• Página Principal
  • Foros
  • Eventos
  • Entrevistas
    • Entrevistas julio 2011
    • Entrevistas marzo 2011
    • Entrevistas mayo 2009
    • Entrevistas abril, 09
    • Entrevistas marzo, 09
  • Comentarios
    • Comentarios julio 2011
    • Comentarios marzo 2011
    • Comentarios abril 2009
    • Comentarios marzo 2009
    • Comentarios febrero, 09
  • Trayectoria
  • Contacto
Foros
 
Entrar | Registrarse
BuscarInicio Foro
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Alejandro Rosas...
 Alejandro Rosas
 
 11/01/2012 12:57:56
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Alejandro Rosas

México, D. F., 25 de noviembre de 2011.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR ALEJANDRO ROSAS, HISTORIADOR, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Alejandro Rosas, él es autor de este libro que tengo aquí conmigo, “365 días para conocer la historia de México”.

 

          Alejandro Rosas fue coordinador de Investigación Histórica de Editorial Clío, ha participado en la elaboración de un gran número de obras, tanto impresas como en video, y ha escrito obras como “La ciudad y sus lagos”, como “Diario de Aurora, vivencias de una joven en la Revolución”, “Relicario mexicano”, en fin, una gran cantidad de obras. Está dando a conocer, y es un cambio muy importante sobre un libro para el que lo entrevistaba yo recientemente, “El México que nos duele”, ahora nos ofrece estos “365 días para conocer la historia de México”, con una serie de apuntes muy interesantes y muy variados sobre la historia de nuestro país.

 

          Alejandro Rosas, gracias por estar con nosotros.

 

ALEJANDRO ROSAS: Al contrario, Sergio, muchas gracias, es un privilegio estar otra vez contigo para platicar.

 

SERGIO SARMIENTO: En primer lugar cuéntanos de dónde surgen estas viñetas, estos esbozos de la historia de México.

 

ALEJANDRO ROSAS: Son pequeñas crónicas que desde luego van surgiendo, decir que me puse los últimos seis o siete meses, que no dormí para escribirlas, no, sería ser deshonesto intelectualmente. Es lo que yo he recopilado a lo largo de básicamente 20 años de dedicarme a la divulgación histórica. Son de ese tipo de anécdotas, de situaciones, de hechos que de repente te encuentras cuando estás haciendo otro tipo de investigación, quizá un poco más académica, quizá una tesis, quizá otro tipo de trabajo, de repente te encuentras en el archivo, en un libro de memorias, en el periódico, algo que llama la atención de otras épocas. Entonces yo desde entonces, durante estos 20 años, he ido recopilando, algunas las había publicado, yo tenía una columna en el Reforma que se llamaba Relicario, y varias de ellas aparecieron ahí, muy cortas, muy breves, pero con algo que nos diera más luz sobre la vida cotidiana de lo que somos los mexicanos en otras épocas.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, y aquí aparecen casi todos los personajes, pero no con necesariamente las cosas que los han dejado plasmados en la historia, sino con anécdotas de todo tipo, Tomás Mejía, por ejemplo, cuéntanos la anécdota de Tomás Mejía ahí en la sala de su viuda.

 

ALEJANDRO ROSAS: Es que realmente la historia muchas veces rebasa la imaginación. Si creemos que la novela es como el top, valga la expresión, de la imaginación, muchas veces la realidad, y no sé si en el caso particular mexicano, la supera. Y es exactamente, a Tomás Mejía lo fusilan el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, con Maximiliano y Miramón. Los embalsaman a cada uno, pero la esposa de Tomás Mejía es muy pobre, entonces sólo tiene para llevarse el cadáver de Querétaro…

 

SERGIO SARMIENTO: Tomás Mejía era indígena además.

