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 Beatriz Rivas
 
 11/01/2012 12:59:13
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Beatriz Rivas

México, D. F., 18 de noviembre de 2011.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR BEATRIZ RIVAS, ESCRITORA, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros la escritora Beatriz Rivas, vamos a estar conversando sobre su último libro, “Amores adúlteros, el final”.

 

          ¿Qué piensa usted del adulterio? Bueno, con la simple formulación de la pregunta de inmediato surgen puntos de vista muy diversos y le puedo decir yo que muy emotivos. Éste es un tema que Beatriz Rivas ha explorado en sus últimas dos novelas, la primera “Amores adúlteros”, y la segunda, “Amores adúlteros, el final”. Es una novela además significativa, diferente, porque no la hizo ella sola, hizo una colaboración con Federico Traeger y esto hace que la obra sea distinta. Pero el tema ya está, ya lo hemos visto muchas veces, “Madame Bovary”, “Ana Karenina”, el tema del adulterio ahora visto con una perspectiva diferente.

 

          Beatriz Rivas, gracias por estar con nosotros en La Entrevista.

 

BEATRIZ RIVAS: Gracias a ti, muchas gracias.

 

SERGIO SARMIENTO: En primer lugar, ¿qué te llamó la atención del adulterio?

 

BEATRIZ RIVAS: Es que fue un poco mágico esto, porque nunca escogimos, o sea, no nos reunimos Federico y yo y dijimos, vamos a escribir un libro juntos del adulterio. No. Es una historia complicada y extraña, pero él me contactó por Facebook, nosotros éramos amigos y novios hace miles de años, a mis 16 años en la prepa, me reencontró en Facebook, se dio cuenta que daba yo talleres de creación literaria, él vive en Houston, no encontraba talleres en español y me dijo, oye, échame la mano, estoy a la mitad de una novela, estoy atorado, no puedo avanzar, ayúdame. Entonces yo lo que quería evitar es que mandara de repente un mamotreto de 300 páginas y darme cuenta que no escribía bien. Le dije, ¿por qué no empezamos haciendo ejercicios para ver cómo vas soltando la mano? Y uno de los ejercicios que le pedí, entre otros tres, era un cuento sobre infidelidad. ¿Por qué? Porque es un tema que se presta que los escritores tengan como más imaginación, es un tema polémico, es un tema como sabroso. Me manda su cuento por mail y le vi mucha carnita. Dije, esto tiene frases, él es publicista, Federico, entonces está acostumbrado a hacer frases cortas que van directo a la diana. Lo que hice fue sacar, sin pedirle permiso ni avisarle, fui sacando las frases más importante, que gran parte están aquí, las fui completando, fui haciendo algunas mías, fui haciéndole como el amor a sus frases, un amor adúltero a sus frases, sin que él supiera, las edité y cuando tenía 40 cuartillas se las enseñé a mi editor de Alfaguara, me dijo “oye, esto está muy bueno”. Se lo mandé a Federico, le dije, ¿por qué no lo hacemos ya conscientemente los dos? Y seguimos. Entonces realmente nunca fue un libro, yo estaba escribiendo otra cosa.

 

SERGIO SARMIENTO: “Consumemos esta relación”.

 

BEATRIZ RIVAS: Consumemos esta relación literaria. Yo estaba de hecho escribiendo otra novela que abandoné. Entonces más bien fue el tema el que nos encontró a nosotros, yo nunca me hubiera propuesto escribir una novela sobre adulterio, no es un tema que me llame tanto la atención, estaba haciendo otra cosa por completo.

 

SERGIO SARMIENTO: Pues sí te llamó la atención.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí me llamó la atención, pero el tema me encontró a mí, lo prometo.

 

SERGIO SARMIENTO: Es un tema de hecho, el adulterio, que ha sido tratado por algunos de los mayores escritores de la humanidad. ¿No te dio un poquito de miedo?, bueno, yo tratando aquí desde mi particular punto de vista el tema, pero resulta que la gente puede acudir a Flaubert o puede acudir a Tolstoi, en fin, tantos grandes escritores.

