• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Lydia Cacho ...
 Lydia Cacho
 
 31/08/2010 10:17:07
sergiosarmiento
1228 mensajes
1º


Lydia Cacho

México, D. F., 4 de agosto de 2010.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR LYDIA CACHO, PERIODISTA, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Lydia Cacho, una de las periodistas mexicanas más respetadas, ella acaba de publicar el libro “Esclavas del poder”. Lydia Cacho se dio a conocer con un libro, “Los demonios del Edén”, que mostraba una red de pederastia en Cancún, la ciudad donde ella habita y donde dirige el SIAM, un refugio para mujeres golpeadas, para mujeres agredidas. Este libro generó todo un revuelo, generó de hecho un intento por parte del gobernador del estado de Puebla por detenerla, por procesarla de una forma que posteriormente resultó ilegítima según lo determinó la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero Lydia Cacho, mientras ha tenido que defenderse jurídicamente en distintos campos de batalla, ha seguido escribiendo libros, libros como “Memoria de una infamia” y como este nuevo libro que es una nueva aventura para el trabajo periodístico de Lydia Cacho.

 

Lydia, como siempre, gracias por estar con nosotros aquí en La Entrevista.

 

LYDIA CACHO: Gracias Sergio.

 

SERGIO SARMIENTO: “Esclavas del poder” es una investigación que nos lleva a distintos rincones del mundo para investigar, para ver el tema de la trata de mujeres y de niñas. En primer lugar, ¿cómo empezaste el libro, qué fue lo que te llevó a hacer esta aventura que te llevó a lugares como, no sé, Birmania, lugares muy distintos del mundo, lugares en Asia, en América Latina, en todo el mundo, qué te llevó a hacer este trabajo?

 

LYDIA CACHO: Bueno, todo empezó poco tiempo antes de que se armara todo el escándalo del “gober precioso”. Estaba yo entrevistando a una joven venezolana que huyó de una red de tratantes en Cancún. En esta larguísima entrevista a lo largo de varios días con ella, me di cuenta que la joven que había sido comprada en Venezuela y traída a México, y llevada desde…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Comprada?, o sea, el término está usado, comprada como ser humano y en Venezuela.

 

LYDIA CACHO: Así es, fue comprada, fue llevada, engañada, primero por una primera mujer que la contactó en Venezuela diciéndole que la traería a México como modelo y posteriormente, una vez llegando a México, la empezaron a meter en los circuitos de los bares de table dance, desde Nuevo León hasta Cancún. Entonces, en cuanto ella me fue contando cómo funcionaban los circuitos, mis preguntas cada vez iban mucho más hacia cómo era esa red para que una joven pudiera llegar de una manera ilegal a México y fuera llevada a lo largo de toda la República Mexicana, luego en estos bares con abogados que le tomaban el pasaporte, que se lo quitaban, que le habían sacado un pasaporte falso, etcétera. A partir de ahí yo tenía la curiosidad de cómo funcionaban las redes, no sólo dentro de México sino a nivel internacional y qué vínculos tenían, y comenzó la idea de hacer “Esclavas del poder” y, bueno, me llevó 5 años investigarlo.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cómo financiaste el libro? Por los viajes, todo esto no debe haber sido fácil, más en un momento en que sé que estabas enfrentando casos legales que también tuvieron un costo muy elevado.

 

LYDIA CACHO: Bueno, como tú sabes, hacer periodismo de investigación de largo aliento en México es sumamente complejo. Una parte de la investigación la pagó la editorial y otra parte lo que hice fue que mucha gente me invita a dar conferencias en diferentes países, y entonces me invitaban a dar una conferencia en Brasil y yo iba pagada por la gente que me invitaba, y entonces me quedaba unos días más a hacer la investigación, y así fui haciendo, pero Asia Central y Asia Pacífico sí la editorial pagó por eso. Y, bueno, pues mi trabajo periodístico, yo publico en diferentes revistas y medios…

 

SERGIO SARMIENTO: En el periódico El Universal, entre otros.

 

LYDIA CACHO: Sí, entonces vendía una columna por un lado e iba corriendo a Guatemala y a Venezuela, a Colombia.