 

ALEJANDRO ROSAS: Exactamente, de la Sierra Gorda queretana, y además un extraordinario jinete y por tanto era el general en jefe de la caballería del imperio. Y entonces la esposa no tiene los recursos necesarios, se lo lleva a la Ciudad de México, hasta ahí le alcanza, pero no tiene para el entierro. Entonces, como realmente le hicieron un muy buen embalsamamiento, pues a la señora se le ocurrió o se le hizo muy fácil poner el cadáver de su marido en la sala de su casa, en la casa que tenía ahí por la colonia Guerrero hoy en día, y durante seis meses estuvo ahí expuesto el cadáver. Entonces llegaban las visitas y finalmente ahí estaba el marido, el difunto, embalsamado hasta que finalmente después de seis meses al parecer Juárez se apiada de la señora y él es el que paga de su peculio el entierro para ser sepultado en el Panteón de San Fernando de la Ciudad de México, que era el típico panteón muy característico del siglo XIX.

 

SERGIO SARMIENTO: Divides la obra por días de la semana, de alguna manera, ¿por qué?, los lunes, por ejemplo, “Retratos”, ¿por qué divides así la obra?

 

ALEJANDRO ROSAS: Mira, yo creo que, como es un libro total y absolutamente juguetón, valga la expresión, lúdico sería el término correcto, son tantas historias, era tratar de encontrarles un sentido por tema. Entonces, como bien dices, por ejemplo, los lunes está dedicado a “Retratos”. Pero, bien me decías, no es la típica biografía de estampita, de “nació tal día y murió tal día…”, es haber agarrado para los retratos algún pasaje, quizá conocido o desconocido, de los personajes para tratar de darle al lector una visión diferente del personaje, hacerlo más humano y demás. “Martes de bailar con la más fea”, que son una serie innumerable de historias macabras, que tiene muchas la historia de México, desde los relicarios del siglo XIX hasta los restos óseos de nuestros héroes patrios. Miércoles se llama “El grito de guerra”, y que son esas pequeñas historias de heroicidad dentro de las grandes historias que conocemos de la Reforma, de la Revolución, de la Independencia, de La Conquista. El jueves yo le pongo “A la mexicana”, porque ahí sí son como todos esos dislates, todos esos errores, todos esos “ya meritos” de nuestra historia en términos políticos, y donde se refleja realmente que muchas veces la política no ha sido lo nuestro en muchos sentidos en México de 200 años para acá. Viernes, ya empieza el fin de semana, más relajado, es “Circo, maroma y teatro”, todo lo que tiene que ver con el espectáculo, las carpas, el teatro, el teatro de revista, la llegada del Can-can, las ascensiones en globo, los toros, los estadios y demás.

 

SERGIO SARMIENTO: Esa vida importantísima también de nuestro México.

 

ALEJANDRO ROSAS: Y además riquísima, muy entretenida y muy agradable. El sábado es exactamente “Cosas de la vida cotidiana insólitas”, de ese tipo de notas que te encuentras, por ejemplo, que el Presidente Madero es el primer gobernante en la historia de la humanidad que se sube a un avión, como que no checaba en ese momento, acababa de tomar la Presidencia, el 6 de noviembre del 11, y el 30 de noviembre decide subirse nada más para probarlo, no era un viaje que lo llevara a Monterrey, porque todavía no existían ese tipo de vuelos. Se sube cuatro minutos a un avión con un piloto francés, ahí en los llanos de Balbuena, ya baja, la gente está medio angustiada, porque tanto que había costado la Revolución y las elecciones y todo, para que el Presidente se subiera bastante audazmente, y ésas son el tipo de anécdotas insólitas para el sábado. Y el domingo ya es de paseo, entonces yo me dedico a recuperar la historia de edificios, monumentos, parroquias, calles, templos, “Cuando los muros hablan”, podríamos llamarle de ese modo.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuéntanos de los retratos, ¿quiénes son estos personajes más inusitados? Conocemos, claro, ya a los tradicionales, ¿pero qué personajes inusitados nos traes?