 

BEATRIZ RIVAS: Incluso a Sandor Márai, con “El último encuentro”, que es una obra de arte. Pues no, porque no lo pensé. Tal vez si yo hubiera dicho, voy a escribir sobre adulterio, me habría detenido, me habría dicho, no, no puedo decir nada más de lo que se ha dicho. Ahora, también de todos los temas se ha hablado.

 

SERGIO SARMIENTO: Eso es cierto.

 

BEATRIZ RIVAS: Del amor. Cuando escribí el libro de Napoleón, ¿cuántas novelas y biografías no hay sobre Napoleón? Entonces si uno se detiene por eso pues no escribiríamos nunca. Todo se ha dicho, yo creo que todo se ha dicho por genios que escriben mucho mejor que yo, pero finalmente mi manera de expresarme, tenía algo que decir, que se fue dando, se fue construyendo un poco solo, se fueron dando estos diálogos entre Federico y yo, ahora sí que sus manos y mis manos, todo a la distancia. No nos vimos nunca hasta que teníamos ya todos los capítulos, porque la primera novela es una novela sui generis, no es una novela cronológica, son como fotografías, como instantes de una relación amorosa. Entonces nos vimos un día en casa de su mamá, tiene una mesa muy grande en el comedor, para ir acomodando los capítulos.

 

SERGIO SARMIENTO: Las piezas del rompecabezas.

 

BEATRIZ RIVAS: Y realmente fue todo así como mágico. A veces decimos un poco en broma, pero también un poco en serio, que es como si él y ella nos hubieran elegido para contar su historia.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cómo es trabajar con otra persona, más cuando es una persona con la que tuviste una relación hace muchísimos años, no te queda siempre un poco de insatisfacción ver que, bueno, él escribió esto y a mí me hubiera gustado ponerlo de otra manera?

 

BEATRIZ RIVAS: No…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿No pasó?

 

BEATRIZ RIVAS: No se dio. De veras se dio de una manera muy fácil, muy orgánica, como muy tranquila, y aparte, es chistoso, pero yo creo que los dos escribimos de manera parecida. De pronto nos pasa que yo leo una parte de la novela, ya no recuerdo si la escribió él o la escribí yo, porque incluso hay frases que él escribía y yo le completaba, o sea, hay partes que pueden ser de tres…

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, no es el hombre-mujer, él escribe de hombre y yo escribo de mujer.

 

BEATRIZ RIVAS: No, él no escribió lo de él, ni yo escribí lo de ella, nos fuimos…

 

SERGIO SARMIENTO: Campechaneando.

 

BEATRIZ RIVAS: Campechaneando en las dos, en “Amores adúlteros” y en la segunda parte también.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué había que darle un colofón, por qué había que darle un final a “Amores adúlteros”?

 

BEATRIZ RIVAS: Precisamente porque no era una novela en el estricto sentido. Yo nunca he estado de acuerdo con las segundas partes, no me gustan, y me costó trabajo aceptarlo, Federico era el más entusiasta y me convenció.

 

SERGIO SARMIENTO: Ya Cervantes tenía dudas con la segunda parte de “El Quijote”.

 

BEATRIZ RIVAS: Desde endenantes. Entonces a la hora que me dice, “yo creo que hay muchas cosas que decir”, efectivamente ésta es una novela que no es redonda, no acaba, los amantes se siguen amando todo el tiempo, con sus dificultades y sus subidas y bajadas, y sus gozos y sufrimientos, pero todo el tiempo están… Te digo, son como fotos de un mismo instante. Y hacía falta contar qué pasaba. Entonces esta segunda parte narra lo que pasa con él y ella, que siguen siendo “él” y “ella”, no tienen nombres, no tienen edad, seis años después, cuando ya salen de esta esfera que los protege, en que sólo existe el otro. Y entra la realidad con un guamazo.

