• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Enrique Vila-Ma...
 Enrique Vila-Matas
 
 24/05/2010 16:56:01
sergiosarmiento
1228 mensajes
1º


Enrique Vila-Matas

México, D. F., 7 de mayo de 2010.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR ENRIQUE VILA-MATAS, ESCRITOR, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Enrique Vila-Matas, él es autor del libro, de la novela “Dublinesca”. Enrique Vila-Matas es uno de los autores más reconocidos de la España contemporánea, su obra ha sido muy leída, no solamente en España y en América Latina, y sus versiones en castellano, sino que también ha sido traducida de forma constante -se encuentra traducida en más de 20 idiomas-. Entre las obras de Enrique Vila-Matas destacan: “La asesina ilustrada”, “Historia abreviada de la literatura portátil”, “Suicidios ejemplares”, “Lejos de Veracruz”, “El viaje vertical”, “Bartleby y compañía”, “El mal de Montano” y “París no se acaba nunca”, de hecho una obra de la que yo recientemente estaba conversando con un amigo, una obra realmente importante. Se encuentra en México presentando su última novela, ésta se llama “Dublinesca”, es una obra editada por Seix Barral. Enrique Vila-Matas gracias por estar con nosotros aquí en La Entrevista.

 

          ¿Puede haber un mundo después de la literatura, puede haber un mundo en los tiempos de Google, en los tiempos de la informática, se puede mantener toda esta memoria que hemos heredado de la Galaxia de Gutenberg, de todos estos 500 años en que la forma más adecuada de comunicarnos ha sido precisamente a través de la letra impresa? Porque esas son algunas de las preguntas que se hace Riba, el personaje de esta novela. Cuéntenos, ¿va a sobrevivir el mundo sin la letra escrita o va a seguir existiendo la letra escrita?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Tengo la impresión de que no lo sabe nadie, para ser sincero, creo que si alguien lo supiera iríamos detrás de él para que nos contara. Pero en principio sí es cierto que es una época de incertidumbre, pero por mucho tiempo la palabra escrita va a permanecer, eso es evidente. Más preocupante es el contenido, es decir, qué se dirá. Porque estamos siempre últimamente pensando en el envoltorio, que si el libro electrónico, que si el kindle, que si ya no van a salir periódicos, por la letra impresa que está en decadencia. Pero, más allá de esto, la preocupación importante es el lenguaje y el pensamiento, qué será de nuestro lenguaje, a dónde irá ese lenguaje, realmente de qué forma nos comunicaremos. Son preguntas, he contestado con preguntas.

 

SERGIO SARMIENTO: Claro, así las hace también Samuel Riba, que es el personaje de esta novela, sólo que a él le toca hacerse estas preguntas en un momento difícil de su vida, en un momento en que ya no sabe hacia dónde debe llevar esta vida, y decide que lo mejor que puede hacer es irse a Dublín.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, no sabe qué hacer. Eso no creo que sea una cuestión de edad, no saber qué hacer en el mundo, sino puede ser en todas las etapas. En este caso a él le coge con 60 años, retirado recientemente de la editorial literaria que dirigía en Barcelona, que ha fracasado por motivos económicos básicamente, yo creo que tenía un catálogo muy exigente y eso le ha terminado por hundir la editorial. Y se encuentra visitando a sus ancianos padres todos los miércoles en Barcelona. Y como excusa ante su madre, a la que no sabe qué contestarle cuando ella le pregunta qué piensa hacer, acostumbrado como estaba él a viajar por negocios, y habiendo ocultado a sus ancianos padres sus problemas de trabajo, dice que va a ir a Dublín. Y eso pone en marcha la historia del libro, se ve obligado a ir a Dublín por contestar a su madre.

 