 

ALEJANDRO ROSAS: Mira, traigo uno que es muy poco conocido, que es Legazpi y Urdaneta, Fray Andrés de Urdaneta, interesante fraile muy dedicado a la vida espiritual pero además extraordinario navegante. Y es a quien le encomiendan en el siglo XVI, allá por 1560, que salga desde lo que hoy digamos es Acapulco, que llegue a Asia y que se regrese, porque desde La Conquista, cuando se descubre ya el Pacífico, nadie había podido regresar, no habían encontrado la corriente adecuada para poder regresar a América.

 

SERGIO SARMIENTO: De hecho los vientos y las corrientes iban para allá, era fácil llegar pero después tenías que dar la vuelta al mundo.

 

ALEJANDRO ROSAS: Exactamente, tenías que darle la vuelta al mundo. Entonces él, con ciertas averiguaciones ahí en las Filipinas y en Japón, encuentra una corriente, que le llaman “la corriente negra”, que dicen que era cálida como un río, y entonces ésa es la ruta que encuentra ya para regresar, en vez de darle la vuelta al mundo ya regresa por el mismo Océano Pacífico, y es lo que se conoce como el “tornaviaje”. Y a partir de ese descubrimiento es cuando verdaderamente el mundo ya tiene forma de mundo, como diría Octavio Paz, porque ya está unido perfectamente. Y eso da origen luego, por ejemplo, a la empresa, la Nao de China, desde 1571 hasta más o menos 1820.

 

SERGIO SARMIENTO: Danos alguna idea de estas anécdotas de “Bailar con la más fea”.

 

ALEJANDRO ROSAS: Híjole, ahí hay unas maravillosas, por ejemplo la de Fray Servando, que ahí sí podemos decir que le tocó bailar con la más fea. Porque después de todo su periplo, recordemos que era el insurgente, intelectual, es desterrado por un sermón que dicta digamos cambiando un poco la historia de la Virgen de Guadalupe. Lo destierran, se va al exilio, regresa en 1817 con Mina y muere allá por 1829 o 27. Pero lo curioso es que lo entierran en el panteón de los dominicos en la Ciudad de México, ahí donde está hoy el Palacio de la Inquisición, el Templo de Santo Domingo, donde están los evangelistas. Y en 1861 hay unas excavaciones y se descubren 13 momias. Esas momias pues nadie sabe quiénes son. Los liberales decían que era seguramente gente que había sido azotada y muy maltratada por la Inquisición en la época colonial. Y los conservadores dicen que no, que es gente santa porque los cuerpos estaban incorruptos, realmente estaban bien conservados sin saber por qué. Entonces, como quiera que sea, gobernaba un liberal muy jacobino, Juan José Báez, el D.F., o la Ciudad de México, era gobernador de la Ciudad de México, y lo que hace es que dice, bueno, pues desháganse de las momias. Y entonces unas las dan a la Escuela de Medicina, otras las venden a un circo que viene pasando por aquí, que es un circo italiano. Se venden todas, termina 1861, y en 1867, luego de la Intervención, el Imperio y la Guerra de Reforma, vuelve a gobernar Juan José Báez y entonces le dicen, oiga, ¿sabe qué, se acuerda de aquellas momias, las trece que había en Santo Domingo? “Sí”. Pues una de ellas era la de Fray Servando. Entonces organiza una comisión, algo para ir a tratar de rescatar la momia, pero pues desde luego se había perdido, nunca volvieron a recuperar la momia o los restos de Fray Servando, y pues vivió eternamente en el exilio o más bien murió en el exilio.

 

SERGIO SARMIENTO: Quizás en algún circo. A ver, cuéntanos algunas de las anécdotas de “Al grito de guerra”.