 

SERGIO SARMIENTO: Que así son los amoríos también, llega un momento en que, bueno, hay un proceso de enamoramiento primero que es de una gran intensidad y después la vida cotidiana empieza a tender sus…

 

BEATRIZ RIVAS: Empieza a hacer merma, empieza a tender sus trampas. Y aquí es lo que pasa. Ya vemos, en la “La negra”, la primera, apenas se ven dibujados, o más desdibujados, los cónyuges, aquí ya…

 

SERGIO SARMIENTO: “La negra”, es la primera parte.

 

BEATRIZ RIVAS: “La negra” es la primera parte. En “La azul”, en la segunda parte, ya tienen nombre, ya tienen rostro los cónyuges, ya aparecen los hijos, sabemos qué estudian, sabemos qué hacen, qué hacen ellos los fines de semana. Entonces vemos cómo la realidad y la vida cotidiana también les empieza a costar trabajo.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cómo investiga uno acerca del adulterio, hablas con la gente, describes sobre tu experiencia, cómo lo haces?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que es un poco parte de todo, es experiencia propia de lo que escuchas. Es muy chistoso, cuando a mí me preguntaban qué estaba escribiendo, digo, de Napoleón, de Salomé, todo mundo me dice “qué padre”, pero aquí es impresionante la cantidad de anécdotas que nos fueron llegando. Muchas están incluidas como si fueran de él o de ella, o de amigos, o sea, hay muchas anécdotas. Todo el mundo tiene una historia que contar, ya sea propia o a veces es propia y dicen que es del vecino no sé de quién. Pero es impresionante la cantidad de anécdotas y de historias que hay en relación al adulterio. Y es impresionante aparte la cantidad de adulterios que hay, yo no pensé que el porcentaje fuera tan, tan alto, en hombres y mujeres.

 

SERGIO SARMIENTO: En Estados Unidos parece que el 60 por ciento de las personas han tenido algún tipo de adulterio.

 

BEATRIZ RIVAS: Bueno, en México el 67 por ciento de los hombres y el 64 por ciento de las mujeres admite haber tenido o estar metidos en una relación…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿De quién es la encuesta?

 

BEATRIZ RIVAS: No recuerdo.

 

SERGIO SARMIENTO: No recuerdas, pero es 67 por ciento hombres y 64 por ciento mujeres.

 

BEATRIZ RIVAS: Que están muy parejos. Yo hubiera pensado que mujeres...

 

SERGIO SARMIENTO: Tendrían que estar parejos, porque finalmente si no todos andarían con la misma.

 

BEATRIZ RIVAS: No necesariamente, porque los hombres pueden andar con mujeres solteras, entonces, ellas digamos que no son las adúlteras, o sea, no tendría que ser así, que muchos años fue mucho mayor el promedio de hombres que de mujeres, no sé si es real o si a las mujeres nos ha costado más trabajo reconocerlo, o si apenas estamos entrando a este nuevo mundo de la infidelidad, digamos.

 

SERGIO SARMIENTO: Hace como un año leí un libro que se llama “El mito de la monogamia”, presentado por dos especialistas zoólogos, biólogos, estadounidenses, esposo y esposa, y lo presentaron y dicen fundamentalmente: los seres humanos no son monógamos, punto. Entonces todo mundo les pregunta, bueno, ¿y ustedes? Dicen, “ah, nosotros somos la excepción”. ¿No te pregunta la gente lo mismo: oye, y tú?

 

BEATRIZ RIVAS: Bueno, sí han preguntado, además mucho, como Federico y yo efectivamente fuimos novios, pero eso fue hace, yo tenía 16 años, sí, claro que nos preguntan, el primero que me preguntó fue mi marido.

 

SERGIO SARMIENTO: Me imagino. ¿Y qué le respondes, “no, not is your business”?