SERGIO SARMIENTO: Y no va a Dublín en cualquier momento, va el 16 de junio, es una fecha importante para la literatura, ¿no es así?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Va el 16 de junio, en el Bloomsday juntamente con unos amigos escritores, los pocos amigos que le quedan de su etapa de editor, los recluta para organizar una especie de orden del Finnegans, que le llaman, van a viajar a Dublín y a la Torre Martello, donde se inicia el “Ulises” de Joyce.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué tan importante es el “Ulises” para él, qué tan importante es para Enrique Vila-Matas?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Está bien separar a Riba de Vila-Matas, porque en la novela hay un autor que posiblemente soy yo, naturalmente soy yo, hay un narrador inquietante en algún momento, porque tampoco está claro qué relación puede tener con el autor, y hay un personaje, que es Riba, que es el editor. Y para Riba creo que confunde un poco su situación personal, de angustia existencial, con el fin de su mundo editorial y el fin del mundo, en definitiva. Y viaja a Dublín para celebrar el funeral del imperio Gutenberg, de la era de la imprenta. Y de la era de la imprenta él elige el “Ulises” como cumbre de esa era. También, si se me pregunta, diría que de la era de la imprenta quizás la cumbre ha sido el “Ulises”, que lleva la literatura a sus límites, más allá del “Ulises” ha sido difícil ya viajar. Y en este sentido no estoy diciendo que si es el mejor libro de todos los que se pueden leer en el mundo, digo que es un libro que, al igual que “El Quijote”, tiene una importancia trascendental en la historia de la literatura, y en este caso de la historia de la letra impresa.

 

SERGIO SARMIENTO: Don Enrique, ¿cuándo leyó por primera vez el “Ulises”, recuerda, qué edad tenía, en dónde estaba?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, recuerdo. Tenía unos 22 años, en un verano en Mallorca, y no entendí nada, yo sinceramente no comprendí absolutamente nada, a pesar de mis esfuerzos y de mi idea de que tenía leerlo. No es que no entendiera, sino que no captaba qué podía tener de interés aquello. Más adelante, con mayor información, ha sido como pude entrar en este libro, que si se entra es como una pasión y un club, como una afición, como alguien que se aficiona a un deporte o a una actividad interesantísima. Porque es una afición infinita, está cargado de recodos en el camino, es infinito, interminable.

 

SERGIO SARMIENTO: He visto algunas de las reseñas sobre “Dublinesca” y, efectivamente, veo que algunos de los críticos parecen confundir al autor con el personaje, con Samuel Riba. ¿Cuáles son las diferencias, en qué se distingue Enrique Vila-Matas de Samuel Riba?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: En muchas cosas desde luego. Pero, vamos a ver, es que hay como una tendencia a pensar que lo que escribo es autobiográfico, y hay una trampa ahí, porque si uno lee lo que escribo con el ojo izquierdo, leyendo el libro, y con el ojo derecho mi biografía, igual resulta que muchas cosas encajan. Bueno, pues cuanto más encajan más trampa detrás hay, porque las apariencias engañan. Es decir, la vida, el mundo es muy complejo y el mío también creo que lo es, y no es tan sencillo. Con Riba me identifico en momentos y en muchas cosas, por ejemplo, que le guste tanto Catherine Deneuve, por poner un ejemplo así sencillo…

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, ¿dónde firmo yo también?, yo también me coloco en la lista.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, yo con Catherine Deneuve no lo comparto tanto, lo hago para distanciarme un poco de Samuel Riba. Sí tiene parecidos en cuanto que él tiene algunas actividades que pueden parecerse a las que hago yo en la vida cotidiana, pero eso a la larga poco importa. Por ejemplo, yo leo a un autor americano, a Saul Bellow, por poner un ejemplo, a John Cheever, y desconozco sus vidas, leo sus novelas y en el fondo me da igual si forman parte o son autobiográficas o no, leo la novela como una novela y como una entidad propia.

 

SERGIO SARMIENTO: Aunque Saul Bellow de alguna forma refleja el Chicago de los años 50 y 60, y John Cheever el Nueva York suburbano de los años 60 también, ¿no es así?, de alguna forma.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, en este caso yo reflejo una etapa de transición entre Gutenberg y Google, la etapa en la que nos encontramos, de certeza, en la que estamos viviendo ahora, y un poco al modo de Joseph Roth, que hablaba de la caída del imperio austro-húngaro, o bien de “El gatopardo”, Lampedusa, que hablaba de la caída de la aristocracia en Sicilia. Aquí yo hablo de la caída de la era Gutenberg en Barcelona. De alguna forma está ligado a un episodio histórico y que además es muy actual.

 

SERGIO SARMIENTO: Ahora, Barcelona es un mundo tan literario de alguna forma, es un mundo en donde hay una enorme cantidad de editoriales, una pasión por el libro, es difícil pensar que Barcelona sea de alguna forma el escenario de un libro sobre la muerte de la letra impresa, sobre la caída de la Galaxia de Gutenberg.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, Barcelona ha sido siempre muy potente editorialmente y así cuando empecé a escribir, a los 20 años, 18, ya me eduqué en una sociedad como la barcelonesa, que estaba muy ligada desde luego al libro y a la era de la imprenta, en esta sociedad me crié. Por otra parte, la sociedad irlandesa, Dublín, es un pozo extraordinario de grandes escritores y de grandes ligámenes con la literatura.