 

ALEJANDRO ROSAS: Fíjate, todo mundo conocemos realmente lo que es la Batalla del 5 de Mayo, el triunfo y todo, pero aquí la historia que yo rescato es algo muy interesante, a mí me parece, casi tengo la certeza de que es la primera batalla transmitida en vivo y en directo vía telegráfica. Entonces había un telégrafo en los fuertes de Loreto y Guadalupe, y había otro en la Ciudad de México, en el Palacio Nacional. Entonces Juárez está perfectamente al tanto en directo de lo que está sucediendo en el campo. Y de hecho hay como siete u ocho telegramas desde más o menos las nueve y media de la mañana, donde Zaragoza le va dando parte por parte, “ahí vienen los franceses, ya se ve su vanguardia”, “ya sonó el primer disparo”, “está lloviendo a las dos de la tarde”, hasta el famoso telegrama de “las armas nacionales se han cubierto de gloria”. Pero fue una transmisión en vivo. Entonces la gente sabía en ese momento en la Ciudad de México como iba el resultado digamos del enfrentamiento entre ambos ejércitos.

 

SERGIO SARMIENTO: Eso sí es sorprendente, no lo hubiera yo imaginado. ¿De “Los jueves a la mexicana” qué anécdota nos puedes rescatar?

 

ALEJANDRO ROSAS: El libro, insisto, tiene un sentido muy lúdico, o sea, que te diviertas, que relajes, porque de por sí ahorita la situación no está como para otras cosas, o para más bien tomarse un respiro. Pero “A la mexicana” sí es como todos esos problemas que nunca hemos podido resolver, por ejemplo el ambulantaje. Creemos que el reordenamiento del ambulantaje viene de hace 15 o 20 años cuando llega la primera administración del PRD al D.F., en 1997, y que empiezan todos estos mecanismos para tratar de reubicarlos. No, es un problema que ya tiene más de dos siglos. El primer hombre que trata de reordenar al comercio ambulante es el Virrey Revillagigedo en 1790. Y entonces es cuando se construye, donde hoy está la Suprema Corte de Justicia, la Plaza del Volador, sí los reordena, sí logra que se ordenen, que tengan sus puestos, que tengan su mercado, además estaba ya el Parián, estaba la Plaza del Volador, pero desde entonces vemos ese tipo de cosas. Y así hay mucho. El problema de los taxis, el problema, por ejemplo, del tránsito.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿No me digas que había taxis piratas en La Colonia?

 

ALEJANDRO ROSAS: No, pero lo tenían muy regulado, en 1790-91, los primeros me parece que son doce coches de sitio, como se les llamaba, pero ahí sí, por ejemplo, los requisitos para un taxista eran tener buena reputación, siempre perfectamente bien vestido y siempre que dejara a alguien tenía que cerciorarse de que la persona que había dejado en el servicio no olvidara ningún paquete. Y de ahí para acá. Y tenemos así muchas de ese tipo. Hay una advertencia por ahí en 1850 en Matamoros, de que se está yendo la gente a Estados Unidos, algo tiene que hacer el gobierno para evitar que la gente siga yéndose al vecino país del norte. Y, bueno, todos esos problemas que de algún modo y otro siguen presentes.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuéntanos de algún personaje como Miguel Miramón, es uno de estos personajes que la historia presenta como villano y que tiene, está lleno de aristas. Cuéntanos de él.

 

ALEJANDRO ROSAS: La idea también de estos personajes es que la historia como nos la han enseñado básicamente parecería que está definida por la Independencia, la Reforma y la Revolución, y ahora ya con la transición democrática yo creo que sería el cuarto gran periodo. Pero desde luego te encuentras en esos periodos, y en otros, personajes quizá que fueron realmente sacrificados en el infierno de la historia patria. Miramón es el prototipo, él fue, como lo sabes, Niño Héroe del 47, resulta herido, de hecho su nombre está en el obelisco que está al pie del Cerro de Chapultepec, que fue el primer monumento a los Niños Héroes, y luego termina siendo conservador y se adhiere a la causa del Imperio de Maximiliano. Tiene un extraordinario documento que se llama “La hermosa reacción”, que sale exactamente cuando Juárez lanza su manifiesto para justificar las Leyes de Reforma. Entonces Juárez lanza ese manifiesto y él saca doce días después “La hermosa reacción”. Además, hay que decirlo, Miramón era Presidente, fue el Presidente más joven que hemos tenido.