 

SERGIO SARMIENTO: Tienes una parte final en el libro, voy a empezar por el final, es una discusión quizás muy de fondo, cuál debe ser la actitud de la sociedad ante este negocio, que tú lo señalas claramente, hay un negocio de trata de mujeres y de trata de niñas, y también de trata de niños de alguna forma. Y planteas, algunas personas han sugerido que la solución está en la legalización de la prostitución, la prostitución es legal en algunos países, en otros no es legal. Por ejemplo, en México sí es legal la prostitución pero no es legal el servir de proxeneta, el hacer el trabajo, el inducir. ¿Cuál es tu opinión? Tú lo rechazas en el libro, explica las razones.

 

LYDIA CACHO: Mira, en realidad no lo rechazo tajantemente, lo que yo digo con el libro, después de cinco años de investigar y de escuchar a las víctimas de trata de todo el mundo, a los proxenetas, porque entrevisté tratantes, entrevisté gente que está en la cárcel, gente que está todavía operando en estas redes en lugares como Camboya, por ejemplo, o en el propio México. Éste es un debate que se está llevando a cabo en este momento en el mundo entero, no solamente en México, el debate es si la prostitución se debe legalizar para poder abatir la trata de personas. En ese contexto tenemos que ser bien realistas, la trata de personas es el tercer negocio ilícito más rentable en el mundo después de la venta de armas y drogas, y ahora la Organización de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, lo que dicen es que está emparejándose con la de las drogas, y si no hacemos nada va a ser mucho más rentable vender seres humanos, es decir crear esclavitud humana…

 

SERGIO SARMIENTO: Como durante años fue el negocio de la esclavitud abierta.

 

LYDIA CACHO: Así es.

 

SERGIO SARMIENTO: En que tomabas una persona, le ponías grilletes y te lo llevabas a trabajar a otro lugar del mundo.

 

LYDIA CACHO: Efectivamente. Entonces un poco lo que yo quería era ser muy, muy responsable. Es decir, yo partí de la base de decir: yo no estoy segura y no entiendo claramente qué postura se puede tomar a nivel internacional para respetar los derechos humanos de las mujeres, respetar los derechos y las decisiones y las libertades de los seres humanos, y al mismo tiempo proteger a las víctimas de este delito tan grave. Bueno, lo que yo concluyo al final de este libro es: no se puede separar, como muchas o muchos activistas que defienden el trabajo sexual quisieran, no se puede separar como con un escalpelo y decir, a ver, por un lado aquí está la prostitución como un asunto de libertades sexuales y por otro lado está la trata, la trata se debe abatir y la prostitución se debe legalizar. Si esto sucediera sería sencillísimo y ya lo hubieran resuelto en el mundo. Holanda está enfrentando gravísimos problemas por haber legalizado la prostitución, porque la trata aumentó y ahora cada vez hay más jovencitas y niñas, es decir, por un lado se hace un negocio evidente, legal, controlado, en donde la mayoría de las mujeres que están en prostitución en Holanda son extranjeras, sin papeles, en condiciones de esclavitud o en condiciones de maltrato y de violencia, y de exclusión y sexismo. Y, por otro lado, el negocio de la trata se ha fortalecido justamente con niñas y jovencitas, porque el mercado está cambiando. Entonces yo lo que propongo al final del libro, es decir, los grupos abolicionistas proponen la abolición de toda forma de prostitución como una forma de violación a los derechos humanos de las mujeres. Los grupos reglamentaristas proponen que se legalice el trabajo sexual y que se va a acabar la trata. Bueno, la legalización del trabajo sexual no acaba con la trata, eso es una mentira. Lo que yo propongo al final del libro es que tenemos que hacer un debate más informado, mucho más responsable y mucho más ético. Es decir, las descalificaciones no nos llevan a ningún lado, y sobre todo el blanco y negro no funciona en un tema tan delicado como éste.