 

SERGIO SARMIENTO: Samuel Riba sale de una serie de problemas con el alcohol, pero entra en una depresión y el Samuel Riba que nosotros vemos en esta novela es un Samuel que está aislado, cuya vida va del ordenador a ver qué es lo que está pasando en las calles, y estas visitas a sus padres son de alguna forma el rompimiento de una rutina que parece fatal. ¿De dónde va surgiendo este personaje y cómo fue usted imaginando a este Samuel Riba en este momento en que ha terminado su función como editor literario y se siente súbitamente vacío?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Construyo el personaje muy lentamente, y presentándolo en su epopeya de la vida cotidiana y cargándolo de detalles, a la manera de Flaubert, salvando todas las distancias insalvables. Me acerco a algo tan anodino y gris como es la vida de una persona retirada, que ya no hace nada casi, para ir relevando a categoría de arte esa vida cotidiana gris. No hago más que pensar en el “Ulises” de Joyce, donde se relata la epopeya cotidiana de Leopoldo Bloom, que es también un hombre sin atributos, y también el Quijote es otro hombre sin atributos, son personas cuya vida digamos es aburrida, como el caso del Quijote, pero sin embargo los libros lo llevan, lo empujan a las aventuras.

 

SERGIO SARMIENTO: Me suena a Musil también, de alguna forma.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, Musil, por supuesto, más politizado en este caso. Percibo un poco, parto de la ficción que yo mismo creo para conducir esa ficción a lo real, convertirlo en real. Por eso cuando se me pregunta por Riba significa que es un personaje que ha adoptado una corporeidad real, que es humano prácticamente, y no soy yo.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué encuentra Riba en Dublín?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: De entrada encuentra una ciudad muy dinámica, una ciudad actual de Dublín que…

 

SERGIO SARMIENTO: Que no tiene nada que ver con la que conoció James Joyce.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, aunque es muy factible, yo he ido seis veces en los últimos dos años, es factible comprender por qué huían todos de ahí, Joyce, Beckett…

 

SERGIO SARMIENTO: Todos los grandes autores irlandeses huyeron de alguna forma.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Todos se marcharon. Y uno lo ve un poco por lo que puede imaginar que era el exacerbado catolicismo y convencionalidad.

 

SERGIO SARMIENTO: Y era muy provinciana Dublín.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Cosa que ya no es, por supuesto.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Se descubre, por ejemplo, que Dublín es muy pequeño, entonces es muy abarcable, muy humano, muy al alcance del ser humano, porque se abarca la ciudad muy fácilmente, y está todo concentrado en el muy pequeño centro. Y eso es una sorpresa. Por ejemplo, en el “Ulises”, a mí me llamaba la atención como era que a lo largo de 24 horas Leopoldo Bloom veía muchas veces a una persona u otra, era como en los pueblos, que te cruzas a lo largo del día varias veces con la gente. Y es un poco porque Dublín era realmente un lugar, un pueblucho muy cerrado, por otra parte. El único que no se marchó de Irlanda es el escritor actual irlandés John Banville, que me hizo mucha gracia en una entrevista que le dijeron “todos se han ido”, todos los escritores irlandeses…

 

SERGIO SARMIENTO: Oscar Wilde, George Bernard Shaw, Samuel Beckett…

 

ENRIQUE VILA-MATAS: El gran poeta Yeats se quedó, aunque cuando la independencia, tuvo que defender su casa con una escopeta. Pero, bueno, en general todos se marcharon y cuando le preguntan a John Banville dijo una cosa muy graciosa que yo podría aplicar a mi vida en Barcelona, dice “la mejor forma de escaparse de Dublín y de Irlanda es quedarse”. Y también es una manera, porque si te quedas dejas de pensar a la mejor en el país.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Usted se escapa de Barcelona estando en Barcelona? Es difícil escapar de Barcelona, porque Barcelona es una ciudad muy vital.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Es una ciudad muy bella, pero algo turistizada actualmente, ha caído un poco en un plano como si fuera Florencia, esas ciudades que de repente uno se encuentra muy extranjero caminando por el centro, porque está lleno de japoneses por todas partes. Y la ciudad encanta a todos los visitantes, pero tampoco se conoce muy bien esta faceta de los habitantes de Barcelona que están descontentos con la pérdida del trazado humano-urbano que había antes, que se ha perdido en cuanto a la calidad de las relaciones. Estamos un poco colonizados de repente por el turismo.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Ocurrirá lo que ha pasado en París o en Londres, en que la gente que vive en la ciudad ya no es de ahí?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí se da esto. Lo que pasa es que en París y Londres es menos agobiante. Yo voy a París y a Londres y están concentrados puros extranjeros.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero usted es extranjero, no es de allá, entonces usted es parte de la horda que llega.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, aunque, como yo viví en París, por ejemplo, llego ahí e inmediatamente me pongo el uniforme de parisino.