 

SERGIO SARMIENTO: 27 años tenía.

 

ALEJANDRO ROSAS: Exactamente. Y si uno lee cuidadosamente “La hermosa reacción” junto al manifiesto de Juárez diríamos que de doce puntos en disputa en once están de acuerdo, que la necesidad de impulsar al individuo en el desarrollo, muy liberal en términos económicos, y desde luego el punto central que los dividió fue la separación Iglesia y Estado. Pero es este tipo de personajes que además, a diferencia de lo que hoy vemos en la vida política, realmente se comprometían con una causa. Es decir, se hicieron conservadores y murieron conservadores, a costa de su vida. Igual los liberales, es decir, creo que ahí sí se perdió parte de esa ética política que debiera acompañar al político, porque hoy vemos que amaneces tricolor, eres amarillo y terminas azul. En aquel entonces no, realmente morían por esa causa. Y Miramón va a terminar diciendo: yo no soy un traidor a la patria, muriendo el 19 de junio de 1867, pero exactamente ese tipo de documentos es donde te das cuenta que fuimos incapaces como clase política, como élites políticas, de ponerse de acuerdo en cosas de las cuales el 90 por ciento estaban de acuerdo en cómo debían de hacerse.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuéntanos de Santa Anna, otro de los personajes importantes, pero también fascinantes, de la historia nacional.

 

ALEJANDRO ROSAS: Aquí yo en ‘Los 365’, desde luego no puede faltar Santa Anna. Yo narro mucho que tendría que ver más con la historia macabra el asunto de la pierna. Recordemos que la pierna en 1838 él hace toda una mercadotecnia alrededor de su pierna, porque había perdido un miembro de su cuerpo, que había dado por la patria, y entonces la entierran maravillosamente, con todo lujo, esplendor, una urna de oro, terciopelo, bandas, discursos conmemorativos y discursos cívicos en honor de la pierna de Santa Anna y de lo que representaba Santa Anna en el 38. Y entierran la pierna en el panteón de Santa Paula, que estaba por la colonia Guerrero, más o menos por ahí estaba ubicado. Cuatro años después, cuando ya a la gente no le cae bien Santa Anna, entonces la gente va, desentierra la pierna y la pasean, la atan con un cordel y dicen que se pasea por todos lados. Y luego esa misma turba va a tirar la estatua de Santa Anna que estaba en el Gran Teatro Nacional, o Teatro de Santa Anna, ahí en lo que es Allende y Bolívar, y 5 de Mayo. Pero yo creo que finalmente lo que refleja Santa Anna es a una sociedad también muy veleidosa, una sociedad que siempre está con el que gane, invariablemente del partido que sea, y además que finalmente no te explicas, a un Santa Anna once veces Presidente, pero además…

 

SERGIO SARMIENTO: Si no hubiera tenido ningún apoyo.

 

ALEJANDRO ROSAS: Exacto, y un apoyo popular, o sea, realmente sí levantaba pasiones, podía levantar ejércitos, movía a la clase política, pero lo van a llevar desde 1833 hasta 1855. De hecho hay una frase maravillosa de Santa Anna que dice: ‘la Providencia ha querido que mi historia sea la historia de México desde 1821’, que es cuando se mete a la política con Iturbide. Entonces creo que es reflejo de lo que es la sociedad. Como comentamos en la otra entrevista que tuvimos contigo, cuando “El México que nos duele”, no era ningún extraterrestre Santa Anna, no era alguien que llegara de otro mundo y que nos lo pusieron, era producto de esa misma sociedad criolla, inestable, que le gustaba apostar, que le gustaba el dispendio y que finalmente es reflejo de eso.

 

SERGIO SARMIENTO: Vamos a remontarnos un poco a un tiempo más reciente, vamos más bien a venirnos a un tiempo más reciente. Cuéntanos de, no sé, de un Miguel Alemán, por ejemplo, su pasión por los toros, lo que significó esta Presidencia y cómo era el México de ese entonces, de los años 50.

 

ALEJANDRO ROSAS: Es un México que va bajándose del caballo para subirse al automóvil. Y hay una frase extraordinaria de Miguel Alemán, para él lo que era en su campaña, qué era la felicidad de los mexicanos. Bueno, él quería para los mexicanos un Cadillac, un puro y un boleto para los toros. Así es como definía esa felicidad.

 

SERGIO SARMIENTO: Un Cadillac, un puro y un boleto para los toros.

 

ALEJANDRO ROSAS: Así es. Y sí, desde luego con él se va transformando, es decir, empezamos a dejar atrás el universo rural que venía hasta con Ávila Camacho y que es característico, por ejemplo, que se puede ver muy claramente en la época de oro del cine mexicano. Y él se mete de lleno en la industrialización del país, él es el primer Presidente que oficialmente viaja a Washington a visitar a Truman en ese momento, Truman hará la visita recíproca. Él es el que promueve todo este jet set mexicano de esos años importantísimos, sobre todo por Acapulco, que además había fraccionado previamente lo que es Polanco. Entonces sí hay una visión totalmente de modernidad. Creo que sí hay visiones de modernidad en el país, yo las pondría en tres personajes, Porfirio Díaz la primera, Alemán la segunda y la tercera desde luego Salinas de Gortari. Pero el problema generalmente, y lo que sucede con Alemán, es el grado de corrupción absoluto que se desarrolla durante su sexenio. De hecho las malas lenguas que todavía podían criticarlo le llamaban el “Ratón Miguelito”, porque dio negocios a diestra y siniestra a sus amigos sobre todo. Él también lleva a gobernar a una clase universitaria, no había sucedido, generalmente llegaban a gobernar los viejos generales, los caudillos de la Revolución.

 

SERGIO SARMIENTO: Claro. Bueno, él fue el primer abogado en ser Presidente de la República, aunque era hijo de un general.

 

ALEJANDRO ROSAS: Un general, claro, que además estuvo metido desde 1900 hasta 1929, que es cuando se suicida, metido en todas las rebeliones habidas y por haber. Pero además Alemán es el primer Presidente civil ya de la época postrevolucionaria, el que ya logra quitar al ejército, ponerlo en calma, darle muchas concesiones para que se estén quietos, y entonces ya entrar a la vida del civilismo en ese México de 1946 al 52.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y de López Mateos qué nos puedes decir?

 

ALEJANDRO ROSAS: Bueno, yo empezaría por la famosa frase de que le preguntaban, “señor Presidente, ¿qué nos toca hoy, viajes o viejas?”.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Sí era verdad?

 

ALEJANDRO ROSAS: Sí, totalmente. Y además también por ahí me encontré varias versiones que sí corroboran esta idea de que salía por las noches a espaldas del Estado Mayor, a ligar, y a subirse en su Maserati y a recorrer la ciudad. ¿Por qué?, porque era un hombre más hecho para la bohemia, muy carismático, un extraordinario orador, que recordemos además que López Mateos había sido vasconcelista. Es decir, cuando la campaña del 29, la primera elección ya cuando se constituye el partido oficial, el PNR, López Mateos es extraordinario orador de estos concursos que hacía El Universal, y entonces le tocó una golpiza de hecho durante la campaña, Vasconcelos va a hablar muy bien de él después. Y ya como Presidente está mucho más dado exactamente a esta idea de los viajes. Viaja muchísimo por todo el mundo, es creo que el primer Presidente que le da un sentido ya de que México sí existe para el mundo y el mundo existe para México. Y se apoya en la manera de gobernar desde luego con quien luego sería su sucesor, que es Gustavo Díaz Ordaz. Creo que ahí es muy importante, porque no es alguien como para gobernar, es muy, muy desenfadado, y quien le resuelve realmente los problemas políticos es Díaz Ordaz.

 

SERGIO SARMIENTO: El Secretario de Gobernación, que era Díaz Ordaz, y también su secretario particular, tengo entendido, no recuerdo ahora cómo se llamaba, pero que también finalmente él delegaba fundamentalmente buena parte del gobierno.

 

ALEJANDRO ROSAS: Claro.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuéntanos de Francisco I. Madero, ¿realmente espiritista, realmente un hombre tan extraño como dicen que era?

 

ALEJANDRO ROSAS: Mira, yo creo que no es extraño, o no era extraño, porque en su momento sí el espiritismo estaba en boga. Podemos hablar que, por ejemplo, había cerca de siete u ocho periódicos nacionales sobre espiritismo. Entonces era algo muy común. Ahora, él en su momento no iba por las calles diciendo “soy espiritista, soy un Presidente espiritista crean en mí”. O sea, sí se sabía que era espiritista pero como hoy cualquier candidato si supiéramos que va a misa los domingos. No era algo que él estuviera proponiendo o promulgando. Lo vamos a saber ya claramente, sobre su espiritismo, hasta 1920, que es cuando se publican por primera vez sus memorias, y es ahí donde él dice literalmente que se emocionó con esa doctrina, que devoró todos los libros y que eso lo cambió, y lo hizo un hombre de bien. Pero, efectivamente, era espiritista hasta la pared de enfrente, filosofía espiritista, él no lo veía como una religión. Y además nosotros sabemos que escribió “La sucesión presidencial” y que tenía el periódico ‘El Anti-reeleccionista’ y que funda clubes políticos. Pero exactamente lo mismo que hizo en la política lo había hecho previamente, yo pienso y es teoría, como un ensayo en la vida espiritual. Entonces funda un periódico que se llama ‘La Cruz Astral’, escribe un libro sobre espiritismo, que es “El manual espirita”, que es una especie de catecismo. Publica artículos con el seudónimo de Arjuna y de Bhima, que son dos personajes del ‘Bhagavad-Gita’­, “El canto del señor”, que es uno de los principales libros de la literatura hindú. Se cartea con medio mundo de los espiritistas en intensos debates. Entonces realmente es una cuestión de espejo como él desarrolla, y además no solamente funda un partido político, funda un centro de estudios psíquicos en San Pedro de las Colonias, donde él da y organiza, y maneja, las sesiones espiritistas.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cuál es el propósito de este formato, que cada día leamos una pequeña historia sobre la historia de México y que al final de un año tengamos ya un conocimiento muy amplio sobre esta historia?

 

ALEJANDRO ROSAS: Desde luego tiene que ver con lo que te comentaba, de plantearlo de una manera lúdica. Es decir, si realmente uno no tiene nada de tiempo, pero tiene mucha intención en conocer la historia y demás, pues sí yo te recomiendo una historia por día, y al término del año vas a saber los 365, y además puedes empezar por el “Lunes de retratos”, “Martes, la más fea”, etcétera. Entonces sí la idea es además acercarse a la historia desde otra perspectiva porque, yo insisto, creo que nos han enseñado o mucho tiempo nos enseñaron la historia básicamente por esos grandes periodos, incluiría yo a La Conquista, Independencia, Reforma y Revolución. Pero hay muchos periodos que también tienen muchas cosas muy valiosas, de vida cotidiana. Yo creo que es importante que dejemos sí descansar un rato a los Hidalgo, a los Madero, a los Juárez, porque eso siempre va a provocar polémica…

 

SERGIO SARMIENTO: Pero no hay una historia de la vida cotidiana en México, como hay de otros pueblos del mundo.

 

ALEJANDRO ROSAS: Hay algunos esfuerzos ya de El Colegio de México, desde luego, pero nuevamente ahí viene el choque. Yo me considero y siempre me presento como un divulgador de la historia. Entonces muchas veces estos estudios son muy buenos pero no llegan como a ese público en general. Y sí nos hace falta una vida cotidiana, o sea, recuperar esa vida cotidiana, a dónde iba la gente a divertirse. Fíjate que desde el 2010 para el Auditorio Nacional hice un libro sobre 200 años de espectáculos en la Ciudad de México.

 

SERGIO SARMIENTO: Lo tengo de hecho, sí.

 

ALEJANDRO ROSAS: Y es una cosa muy impresionante ver cómo nos seguimos divirtiendo con lo mismo. Y vamos a los conciertos, y luego a los cafés, y nos seguimos asombrando quizá con el circo o con el ahora prestidigitador, y lo que era quizá el Circo Orrin hoy es el Cirque du Soleil, e incluso, a pesar del momento más dramático que pudiera vivir México en 200 años, como por ejemplo la intervención norteamericana y la ocupación de la Ciudad de México, o la Decena Trágica, invariablemente había espectáculos, es decir, fue algo que nunca se suspendió.

 

SERGIO SARMIENTO: Nunca se suspendieron.

 

ALEJANDRO ROSAS: Nunca. Bueno, quizá un día o dos, por alguna circunstancia.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿En los tiempos de la Revolución tampoco? En realidad en la Revolución la Ciudad de México, por ejemplo, casi no fue tocada.

 

ALEJANDRO ROSAS: No, el momento más grave fue la Decena Trágica, pero después de ahí, con todo y la ocupación de Villa y Zapata en el 14, bueno, hay una anécdota que yo cuento aquí con María Conesa, de que muy coquetona María Conesa está en el Teatro Principal, va Villa a verla en esos días de diciembre, y entonces ella tenía un acto muy bueno, donde bajaba, se acercaba a alguno de los señores, sacaba una navaja y entonces le cortaba la corbata. Entonces se le hizo fácil a María Conesa hacer lo mismo con Villa, se acerca a Villa y entonces le empieza a quitar cada uno de los botones de la chaqueta militar, y obviamente para como era Villa pues quedó prendido, se enamoró en ese momento, tuvo que esconderse María Conesa como quince días porque Villa se la quería llevar con él.

 

SERGIO SARMIENTO: Cosa que hubiera hecho, y que lo había hecho con muchas otras. Alejandro Rosas, ¿puede ser divertida la historia de México?

 

ALEJANDRO ROSAS: Puede ser divertida y puede ser entretenida, lo cual no la hace irreverente. Es decir, yo creo que hay episodios y capítulos donde uno tienen que entrar con cierta reflexión, con cierta compresión y empatía, pero creo que también hay cosas de las que nos tenemos que reír, de cómo somos, de cómo hemos sido. Entonces este libro exactamente propone eso, una lectura distinta, total y absolutamente distinta de lo típico, “ese paisaje mexicano huele a sangre”, como diría Eulalio Gutiérrez. No, aquí es más esa vida cotidiana donde la gente se reía, se bromeaba, donde la gente podía disfrutar momentos de placidez. Entonces yo creo que sí se puede tener una historia divertida o entretenida y sin faltar al respeto, que creo que también eso es importante.

 

SERGIO SARMIENTO: Alejandro Rosas, gracias por traernos “365 días para conocer la historia de México”.

 

ALEJANDRO ROSAS: Muchas gracias Sergio.

 

SERGIO SARMIENTO: Y usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

--- 0 ---

 

 

 Página 1 de 1
SiguienteAnteriorSin ranking
  Artículos y transcripciones  Transcripciones de programas de TV  Alejandro Rosas...

Diseño Web por WSI   Todo el sitio Copyright 2007 Sergio Sarmiento. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.   Privacy Statement