 

SERGIO SARMIENTO: Vamos a hablar de prostitución infantil, de la trata de niñas en particular. Quiero empezar con Camboya y Tailandia, estuviste en esos países. En tu libro hay algunas fotos realmente devastadoras de unas niñas en un parque público, me parece que es Camboya, y mencionas que están victimadas tanto por la prostitución como por la pobreza. ¿Qué encontraste en Camboya, qué encontraste en Tailandia?

 

LYDIA CACHO: Bueno, mira, la ruta que seguí justamente desde Asia Central hacia Asia Pacífico, que son las rutas específicas de los tratantes, que es China, Camboya, Tailandia, Vietnam, Burma o Myanmar y Filipinas.

 

SERGIO SARMIENTO: Es Birmania en español, Burma le llaman en inglés.

 

LYDIA CACHO: Sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Y el gobierno, el régimen autoritario le llama Myanmar.

 

LYDIA CACHO: Le ha cambiado a Myanmar, entonces es un poco complicado. Lo que encontré ahí es que los índices de pobreza son elevadísimos, evidentemente las más pobres de los pobres son las mujeres y las niñas, y los niños, en este momento. Y la prostitución se ha convertido en una forma de vida, en la que las madres incluso en ciertos lugares, por ejemplo en Vietnam, encontré mujeres no solamente que me ofrecían venderme a sus hijas por 200, 300 dólares y llevarme con alguien, con un sujeto de Hong Kong o de Japón, que me podía conseguir los documentos supuestamente legales para llevarme en adopción a la niña, sino además lo que encontré son estas colonias enteras a lo largo de la riviera del Mekong, en el que las madres y los padres mandan a sus hijas a ser prostituidas a lo largo del día con grupos particularmente holandeses, que son los que controlan en esa zona la prostitución infantil de niñas con turistas. Y luego las niñas regresan en la noche y las madres y los padres se quedan con el dinero. Es decir, hay una corrupción monumental, una corrupción social y una utilización de las criaturas como objetos para ser vendidos que se está normalizando.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Los clientes son siempre extranjeros o hay también clientes locales?

 

LYDIA CACHO: No. Bueno, en el mundo entero en general aplica la misma regla, pero hablemos de Asia Central y Asia Pacífico, la mayoría de los clientes en Tailandia y en Camboya, el 70 por ciento de los clientes son locales. Ahora, ellos pagan entre 3 y 5 dólares por tener sexo con una niña o con una mujer, en cambio, los turistas, que serían el otro 30 por ciento, son los que pagan entre 100, 200 y hasta 500 euros por conseguir niñas vírgenes, con ciertas especificidades, con ciertas edades. Ellos son en realidad, digamos que los hombres locales, al igual que en México, son los que mantienen viva la trata de mujeres, son los que mantienen la maquinaria, pero los que le ponen la gasolina para que se convierta en una industria son los extranjeros que tienen mucho dinero. Y lo mismo exactamente sucede en México.

 

SERGIO SARMIENTO: Vamos a hablar de México. Mencionas en tu libro que tenemos esta imagen de Tailandia, de Camboya, como los centros del turismo sexual del mundo pero que también en México estamos viendo esto. Cuéntanos.

 