 

SERGIO SARMIENTO: De hecho “París no se acaba nunca” es una novela entrañable, una novela que retrata un París de los años 60, 70. Cuéntenos un poco también de “París no se acaba nunca”.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Es mi novela quizás más narrativa, juntamente con “Dublinesca”, en la que la intervención del género ensayístico interfiere menos en la historia. Al igual que “Dublinesca”, en “París no se acaba nunca” ahí cuento, como algunos lectores sabrán, los años de bohemia, los años 70, cuando acudí a París y alquilé una buhardilla a Marguerite Duras y viví un par de años que me sirvieron como etapa de formación como escritor, al modo de Hemingway cuando vivía en París y escribió sus memorias, que se llamaban “París era un fiesta”.

 

SERGIO SARMIENTO: Nos contaba cuándo fue la primera vez que leyó el “Ulises” y cómo no le dio el golpe, como diríamos en México, no sé como se diga en España, pero aquí diríamos “no le dio el golpe en un principio”. ¿Cuándo empezó a adentrarse nuevamente en el “Ulises”, cuándo empezó el “Ulises” a convertirse en un faro que le llamaba la atención?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Bueno, en los últimos siete años empecé realmente a ingresar un poco en el interés por la obra, y poco a poco, consiguiendo información.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Saltó directamente sobre el “Ulises” o empezó de nuevo con “Dublineses”, por ejemplo?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: “Dublineses” siempre lo había leído, releído y lo conocía muy bien.

 

SERGIO SARMIENTO: Que, para nuestro público, son una serie de cuentos sobre Dublín, mucho más accesibles que el “Ulises”, de James Joyce.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, de hecho aquí en “Dublinesca” hay tres capítulos que corresponden a los tres meses de la acción del libro, y me han dicho que el primer capítulo sería parecido a “Dublineses”, porque es el más cercano al mundo del realismo o de naturalismo que está en “Dublineses”, el capítulo central sería “Ulises”; y el tercero, que está dedicado a Samuel Beckett, se parecería a “Finnegans Wake”, que es la obra última de Joyce, y la más radical, la ilegible, aunque en mi caso el tercer capítulo no es nada ilegible, sino que es el desenlace y es bastante alocado. En todo caso los tres géneros que tocó Joyce están en el libro. “Dublineses”, claro, es un libro, pero de todos modos hay que tener en cuenta que si Joyce no hubiera publicado “Ulises”, su gran obra, posiblemente ahora no conoceríamos “Dublineses”, porque se habría quedado en uno de tantos libros de escritores irlandeses sobre Irlanda. Es una paradoja, por otra parte, gracias al “Ulises” hemos podido leer ese gran libro, “Dublineses” y ese cuento extraordinario, el último, “Los muertos”, que pasó al cine John Huston, que es inolvidable, es una película para mí memorable, desde luego.

 

SERGIO SARMIENTO: Celia, la esposa de Riba, es una mujer muy importante para el personaje. Cuéntenos de Celia.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Bueno, Celia lleva el nombre de un personaje de “Molloy”, de Samuel Beckett. Tiene diferencias ideológicas con el pobre editor.

 

SERGIO SARMIENTO: Sí, con Riba.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Las diferencias son básicamente que tiene tendencia a ingresar en el budismo, no sé si el budismo de moda actualmente o el budismo más radical, en fin, el hecho es que quiere ser budista y eso es un dolor de cabeza añadido al personaje.

 

SERGIO SARMIENTO: Y le da un ultimátum a Riba, “si vuelves a beber olvídate de mí”.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, y encontramos a un personaje en un momento de su vida en el que trata de detener el avance del deseo de regresar a la bebida. Nos encontramos con varias situaciones diferentes en torno a este personaje central, una de ellas es la presión de su mujer para que no beba y también la idea un poco suicida de ir a Dublín precisamente, que es donde, como todo el mundo sabe, se bebe mucho.