 

BEATRIZ RIVAS: No, pues le respondo que esto es ficción, y realmente ahora sí que sería una ficción enamorada, porque yo creo que son, fuera del adulterio, son dos novelas cuyo tema principal realmente es el amor. Aquí casualmente los dos estaban casados cuando se reencuentran, pero yo creo que el tema es el amor, y por eso las dos han tenido mucho éxito. En la primera parte ya vamos en la octava edición, y la segunda, que acaba de salir, ya estamos en la primera reimpresión. Yo creo que es por el tema que, independientemente de si es adúltero o no, para la gente el amor es el gran tema. Y hay muchas personas que nos roban las frases para dárselas y mandárselas a sus novias o a sus esposos, o sea, no tiene que ser a fuerza adúltero. Eso creo que ha sido parte del éxito, este tema del adulterio, pero sobre todo del amor, y también como están escritas, son novelas de capítulos muy cortitos, el más largo tal vez tenga tres cuartillas y también son novelas juguetonas.

 

SERGIO SARMIENTO: Son esbozos, ¿no?

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, sí.

 

SERGIO SARMIENTO: De alguna forma esto es distinto a lo que tú nos habías acostumbrado en el pasado en “La hora sin diosas”, por ejemplo, en que había una narrativa quizás más estructurada, más tradicional. ¿Por qué empezaste a hacer esto que es quizás aplicar en la narrativa un estilo más impresionista quizás, empezar a esbozar en lugar de hacer una narrativa un poco más formal?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que la forma responde al tema, ya como fue escrita. Siendo escrita a cuatro manos era muy difícil ponernos de acuerdo para hacer capítulos largos, tendríamos tal vez que habernos dividido, tú escribes el uno, yo escribo el dos, no hubiera sonado bien, no hubiera quedado bien. Y se dio por lo que te comentaba, cuando veo estas frases así a la diana de Federico, dije, así tiene que ser, y así se quedó. La segunda parte es un poco más novela, sí es cronológica, ya van pasando cosas, es más tradicional, pero sigue siendo juguetona. Introducimos un nuevo personaje, que es el Orgasmo, que es muy divertido, se presenta y da su tarjeta además de presentación. Y aquí también jugamos con las letras. Hay capítulos rosas, hay un capítulo que es completamente negro, todas las páginas, dos páginas negras. Hay letras que se mueven, hay un capítulo sobre el orgasmo, que dice “qué orgasmo” y la O va creciendo. Yo creo que se prestaba el tema de haberlo escrito a cuatro manos para hacer libros como más sencillos, accesibles y juguetones, son libros lúdicos también.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Te divertiste escribiéndola?

 

BEATRIZ RIVAS: Mucho, sí.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Las dos novelas?

 

BEATRIZ RIVAS: Las dos.

 

SERGIO SARMIENTO: Además vas cambiando, va cambiando un poquito el estilo entre la primera y la segunda novela.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, las dos. Fue divertido, fue grato, nunca discutimos, o sea, resulta que hacíamos una buena pareja…

 

SERGIO SARMIENTO: Como los amantes, los amantes no discuten, discute uno con el marido o con la esposa.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, somos buena pareja creativa.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuéntanos, ya una vez que sacaste la novela, ya una vez que la gente empieza a acercarse a ti, qué te dice la gente, en particular con “Amores adúlteros”, la primera, “La negra”, la novela negra, qué te decía la gente? Me gustaría saber qué te decían tus amigas, por ejemplo.

 

BEATRIZ RIVAS: Les encantó. O sea, muchas me dijeron, “qué bárbara, qué atrevida”, sí me dijeron “mis respetos por haber escrito algo así, aparte estando casada”. Afortunadamente mi marido es escritor y entiende el juego de la ficción. Una fue muy chistoso, porque me despertó a las doce de la noche, me dijo, “perdón que te despierte, pero la acabo de terminar”, ella es soltera, ella decidió quedarse soltera por convicción, es mamá pero dijo “yo jamás me voy a casar”, entonces me habla a las doce de la noche y me dice “te tengo que decir que me encantó tu novela, me gustó tanto que me quiero casar por primera vez en mi vida, con tal de poderle poner los cuernos a mi marido”. Entonces sí es una novela que ha sido muy bien aceptada. Algunos dicen de repente que hay partes muy atrevidas, muy eróticas, pero muy bien aceptada.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, a ti siempre se te ha dado el erotismo, tu narrativa siempre ha tenido toques eróticos, pero esto quizá sea tu obra más erótica, las dos juntas.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, sí.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué te llama la atención del erotismo? ¿Qué pregunta, verdad? Por supuesto que sé qué te llama la atención del erotismo, ¿pero qué te decide finalmente a plasmar el erotismo en tu novela?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que el tema era como a fuerza, incluso mi marido me dijo, “¿y ahora vas a escribir novelas eróticas?”. Le dije, no, pero si estoy escribiendo una novela sobre adulterio y sobre infidelidad yo creo que el campo del adulterio es el erotismo, en todos los sentidos, no el sexo, va más allá.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, tu marido tiene algunas historias bastante eróticas en sus novelas.

 

BEATRIZ RIVAS: También, pero en un tema sobre “Amores adúlteros” como que el campo de cultivo es la cama y todo lo que gira, toda la sensualidad también incluso hasta de la comida, de los olores, de los sabores. No podía yo publicar una novela sobre adulterio sin este toque de erotismo que, efectivamente, ha estado en todas mis novelas, incluso en la de Napoleón, no me pude resistir meter esa escena erótica entre Napoleón y su amante en Santa Elena.

 

SERGIO SARMIENTO: Hay quien dice que cuando hay una relación adúltera los cónyuges después tratan mejor a sus propios cónyuges. ¿Tú estás de acuerdo con esa idea?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que depende de cada caso, pero tal vez sí, si no se enteran y sienten que empieza a haber una lejanía, sienten que se les está empezando a ir, tal vez reconstruyen…

 

SERGIO SARMIENTO: Hay quien dice que es porque te sientes culpable y entonces vas y apapachas más a tu marido o a tu esposo.

 

BEATRIZ RIVAS: Puede ser. Como esto es ficción, y yo no tengo la experiencia, les puedo contar casos que sé… No, yo creo que hay casos en que una relación extraconyugal ha arreglado matrimonios.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Te asesoraste con algún psicólogo, platicaste con alguien que conozca del tema?

 

BEATRIZ RIVAS: Lo que hice fue leer mucho a Helen Fisher, que escribió “Anatomía del amor”, es una socióloga y antropóloga estadounidense experta precisamente en esto, que llega a la misma conclusión, que los seres humanos por naturaleza buscamos pareja, pero también por naturaleza no tendemos a la monogamia. Entonces leí toda su obra básicamente, y tengo un muy buen amigo psiquiatra y psicólogo, que se especializó además en infidelidad y en adulterio, que también me asesoró y me contó muchas historias y anécdotas.

 

SERGIO SARMIENTO: La idea que tenemos de que las mujeres son más fieles que los hombres, ¿qué opinas ya después?

 

BEATRIZ RIVAS: Bueno, ahora a mí me ha impresionado. Tenemos una página en Facebook con un chorro ya de testimonios, y el 90 por ciento son mujeres, hay una cantidad enorme de mujeres queriendo contar sus historias, o por lo menos sentir que las están compartiendo y sentirse comprendidas y no juzgadas. Yo pensé que nos íbamos a encontrar de pronto gente que nos criticara, sólo hemos tenido dos, al principio una psicóloga que dice: oigan, lo están haciendo ver como si fuera maravilloso y también tiene cosas terribles. Bueno, coincido, y aquí están, sí están plasmadas, todos los problemas que trae el adulterio. Y hace poco una persona, que obviamente no decía su nombre, que nos puso citas bíblicas condenando el adulterio. Pero fuera de eso el 99 por ciento de los comentarios son positivos, positivos hacia el libro y no necesariamente hacia el adulterio, porque todo el mundo sufre con estas relaciones, pero sí se expresan, expresan lo que sienten, lo que les ha pasado, en qué están. Y muchas veces también yo creo que nos confunden a Federico y a mí, porque nos llegan chats o e-mails directos diciéndonos “ayúdenme, llevo 26 años de una relación con un hombre casado, ¿qué hago?”. Es chistoso, porque decimos, oigan, esto no es un libro de superación personal, ni somos psicólogos, ni les podemos ayudar. Opinamos desde nuestro punto de vista esto. Pero sí la gente necesita ser escuchada.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cuánto pesa la culpa en una relación?

 

BEATRIZ RIVAS: Muchísimo. Ahora sí también depende de cada quién, pero yo creo que por lo menos en esta sociedad, en él y en ella, pesa yo creo que más en él que en ella. A él le gana más la culpa que a ella. Ella es un poco más no sé si cínica o menos culposa, que es raro, porque en México las mujeres tendemos, yo por lo menos sí soy muy culposa, yo ando todo el tiempo con culpas, pero a él le pesa más la culpa, pero a los dos les pesa.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cómo se encuentran él y ella? Cuéntanos.

 

BEATRIZ RIVAS: Se reencuentran, no dice, no lo contamos, por eso te digo que la primera parte de la novela no es realmente una novela. Sabemos que se reencuentran en alguna ocasión, sabemos que antes tuvieron una relación, sabemos que se reencuentran pero no sabemos bien cómo, no dice si fue en un restaurante, no dice, simplemente se reencuentran, y ese reencuentro, esa química, esa explosión, hace que no se puedan salir de esta relación, que decidan dar el paso, porque finalmente es una decisión, nadie puede decir “ay, es que a mí me obligaron”. Deciden dar el paso y ya que están adentro se dan cuenta que están metidos en un grandísimo problema, pero al mismo tiempo están gozando la vida al máximo, porque no sólo es esta parte de sexo, de erotismo, yo creo que es un reencuentro con ellos mismos, es como volver a vivir, volverse a sentir adolescentes, jóvenes, volver a…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿El encanto de lo prohibido?

 

BEATRIZ RIVAS: El encanto no necesariamente, no estoy segura. Muchas veces me dicen eso. Yo no sé si al quitar lo prohibido de las relaciones tronaran, no sé. Sí hay cierta emoción por la aventura.

 

SERGIO SARMIENTO: Suele ocurrir entre los amantes ya una vez que finalmente desaparecen los cónyuges o los obstáculos, y empiezan a tener una relación, es muy común que en ese momento se separen.

 

BEATRIZ RIVAS: Cierto, pero no sé si es porque ya no es prohibido o porque entran a la vida cotidiana, que es para mí el peor enemigo del amor.

 

SERGIO SARMIENTO: Que ésa es una de las cosas que vemos en esta segunda parte en “Amores adúlteros, el final”, ¿no es así?

 

BEATRIZ RIVAS: Exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: Es la vida cotidiana. ¿Qué tan peligrosa es?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que es peligrosísima, yo creo que es lo que le da en la torre a la mayoría de las relaciones. Y lo que hicimos aparte, aquí como muy evidente, que ninguno de los dos está descontento con sus matrimonios, tienen unos buenos matrimonios, evidentemente no perfectos, pero no hay matrimonio perfecto, pero están contentos, están a gusto, quieren a su esposa y ella a su esposo. Y, sin embargo, no pueden resistirse a esa aventura. Yo creo que todos quienes hemos estado enamorados quisiéramos vivir, por lo menos yo, permanentemente enamorados, es una sensación maravillosa, estás todo el tiempo, bueno, entre las mariposas, es una maravilla. Entonces, a pesar de que tienen una buena relación, cuando se reencuentran él con ella no se pueden resistir a esta emoción. Y aparte este regresar como a su esencia, creo que es lo que más sienten ellos, que se reencuentran con ellos mismos, que se acuerdan de ese adolescente al que habían olvidado, cómo es amar, cómo es volver a sentir, cómo es que el corazón se te escapa.

 

SERGIO SARMIENTO: Las mariposas en el estómago.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Déjame cambiar un poquito el tema de la conversación, recordar a una mujer que fue amiga nuestra, Ikram Antaki, que escribió sobre el amor y que nos hablaba de la importancia del compromiso en el amor y también de quitarnos mucha de la paja que tenemos en la comprensión del amor. Cuéntanos un poco del concepto de amor de Ikram Antaki, tú eres albacea de hecho, fuiste albacea en el testamento de Ikram Antaki, no debe haber sido nada fácil, porque no era nada fácil ella como mujer y como pensadora, ¿no es así?

 

BEATRIZ RIVAS: Era una mujer apasionante. Ikram era al mismo tiempo muy humana, muy cariñosa, muy terrenal, pero también muy dura. Sus conceptos de todo eran conceptos muy apegados a la ley, no necesariamente a la ley…

 

SERGIO SARMIENTO: A ciertos criterios éticos que tienen que respetarse a rajatabla, cada decisión tenías que pensarla como si fuera la decisión ética última de la humanidad.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, yo creo que sí. Ikram nunca pudo leer ninguna de mis novelas, murió un año antes de publicar yo “La hora sin diosas”, me hubiera encantando que hubiera leído esa novela, no sé si le hubiera enseñado éstas, eso sí, porque tal vez me hubiera dicho, oye, esto no es una novela, esto no es serio, y tal vez me hubiera regañado y me hubiera dicho: es una apología al adulterio, cosa que no lo es, porque hablamos aquí de…

 

SERGIO SARMIENTO: Explícame por qué no es una apología del adulterio. Porque sí lee uno la novela y dice, oye, qué sabroso se ve todo esto.

 

BEATRIZ RIVAS: Es que yo creo que lo que se ve sabroso es un amor así, no necesariamente adúltero, o sea, es poderse entregar libremente y poder amar, y poder volver a sentir.

 

SERGIO SARMIENTO: El amor en libertad.

 

BEATRIZ RIVAS: El amor en libertad, pero no necesariamente con alguien que no sea tu pareja, puede ser tu esposo o tu esposa, tu novio o tu novia, no hay que irse a buscar a otro lado. Porque además sí salen aquí todas las broncas que conlleva, o sea, no sólo es la parte bonita, de cuando sientes las mariposas, es cuando también sientes los murciélagos, las arañas y todo lo que se te va presentando por la culpa…

 

SERGIO SARMIENTO: Todo lo que tengo que hacer, el tiempo que no le di a mis hijos…

 

BEATRIZ RIVAS: Bueno, la responsabilidad, el saber que puedes lastimar a quien quieres, porque obviamente quieren a sus parejas y a sus hijos, saber que en cualquier momento les puedes dar en la torre. O sea, todo esto, y eso que no está metida la religión, en mucha gente en la vida real la parte religiosa entra también en un juego muy fuerte a darles unos guamazos para decirles: ponte en tu lugar. Aquí ninguno de los dos es religioso. Entonces yo creo que Ikram era esa parte ética…

 

SERGIO SARMIENTO: Era muy inflexible.

 

BEATRIZ RIVAS: Muy recta.

 

SERGIO SARMIENTO: En lo que concierne a comportamiento ético de las personas.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, incluso en sus propias novelas o en sus narrativas había siempre este concepto filosófico detrás, de: tienes que ser correcto, tienes que, no obedecer las leyes necesariamente sino obedecer esa ley universal que nos rige a todos.

 

BEATRIZ RIVAS: Exactamente, a eso me refería, no la ley que está en las constituciones, pero la ley que finalmente de algún lado, la ley natural de convivencia del ser humano. Ahora, también es muy chistoso, porque me estoy acordando, alguna vez ella se iba todos los años, si recuerdas, a París a comprar libros y a ver a sus amigos intelectuales. Y una vez la vi regresar mejor que nunca, incluso se había maquillado y se veía preciosa.

 

SERGIO SARMIENTO: Con sus ojazos, tenía unos ojos…

 

BEATRIZ RIVAS: Se acababa de enamorar y me dijo: estoy enamorada. Lamentablemente, la relación era con un filósofo francés que aún vive, muy conocido, y me dijo: estoy feliz. Cuando mejor la vi, cuando más humana y más contenta, y más a gusto con su vida y con ella misma, fue cuando estaba enamorada, y lamentablemente le duró tres o cuatro meses y regresó a ser la Ikram de siempre, inflexible. Entonces yo creo que si ella hubiera leído este libro en esa época de su enamoramiento hubiera estado muy contenta, se hubiera reconocido en muchas de las frases y de las emociones y de los sentimientos que hay aquí.

 

SERGIO SARMIENTO: En la conversación van varias veces que me dices: bueno, es que la gente decía, “qué atrevida”, me platicas también de la reacción de tu esposo, que es además un escritor a quien yo conozco y aprecio, ¿te arrepientes de haber escrito “Amores adúlteros”, ya considerando toda la controversia?

 

BEATRIZ RIVAS: Para nada. Para mí fue un gozo, para mí la literatura es un gozo, he gozado todos mis libros, éste en particular lo gocé también mucho, porque es un libro así muy ligero y que se nos dio muy fácilmente, realmente se nos dio de manera mágica a Federico y a mí escribir esto. No me arrepiento para nada. Y además he recibido muchos más comentarios positivos que comentarios negativos.

 

SERGIO SARMIENTO: Siempre se imagina la gente a Beatriz Rivas y a Francisco Martín Moreno escribiendo cada quien en su computadora en un extremo de la casa. ¿En realidad así es la vida de ustedes dos?

 

BEATRIZ RIVAS: Tenemos los dos nuestros estudios en la casa, juntos pero con una pared en medio, porque si no yo creo que nos matamos. Y sí cada quien escribe, pero es muy chistoso, porque de repente nos damos la vuelta para consultarnos cosas o a veces nos gritamos, se nos olvida alguna palabra, nos llamamos por el interfón, nos leemos, él me lee mucho lo que escribe, yo casi no se lo leo.

 

SERGIO SARMIENTO: Tu literatura es más íntima, es más personal, que finalmente la de Paco, que es más histórica, digamos.

 

BEATRIZ RIVAS: Sí, pero además yo tengo buen ojo, llevo muchos años en talleres, entonces soy muy buena para corrección de estilo, entonces él me pide que le eche la mano. Pero sí es muy divertido, la vida en la casa la verdad es muy divertida.

 

SERGIO SARMIENTO: Beatriz Rivas, ¿vale la pena el amor, aunque sea adúltero?

 

BEATRIZ RIVAS: Yo creo que vale muchísimo la pena, de hecho creo que lo que más vale la pena es el amor en todos los sentidos, el amor fraternal, el amor a los padres, a los hijos, pero el amor de pareja vale muchísimo la pena. Para mí la mejor manera de pasar la vida es en pareja y, si estás muy enamorada, mejor.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y si es adúltero el amor?

 

BEATRIZ RIVAS: Pues ni modo. Hay muchos riesgos, hay muchas posibilidades de lastimar a los demás y de quedar uno mismo muy lastimado, hay que saber manejar la culpa. Sí es muy peligroso, pero yo creo que sí vale la pena.

 

SERGIO SARMIENTO: Beatriz Rivas, autora de “Amores adúlteros” y “Amores adúlteros, el final”, gracias por esta conversación.

 

BEATRIZ RIVAS: Gracias a ti.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

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