LYDIA CACHO: Bueno, mira, justo por eso quise hacer el viaje alrededor del mundo, porque éste un tema global, es un delito global. Y lo que sucede es que en la medida en la que un país toma medidas otros países sufren, otros países reaccionan. En el caso de los Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos han implementado leyes muy concretas en contra de la trata. Estados Unidos hizo una ley desde el año 2000 que se llama el Trafficking Victims Protection Act 2000 que es en contra de la trata de personas, que castiga no solamente a quienes tienen sexo con menores o con mujeres victimadas en la trata dentro de su territorio, sino fuera de él. Entonces tienen ya perfilado el tipo de hombre que viaja, por ejemplo, a Tailandia, a Camboya o a Filipinas, y ya saben más o menos cuál es el tipo de personaje que va, cuántas veces sale del país, a dónde va, y lo siguen y han metido a la cárcel a varios, incluso a profesores universitarios, un científico, etcétera, que los descubrieron trayendo incluso de Tailandia pornografía infantil. En la medida en la que esto sucede y que quedan marcados con estos países, han descubierto que en México sucede lo mismo pero que Estados Unidos no marca a México como un lugar de turismo sexual donde la trata sea uno de los problemas fundamentales. Nosotros logramos encontrar a una niña que tenía un billete de un dólar canadiense, una niñita pequeñita ahí en Playa del Carmen, que estaba entre una red de tratantes, los turistas canadienses llegan en barco, bajan en Playa del Carmen, tienen sexo con menores, ya traen un paquete específico, y se van. Lo mismo sucede en República Dominicana, en Cuba, en la mayoría de los países del Caribe, en Venezuela, etcétera. Entonces sí son hombres específicos que están buscando cierto tipo de sexo con menores o con adolescentes, o con mujeres muy jóvenes, en condiciones de sometimiento, donde ellos quieren el control, donde ellos quieren perpetuar esta noción de la sexualidad machista, que se impone, que controla, que domina, y sobre todo una cosa muy importante, Sergio, es que cada vez más clientes a quienes yo entrevisté incluso, disfrazada, en algunos de estos lugares, en Dominicana y en el Caribe y en México, lo que quieren son vírgenes. Y el hecho de pedir niñas vírgenes implica que la trata tiene que renovarse constantemente, y en la industria del sexo comercial está creciendo radicalmente justamente porque el tipo de demanda que se está haciendo ha generado un cambio del mercado de la esclavitud humana.

 

SERGIO SARMIENTO: No fue esa la única ocasión que te disfrazaste, te disfrazaste también para entrar a La Merced, al mercado de prostitución, te disfrazaste de novicia. Funcionó, ¿verdad?

 

LYDIA CACHO: Mira, funcionó y de verdad que, entre broma y broma, de verdad yo les decía a mis amigas, todo el mundo, todas las mujeres deberíamos de vestirnos un día de monjas. Tú caminas por las calles como novicia y la gente instantáneamente cree que eres una buena persona, no importa si en el fondo seas una mala novicia, como aquéllas que a los niños les jalaban las orejas y demás, pero, bueno, eso sí me permitió efectivamente pasar como si fuera un personaje inocuo dentro de éstos…

 

SERGIO SARMIENTO: Mencionas en el libro, para entrar en esa zona de La Merced como mujer solamente hay dos formas, como novicia o como parte del mercado, digamos.

 

LYDIA CACHO: O como prostituta, efectivamente, así es.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué encontraste ahí en La Merced?

 

LYDIA CACHO: Bueno, en La Merced encontré, entrevisté a varias mujeres que están en el mercado de la prostitución. Ellas originalmente en la entrevista al principio decían que ellas lo hacen en libertad, y una vez que íbamos adentrándonos en la historia empezaban hablar de cómo fueron abusadas en la infancia, la mayoría se salieron de su casa en la adolescencia por violencia doméstica, fueron expulsadas, no tuvieron acceso a la educación, no tuvieron acceso a la vivienda. Entonces vienen de condiciones de una violencia estructural brutal. Y al final todas las preguntas que les hacía eran, “¿y si el Estado te hubiera proveído, si tu familia te hubiera proveído en unas condiciones amorosas, afectivas y educativas crees que serías prostituta?”. Todas me contestaron que no.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, que es algo voluntario y lo hago porque me gusta o porque así gano más dinero, pero siempre hay algo que te dice, bueno, pero no lo haría en otras circunstancias.

 

LYDIA CACHO: Bueno y eso de ganar más dinero es un decir, porque en el momento en que empezaba yo a preguntarles sacan su libretita, muchas de ellas llevan su libreta, llevan sus cuentas, dicen, bueno, yo no tengo padrote porque esto no es trata, yo soy una prostituta libre, yo lo que tengo es un primo o el amigo, o el novio, que me cuida, y el policía al que le tengo que dar tanto, y el del hotel tanto. Entonces por supuesto que te dan todas las comisiones que la ley marca como trata de personas, en una situación en que las mujeres viven en libertad. Yo lo que digo es que en esas condiciones, con estas mujeres adultas, se tienen que respetar sus derechos humanos y acompañarlas a tratar de darles otras opciones, y si ellas eligen las otras opciones su vida puede cambiar, pero el Estado también es corresponsable de darles opciones.