 

SERGIO SARMIENTO: Precisamente por eso es conocido Dublín de alguna forma. ¿Qué tanto influye Celia en volver solitario a Riba, en aislarlo del mundo?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Imagino que influye mucho, porque quizás su deriva ideológica lo está dejando sin apoyo en su drama personal a Riba. Se trataba de plantear una crisis también de una pareja dentro de la crisis general de la imprenta y del oficio de editor por parte de Riba. Es decir, situar a un personaje a un límite en todo, que no hubiera nada que marchara bien en su vida. Es un poco cruel hacer esto con los personajes, pero siempre que los coloco en situaciones límite pasa aquello que decía Kafka, “estábamos tan mal que ya no podíamos ir a peor”, y esto es lo que le ocurre a Riba, está tan mal que al final está mejor de lo que estaba al principio.

 

SERGIO SARMIENTO: Evidentemente muchos de los temas que le preocupan a Samuel Riba son temas que nos preocupan a quienes de una forma u otra vivimos en los medios de comunicación. Yo escribo en un periódico, usted escribe en un periódico, pero además yo trabajo en medios electrónicos, ¿cómo ve usted realmente esa situación, esa transición, cómo se siente usted, por ejemplo, escribiendo, además de libros, escribiendo de forma periódica en un diario importante como es El País?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Yo escribo cada quince días un artículo de cultura en El País, los martes, y al mismo tiempo tengo una web en Internet, consulto blogs en Internet y he leído las críticas que han aparecido de “Dublinesca” en Internet, las he situado al mismo nivel en muchas ocasiones que las de papel impreso, quizás porque soy un viajero de la red bastante amplio. Con el tiempo, sin casi darme cuenta, he visto igualadas las informaciones que me llegan de la letra impresa como de Google.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Le preocupa a usted, como a tanta gente?, hay mucha gente que piensa que puede ser una gran tragedia el que o desaparezca la letra impresa o que no tenga el papel preponderante que ha tenido a lo largo de los últimos 500 años. ¿Qué piensa usted?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Entiendo el temor, entiendo un temor en el cual es cierto que parece que pueden desaparecer las categorías, es decir, que todo será igualado. De alguna forma valdrá tanto la opinión de un blog como la de otro, como la de un gran pensador, y en este sentido puede ser peligroso evidentemente.

 

SERGIO SARMIENTO: Es que hay quien dice incluso que Google está haciéndonos que dejemos de pensar, y ya todo lo buscamos por Google y pensamos que el simple hecho de encontrar algo y poderlo definir nos está quitando de la responsabilidad, nos está quitando de la cabeza la responsabilidad de pensar. ¿Qué considera usted?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Pasa un poco esto. De hecho la propia Celia, la mujer del protagonista, se lo recrimina, que se adentra mucho en Wikipedia. Y es cierto que además parece como que sea la red una gran basura para siempre, es decir, que todo lo que se publica ahí va a quedar, y quedan las cosas que menos nos gustan también que hemos escrito nosotros. En fin, vamos hacia esta biblioteca infinita y hacia una sociedad que culturalmente es posible que conozca un nuevo descenso de nivel.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Una verdadera biblioteca de Babel es lo que estamos teniendo?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, lo que predijo Borges, que me hizo mucha gracia cuando lo leí en el New York Times, dijeron que había un argentino que había descubierto Internet antes de que existiera, Google antes de que existiera, y me parecía mentira que no supieran quién era Borges de repente. Pero, bueno…

 

SERGIO SARMIENTO: Es curioso, porque Borges, siempre con el gusto, la admiración que tenía hacia la literatura inglesa y hacia todo lo que fuera en inglés, pero a veces se le ignoraba, ¿no es así?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, quizás el que redactó la nota no sabía quién era, pero lo presentaban como el profeta de la gran biblioteca del mundo, de Babel. Pienso que en el siglo XIX, a mediados del siglo XIX Flaubert dijo que su generación era la última que era un poco idiota, que las que vendrían serían peores. Veía que el mundo iba de mal en peor y predecía un desastre para la generación de sus sobrinos, decía que iban a ser todos hombres de negocios y que se perdería ya una sociedad mínimamente culta e inteligente. Si Flaubert decía esto hace 200 años, imagínate lo que nos espera, es decir, es posible que se vaya bajando la fuerza, por ejemplo, del humanismo, que ha sido en mi entender, una de las grandes conquistas de Occidente.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Así lo siente usted, don Enrique, o siente que, por el contrario, quizás esta idea de que todo tiempo pasado fue mejor la hemos repetido muchas veces y, sin embargo, los tiempos y los jóvenes continúan inventando cosas, y continúan trayéndonos humanismo, trayéndonos literatura, trayéndonos creatividad de forma distinta de la que había en el pasado?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Tengo tendencia de las dos cosas, tengo tendencia a ver que todo se ha idiotizado con el tiempo, y a la vez también estoy muy abierto a todas las amplias posibilidades que ofrece la novedad, porque siempre me ha interesado lo nuevo. Por lo tanto en ese sentido las dos cosas confluyen en mí. Estoy pensando en un libro muy divertido que se ha publicado en España, que supongo que llegará también a México en algún momento, que se titula “Elogio del pesimismo”, es una antología de textos, pero es muy irónico, porque es muy divertido, en realidad tú vas leyendo frases que ha dicho Baudelaire, Nietzsche, Flaubert, todo el mundo ha decidido que el mundo irá empeorando.

 

SERGIO SARMIENTO: Y el propio Erasmo en su “Elogio de la locura” también tenía algunas frases.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Todos han dicho “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Entonces es para tomárselo también a risa, a ver cómo en realidad ha habido esta sensación, yo creo que es una manera de ver el pesimismo de una forma jocosa.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Enrique Vila-Matas se siente anacrónico por ser novelista?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: No. El por qué, creo que todavía se produce, al menos afortunadamente en las calles de Barcelona, la sensación de que un novelista sabe algo, aún no se ha perdido esta sensación, que yo sepa.

 

SERGIO SARMIENTO: Y en las calles de Barcelona, en las ramblas, en los quioscos de Barcelona hay algo que no es común en otros lugares del mundo, junto a los diarios, junto a las revistas, se venden libros, ¿no es así?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, y han aparecido ahora en la gran fiesta del 23 de abril.

 

SERGIO SARMIENTO: El Día Internacional del Libro, ¿y le regalan rosas a usted ese día o le regalan libros?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Rosas no, las rosas se regalan más que a los hombres, a las mujeres quizás.

 

SERGIO SARMIENTO: Es que aquí en México hemos establecido el principio de que también a los hombres se les regalan rosas.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Bueno, a mí si me regalan una rosa me la pongo aquí en el ojal. Y en cuanto a los libros lo que pasa es que hay un desconcierto, porque alguien ha dicho, ojalá al día siguiente de ese día del libro la gente siguiera comprando libros, que esta sería una historia muy divertida, maravillosa, en la cual realmente el día continuara.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero sí tengo la impresión de que en Barcelona se lee más que en muchísimas ciudades del mundo, no sé si más que en cualquiera pero sí que en muchas ciudades del mundo, ciertamente más que en México.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: No lo puedo calibrar bien, creo que sí. En librerías está muy bien Barcelona en estos momentos, por ejemplo, y eso sí es un termómetro de cierta cultura todavía no corrompida.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Este hombre, este novelista, Enrique Vila-Matas, escribe en el ordenador o escribe con una estilográfica, o cómo escribe?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Bueno, hace diez años rodaron una película en Barcelona con escritores que hablaban de su relación con el ordenador, y ante la cámara discutí con un joven amigo, también escritor, le dije, “yo jamás tendré un ordenador”.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Esa palabra ya la rompió?

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Sí, eso lo dije en el 2000 exactamente, y al cabo de quince días mi mujer me dijo “te han enviado un e-mail”, le digo, ¿qué es un e-mail? Y a partir de ahí me dijo “tienes que contestar a un e-mail”. No sé quién era, pero vi que se podía contestar escribiendo como a máquina y empecé a entrar, sin darme cuenta, en la red, y los diez años que han pasado desde entonces parecen una eternidad. A veces pienso: “me acuerdo de cuando descubrí Internet como si fuera una cosa lejanísima”. Hablo en el fondo con entusiasmo de la red, como se ve, de alguna forma a mí me ha permitido no ir a las bibliotecas, porque por muy engañosas que sean las bibliotecas como Wikipedia, sí encuentro una cantidad de información inmensa que me sirve también para mi trabajo, o simplemente para indagar cosas que quiero conocer. No todo es horroroso ahí, ni muchos menos.

 

SERGIO SARMIENTO: Yo quiero agradecerle, don Enrique Vila-Matas autor de “Dublinesca”, autor también de “París no se acaba nunca”, quiero agradecerle el haber estado con nosotros en La Entrevista.

 

ENRIQUE VILA-MATAS: Bueno yo encantado de haber estado aquí.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

--- 0 ---

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Enrique Vila-Ma...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement