griega, pero suponemos que hay una hebrea anterior, ¿no?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sobre todo por la cantidad de, la palabra técnica es aramaísmos o hebraísmos, que tiene el evangelio de San Mateo. Luego, está el evangelio de San Marcos que recoge fundamentalmente la predicación a los cristianos de Roma, posiblemente a través de San Pedro, Marcos es el secretario, vamos a llamar así, de Pedro en Roma. Y uno se da cuenta de que ese evangelio está dirigido más bien al mundo pagano, al mundo gentil, al mundo grecorromano.

 

SERGIO SARMIENTO: Porque tienes que hacer un trabajo distinto de convencimiento para los judíos que ya aceptaban el monoteísmo, para empezar, y que tenían la misma tradición que Jesús, a paganos romanos que en realidad pues tenían un mundo completamente distinto.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Totalmente diferente. Luego, está el evangelio de San Lucas, que está fundamentalmente dirigido a la comunidad de lo que sería hoy la Turquía actual, una comunidad ya más mezclada entre judíos y por una parte judíos conversos al cristianismo y gentiles conversos también al cristianismo y que presenta una visión, si uno quiere, mucho más humana, mucho más completa de todo el misterio de Jesucristo. Y el último de los evangelios que nos consta que fue escrito, es el de San Juan, que está dedicado a una serie de comunidades que el mismo San Juan había fundado, es un poquito como una especie de “Constitución de San Juan” porque tiene otro lenguaje, tiene otra filosofía, otra visión.

 

SERGIO SARMIENTO: Se le llama el evangelio apocalíptico, el evangelio es más filosófico. En lugar de contar anécdotas y parábolas, nos presenta una visión del cosmos, una visión del mundo, ¿no es así?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y siempre de cada hecho que presenta saca todo un discurso de Jesús, ya es una reflexión mucho más elaborada de la persona de Cristo y al mismo tiempo del mensaje cristiano.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué pasa con los otros evangelios, los que no son canónicos? Tú mismo me dijiste aquí, bueno, no son ni prohibidos ni nada, son textos que vienen de la misma época, que reflejan mucha de la vida de las comunidades cristianas y mucho de la vida de Jesús, pero en un momento dado se consideró “éstos no son palabras de Dios”. ¿Cómo, por qué y cómo se hizo el proceso?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Podemos hablar fundamentalmente de tres grande criterios. Uno, cuando estos evangelios manejaban tradiciones que eran tradiciones exageradas, eran un poquito mitológicas. Entonces, la Iglesia, curiosamente todo el tema mitológico siempre lo ha tenido un poquito de lado por lo que puede contaminar al mensaje cristiano. Entonces, sí de pronto nos presenta un Jesús que se la pasa todo el tiempo haciendo milagros y haciendo que las palomitas de barro vuelen, obviamente eso no entra dentro de lo que es el pensamiento realista, humano y al mismo tiempo teológico de la Iglesia; ese es un primer criterio. Un segundo criterio también muy importante fue que no hubiese errores doctrinales, sobre todo, fundamentalmente, contra esto que platicábamos antes de ese Jesús verdadero Dios, verdadero hombre, eso fue también muy importante, la herejía gnóstica que fue una forma de pensamiento basada nada más en el puro conocimiento y no tanto en la armonía del conocimiento y de la fe. Será sobre todo a finales del siglo I de nuestra era, escribe muchos evangelios, el famoso evangelio de Judas que salió hace unos años…

 

SERGIO SARMIENTO: Que se puso de moda.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Es un evangelio de esta corriente gnóstica y es por esto que la Iglesia, la comunidad, cuando hablamos de Iglesia hablamos de comunidad, no necesariamente de un Vaticano, que en ese momento además no existía, la comunidad dice “no, esto no es nuestra fe, la fe que todos compartimos”. Y luego un tercer elemento es cuando de pronto había tradiciones que no eran compartidas básicamente por toda la comunidad, esos fueron los tres grandes criterios, pero de hecho es muy llamativo que ya prácticamente a finales del siglo I están consolidados y hay escritos de esto, están consolidados ya los 4 evangelios que llamamos canónicos, que es el de San Mateo, Marcos, Lucas y Juan y las comunidades han ido dejando de lado todas las demás narraciones de la vida de Jesús que se llaman apócrifos, en el sentido de que…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué significa apócrifo?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Apócrifo significa que no es, justamente que no está dentro, fuera del escrito. O sea, que no está dentro del canon, eso es lo que significa, que no está dentro de lo que es la común…

 

SERGIO SARMIENTO: Que no es verdadero, porque a veces se habla de un escrito apócrifo y le da a uno un poco la impresión de que se trata de algo falso.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Pero yo creo que es una especie de corrimiento del significado.

 

SERGIO SARMIENTO: Eso es, significa fuera de la regla.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Fuera del canon, fuera de la regla, exactamente. Que luego es distinto apócrifos de lo que se llaman deuterocanónicos, que es una cosa curiosa.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué significa eso?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Deuterocanónico significa que entran posterior, en segundo lugar; deuteros, dos en griego, canon, entran posteriormente a la regla.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y cuáles son ellos?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Por ejemplo, sería la carta de Santiago, es un escrito que entra tardíamente al canon de las Escrituras, es un ejemplo. Algunos libros del Antiguo Testamento, los Macabeos, etcétera, se llaman deuterocanónicos porque entran, o sea, primero existe una lista y…

 

SERGIO SARMIENTO: Hay un canon primero y luego hay un segundo canon y se van añadiendo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: Hay esta idea de que Jesús por el hecho de ser hombre no puede ser Dios, eso de hecho fue una de las grandes discusiones durante los primero años de la cristiandad. ¿Cuándo se va desarrollando ya la idea de que si Jesús es Dios, Dios es Jesús, pero eso no significa que haya dioses distintos?, y tengo entendido que esta fue una de las grandes discusiones que particularmente se plantearon con la famosa herejía conocida como el arrianismo. Platícanos un poco de eso, ¿cómo se va definiendo y por qué se decanta la Iglesia por la idea de que no, Jesús es Dios y es hombre al mismo tiempo?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Hay un elemento ahí como de búsqueda de la autenticidad de lo que los evangelios nos narran; los evangelios nos narran un Jesús tremendamente humano, no nos narran un Jesús mitológico de ninguna manera. Nos hablan de un Jesús con emociones, nos hablan de un Jesús con sentimientos, un Jesús que llora; ahora en Navidad el tema de un Jesús que tiene que nacer, que es engendrado en el seno de su madre…

 

SERGIO SARMIENTO: Que sufre frío, que llora…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Todo eso. Que tiene que huir a Egipto llevado por María y José porque él solito, pues era un bebé, entonces él no podía. El tema de un niño que vive en un pueblito y que vive de forma normal, tanto es así que la gente de Nazaret dice “¿de dónde le viene a este esta sabiduría? Jesús de los evangelios es sumamente humano y curiosamente eso es lo que escandaliza, yo creo que si Dios hubiese, no sé, pensado una aparición así mucho más sobrenatural, habría sido más fácil que esto otro.

 

SERGIO SARMIENTO: Un Dios en la montaña que entregara una nueva ley…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Habría sido más sencillo. De hecho en la herejía arriana, de la que tú hablaste hace un instante, este pensamiento arriano, lo que busca es decir “bueno, a ver, Jesús es hombre pero no es Dios verdadero”, en contraposición de la herejía, se llama monofisita, que es una herejía también que recorre todos los primeros siglos, incluso todavía hoy existen sobre todo, por ejemplo, en Egipto todavía existen cristianos monofisitas, en algunas zonas de Armenia, por allá, existen cristianos que dicen “no, Jesús es Dios, pero no es hombre”. Entonces es esa contraposición y la Iglesia católica lo que busca es ser fiel a lo que el evangelio le entrega, que es alguien que es hombre verdadero, pero que de pronto realiza gestos que son solamente de Dios.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, la Iglesia rechaza tanto la posición monofisita como la posición arriana. ¿Cuándo hace esto y cómo lo hace?, ¿cuáles son los argumentos? Sé que hubo un concilio sobre el tema.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Bueno, hay varios, uno es el concilio que llamamos de Nicea, que es el primer concilio en el cual se considera a Jesús verdadero, Dios verdadero hombre y ese concilio se une al concilio de Constantinopla, estamos hablando del siglo V de nuestra era. De hecho el actual Credo que rezamos en la misa se llama, el nombre técnico es Credo Nicenoconstantinopolitano y este Credo…

 

SERGIO SARMIENTO: Sugiere esos dos concilios.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y el concilio es una reunión de todos los obispos y de todos los sabios de la época?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, todos los obispos de todo lo que era en ese momento la cristiandad, que tenemos que entender que era todo el norte de África, todo lo que es Asia prácticamente hasta a la India actual y todo lo que era el Imperio Romano de occidente que es prácticamente en Europa desde España hasta lo que sería hoy algo así como Hungría, más o menos. Entonces, todos los obispos se juntan en un concilio ecuménico, así que reúne a todos y discuten entre ellos y llegan a esta conclusión: “hay que salvar la verdad del Cristo Dios y hombre; por lo tanto esta ideología no y esta ideología tampoco”. De hecho, por ejemplo, es muy llamativo…

 

SERGIO SARMIENTO: El Credo lo que hace es, de hecho, subrayar esta creencia. El Credo es decir “estos son los principios en los que yo creo”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exacto, es como una carta de presentación.

 

SERGIO SARMIENTO: Y es lo que me hace cristiano en un momento dado. El Credo, el decir “yo creo en esto”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. De hecho el Credo que reza uno normalmente dice “Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho”. Es decir, todo eso lo que viene a decirnos es que Jesucristo es Dios verdadero.

 

SERGIO SARMIENTO: Eso que hemos aprendido de memoria es producto de una discusión filosófica que duró 400 años.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, y nosotros lo decimos así como pericos a veces en la misa, ¿no?

 

SERGIO SARMIENTO: Sí, muchas veces, no nos enteramos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y luego la segunda parte dice “que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo, se encarnó de María la Virgen, se hizo hombre, murió bajo Poncio Pilato” es la parte, vamos a decir así, humana de Jesucristo. Y de pronto encuentras estas dos realidades unidas en una misma expresión, que es lo que llamamos el Credo o el símbolo, es decir, la manifestación de la fe.

 

SERGIO SARMIENTO: Jesús nace, nos has dicho en otras ocasiones que no hay plena certeza de cuándo nace, pero que eso no es lo importante, lo importante de hecho, es lo que pasa cuando muere, cuando resucita y también nos has dicho que sabemos que nace, sabemos que hay un intento de matarlo por parte de Herodes y la familia se va a Egipto, que de alguna forma nos recuerda también un pasaje del Antiguo Testamento, pero después tenemos un periodo en que no sabemos gran cosa de Jesús. ¿Qué pasa con Jesús desde los 2 años hasta los 30 años que empieza su predicación?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Lo único prácticamente que sabemos es que a los 12 años, o sea, cuando él tenía ya la edad legal judía para poder discutir sobre la escritura…

 

SERGIO SARMIENTO: Para entrar al templo, ¿no? La edad del barniz…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, está en Jerusalén discutiendo con los doctores. Lo que sí sabemos es que no hubo nada raro, es esa maravilla…

 

SERGIO SARMIENTO: Por eso mismo no se registra, porque no había nada que lo distinguiera de los demás muchachos de su edad.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, él fue una persona que estaba en Nazaret, posiblemente no solamente en Nazaret, por lo que uno ve después en los evangelios, uno se da cuenta de que el radio de acción de la familia de Jesús era mucho más amplio que el simple pueblito de Nazaret que es y era muy chiquito, había contactos en Cafarnaúm, una ciudad comercial al lado del Lago de Galilea, había contactos también con Jerusalén porque es muy posible que la familia de María, sabemos que era una familia de tipo sacerdotal, por lo tanto había contactos con Jerusalén, Jesús no es un desconocido en Jerusalén, de entrada, en el primer momento. Sabemos también que había contactos muy posiblemente con todo lo que era la zona culta, tanto del norte como del sur de Judea y esto nos habla de un Jesús que se mueve, ¿no?, pero un Jesús que se mueve dentro de la normalidad, tenemos que entenderlo así, un Jesús que por lo tanto aparece como una persona que es culta, posiblemente hablaba griego, hablaba hebreo y hablaba arameo que era la lengua…

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, a pesar de que su padre era carpintero, él pues era políglota y era alguien que sabía y que conocía las Escrituras y que pues había asombrado a los sacerdotes en el templo cuando tenía apenas 12 años.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, sobre todo a veces pensamos que José era simplemente una especie de pobre carpinterito de pueblo, pero la palabra teknon, que es la palabra que designa el oficio de José, nos hace ver que José era una especie como de artesano técnico y posiblemente también, por lo tanto, una persona que tiene una serie de relaciones comerciales, porque no era simplemente el que hacía mesas, sino construía casas. Por lo tanto, era una persona un poquito más abierta en ese mundo, que era el mundo de los judíos de esa época. Todo esto nos habla un poquito, por lo tanto, de la mentalidad de Jesús, una mentalidad, desde el punto de vista humano, simplemente una mentalidad abierta, no es una mentalidad circunscrita nada más a los preceptos legales, sino es una mentalidad muy abierta que será la parte humana que nosotros también vemos en ese Jesús que de pronto se abre a los publicanos, a los pecadores, a los samaritanos, que de pronto habla con los leprosos, habla con las mujeres…

 

SERGIO SARMIENTO: Que no tenía los prejuicios que tantos otros sí tenían.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Que no tenía los prejuicios.

 

SERGIO SARMIENTO: Se nos acabó el tiempo, Cipriano, pero lo que me da mucha ilusión es que esta conversación la vamos a continuar como la hemos llevado a cabo a lo largo de los últimos años. Quiero agradecerte, Cipriano Sánchez, el haber estado con nosotros aquí en la entrevista.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Gracias a ti.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide nos vemos la próxima.

 

 

 

 

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