 

SERGIO SARMIENTO: Hablabas de machismo, ahí hay una anécdota que me llamó mucho la atención. Estás en Cancún, te estás echando una cerveza con unos amigos, no me acuerdo si amigos o amigas, y te mandan una botella de champagne. Se me quedó muy grabado, pero no sé si nos cuentas la anécdota, si quieres la cuento yo pero es mejor que la cuentes tú.

 

LYDIA CACHO: Sí, estaba en un restaurante muy elegante en la zona hotelera con unos amigos, que son los que me invitan a esos lugares, y un sujeto que estaba en otra mesa con dos jóvenes, vestidas muy exóticamente, nos mandó una botella de champagne y yo no la acepté. Y después me paré hacia el baño, y cuando estaba saliendo del baño él se me acercó, el sujeto se me acercó y tan campante como yo te lo voy a contar aquí…

 

SERGIO SARMIENTO: Que se había molestado además porque no le aceptabas la botella de champagne.

 

LYDIA CACHO: Por supuesto. Le dije al mesero, “dígale por favor que no acepto botellas de desconocidos”. El mesero me decía “por favor, por favor, acéptelo señora”. Y, claro, cuando le veías la pinta al hombre te dabas cuenta, el mesero estaba muy nervioso. Cuando yo salgo ya del baño el hombre se me acerca y, así como si nada, me dice que él y yo nos parecemos mucho, que estamos como en la misma batalla, que él y yo estamos en contra de la corrupción y que él cree en lo que yo hago, y que me ofrece eliminar a Kamel Nacif y al “gober precioso”. Entonces por supuesto que me quedé fría, yo pensé que era una broma. No era una broma, me estaba ofreciendo mandarlos matar.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero tú tomas esa anécdota y haces un comentario sobre la masculinidad que me gustaría que compartieras con nosotros.

 

LYDIA CACHO: Justamente me llamaba mucho la atención porque cuando este hombre aparentemente, por su propio dicho y la actitud que tuvo para conmigo, es un sicario de los muchos que viven en Cancún, lo que hace es decirme que lo que se hace con las niñas, es decir, la prostitución y la pornografía infantil de niñas es inaceptable para él.

 

SERGIO SARMIENTO: Va en contra de la ley de Dios.

 

LYDIA CACHO: Que van contra la ley de Dios, la ley del hombre, y con un discurso muy, muy moralino, muy parecido al que usan los de la banda de La Familia, el cártel de La Familia en Michoacán, que tienen un discurso muy religioso. Pero acto seguido me doy cuenta que las jóvenes que están en su mesa podrían ser bailarinas de cualquiera de estos antros y rayan en los 19 o 20 años. Entonces mi pregunta, que me la guardé, aunque la comparto en el libro, pero en ese momento no se la dije, era: ¿y si yo defendiera a las mujeres, no solamente a las menores, sino a las adultas, usted estaría ofreciéndome lo mismo teniendo a estas dos jóvenes en su mesa? Entonces me parece que uno de los temas fundamentales aquí es que tenemos que volver a replantear los asuntos de la masculinidad, es decir, qué piensan los hombres cuando se habla de prostitución, qué piensan que hay detrás de ella, o qué se niega que hay detrás de ella.

 

SERGIO SARMIENTO: Además cómo ven el sexo. Tienes también una serie de reflexiones sobre la violación en las guerras, el uso del sexo como violencia, no como una forma de amor sino como una forma de imposición. Me parecen partes interesantes de este libro. Cuéntame de ellas.

 

LYDIA CACHO: Entrevisté a muchísimos hombres también para hacer mi libro. Conocí a un periodista que para mí es uno de los grandes expositores de este tema de la masculinidad y la violencia sexual. Se llama Víctor Malarek, él escribió primero un libro muy famoso en los Estados Unidos sobre las nikitas, las natashas famosas, las mujeres rusas y eslavas que se llevan a Estados Unidos de Europa del Este. Y el segundo libro que él escribe es este libro que se llama “Los Johns”.

 

SERGIO SARMIENTO: “Los Johns” son los clientes.

 

LYDIA CACHO: Los clientes, son los clientes de la prostitución, porque él decía, bueno, ahora quiero saber quiénes son ellos, ya sé quiénes son ellas las víctimas, quiero saber quiénes son los colaboradores.

 

SERGIO SARMIENTO: Incluso tienes una cita de este autor, Malarek, al inicio del libro diciendo, bueno, igual que en el negocio de las drogas o cualquier otro negocio ilícito, si no tuvieras la demanda no tendrías el negocio.

 

LYDIA CACHO: Así es. Entonces Víctor Malarek nos da unas pautas muy importantes para poder analizar y estudiar muy honestamente qué es lo que pasa con el mercado y quién lo fomenta, y quiénes y cómo son estos hombres. Yo entrevisté a una gran cantidad de hombres, me llamó mucho la atención hombres en Dominicana que van específicamente a los hoteles donde compran jóvenes vírgenes, su paquete es: vaya tres días al Caribe y compre una muchacha diferente. Ellos llegan al hotel y les forman a las jóvenes, y ellos eligen cuáles les gustan para cada noche. Lo que estos americanos y canadienses decían es, y algunos europeos, es: lo que nosotros queremos es mujeres que sean sumisas, que sean obedientes, que sean dulces, como las latinas. Tienen este cliché de que las latinas somos todas complacientes y buenas, claro no nos conocen a todas. Pero este machismo recalcitrante que viene de regreso y que dice que en sus países aborrecen a las mujeres y que odian el feminismo, porque el feminismo les dijo a las mujeres que tienen libertades, y ellos lo que quieren es una mujer que les obedezca. Así, dicho tal cual. Bueno, hay millones de hombres así, que están poniéndole la gasolina a la maquinaria de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo.

 

SERGIO SARMIENTO: Lydia, señalas tú, bueno, cualquier tipo de negocio ilícito que se maneja en efectivo requiere de lavado de dinero, tienes un capítulo dedicado a eso. Cuéntanos cómo se maneja el dinero de la trata.

 

LYDIA CACHO: Bueno, la mayoría de los tratantes, por ejemplo, en México y en países asiáticos manejan pequeñas cantidades de dinero en efectivo, en dólares, con las nuevas leyes que se han implementado, no solamente en México sino en el mundo entero, con respecto al depósito de dinero en efectivo en las cuentas bancarias, han cambiado mucho la dinámica del lavado de dinero. Entonces lo que los tratantes están haciendo es mandar de un lugar al otro a través de estos sistemas bancarios rápidos, en pequeñas cantidades todos los días, con grupos de personas, incluso a veces las propias víctimas, por ejemplo, en Bangkok y en Camboya algunas de las jóvenes las mandan en diferentes ocasiones, vigiladas por supuesto por uno de sus guardianes, a depositar el dinero supuestamente para la mamá, para la tía, etcétera, y entonces movilizan el dinero. Parece una cosa menor pero se sabe, y lo documento aquí en el libro, de varios tratantes que se han hecho multimillonarios de esta manera, moviendo el dinero. Ahora, también se hace, por supuesto, a través de los grandes bancos, de las cuentas offshore, como les llaman los sudamericanos. Y del lavado de dinero aplica exactamente de la misma manera que para las drogas que con el tema de la esclavitud de las mujeres.

 

SERGIO SARMIENTO: Para alguien que leyera el libro, yo sé que lo tratas, por eso te lo pregunto, pensaría uno, bueno, pues no hay remedio, los hombres son todos unos tales por cuales, no hay forma de tener a un hombre que no sea violento, que no utilice el sexo como poder. Sin embargo, ofreces tú otras reflexiones que en distintos momentos del libro que me gustaría que nos compartieras, porque no es finalmente tu visión de los hombres.

 

LYDIA CACHO: Pero por supuesto que no. Es decir, hay millones de hombres en el mundo que no piensan como los hombres que están a favor de la explotación de las mujeres. Lo que creo es que son los grandes ausentes en el peor de los sentidos. Es decir, los millones de hombres que no creen en la violencia contra las mujeres, que son respetuosos, que no ejercen violencia, que serían incapaces de comprar una mujer, una niña, o de violar a una mujer, tienen que tomar una postura pública. Me parece que estamos en un momento y hablando de todo el mundo, no solamente de México, estamos en un momento en que…

 

SERGIO SARMIENTO: Estás poniendo de hecho una discusión, una discusión abierta sobre el tema.

 

LYDIA CACHO: Por supuesto, no es solamente el debate sobre la prostitución y la trata en sí mismo, que ya existe en México, y hay grandes expositoras de ello, Tere Ulloa por el lado de las abolicionistas y Marta Lamas por el lado de las reglamentaristas, que proponen que el trabajo sexual se legalice y va a desaparecer la trata. Las hay, el debate está aquí, no es que yo esté proponiendo absolutamente nada nuevo, lo que yo estoy diciendo es que me parece que tenemos que tener mucha más información, y espero que mi libro sirva como un instrumento informativo para que más gente tenga todo el mapa completo de las implicaciones que tiene la trata, y tengamos más herramientas para poder discutir esto con más responsabilidad. Es decir, cuando una persona se sienta a decir “ay, ¿qué tiene de malo la prostitución?”, y luego empiezas a descubrir que hay un hombre amigo tuyo, por ejemplo, que va a un prostíbulo y de repente le ponen a una jovencita, dices, “bueno, tiene 16 pero es prostituta, no pasa nada”. Y luego la próxima vez que va tiene 14 y dice, “bueno, pero seguro le gusta”. Bueno, entonces tú no crees en la prostitución y menos en el abuso sexual infantil, bueno, habrías de tomar una posición con respecto a tu amigo. Hay muchos expositores, incluido el propio Malarek, que dicen que si todos los hombres que no son violentos en el mundo tomaran una posición con los hombres, con sus hijos, amigos, padres, hermanos, colegas, que sí ejercen estas formas de violencia y los hicieran conscientes el mundo cambiaría radicalmente. Y ésa es un poco la lección que yo aprendí. Yo creo que los hombres y las mujeres estamos juntos en esto, ésta no es una batalla de sexos, es una batalla por la libertad de los seres humanos.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cómo consigues tiempo para escribir, para hacer tu trabajo periodístico y además estar manejando el SIAM allá en Cancún? A veces ahora sí que he sabido de ti porque estás con tipos en la puerta, que te están tirando la puerta porque se quieren llevar a una de las mujeres que estás protegiendo. ¿Cómo vives esa vida ya en lo personal?

 

LYDIA CACHO: Bueno, es una vida muy complicada. Yo en este momento ya tengo un año que estoy operando desde la junta directiva del SIAM, no estoy en la dirección directa, está una compañera que es buenísima, y el equipo sigue ahí sólido. Yo lo que hago es encargarme de ciertos casos, ayudarles a estructurar ciertos casos más complicados…

 

SERGIO SARMIENTO: Te han tocado casos muy difíciles, con amenazas directas hacia ti y ahí estás.

 

LYDIA CACHO: Bueno, mira, yo lo que entiendo, es que a mí no me gusta ni seguiré nunca siendo una víctima perene en el sistema. Lo que sí queda claro es que yo me gané enemigos de por vida con Jean Succar Kuri, que sigue en la cárcel, ahora en Cancún, Kamel Nacif, Marín, etcétera, yo sé que son mis enemigos de por vida todos estos copartícipes de las redes de tratantes de mujeres y niñas. Ellos saben que yo tengo la evidencia, saben que conozco a las niñas, y una se gana a esos enemigos de por vida cuando haces este trabajo y cuando lo haces bien. Entonces, bueno, espero seguir viva, espero que eventualmente alguien los detenga a ellos por hacer lo que hacen, pero yo no voy a detenerme en lo que yo hago, que lo hago bien y lo hago honestamente, que es lo más importante.

 

SERGIO SARMIENTO: Lydia Cacho, autora de “Esclavas del poder”, gracias por hablar con nosotros en La Entrevista.

 

LYDIA CACHO: Gracias.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

--- 0 ---

 

 

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Lydia Cacho ...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement