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 Mario Vargas Llosa
 
 11/01/2012 13:02:56
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Mario Vargas Llosa

México, D. F., 30 de noviembre de 2011.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR MARIO VARGAS LLOSA, ESCRITOR, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura 2010. Mario Vargas Llosa empezó su carrera literaria muy joven, empezó con un libro de relatos, “Los jefes”, y posteriormente publicó una serie de novelas que fueron muy aclamadas en los años 60 en su natal Perú, pero también en el resto de América Latina, novelas como “La ciudad y los perros”, como “La casa verde”, también “Conversación en la catedral”. Mario Vargas Llosa en un principio era un hombre de izquierda, como tantos escritores en el entorno latinoamericano, pero se volvió crítico particularmente a raíz de que protestó una serie de medidas contra las libertades individuales en Cuba. Fue cambiando su posición política y fue transformando también su carrera literaria. Empezó a ofrecernos obras quizás más divertidas, obras completamente distintas. Y no ha parado de escribir, a pesar de que tuvo un momento en que tuvo la tentación de ingresar a la política, fue de hecho candidato a la Presidencia del Perú, no ganó, yo creo que eso fue una gran noticia para muchos lectores en toda América Latina. Pero lo que ha hecho Mario Vargas Llosa es continuar con su trabajo literario a lo largo de los años y también con su pensamiento crítico que publica en distintas publicaciones, en distintos periódicos en el mundo de habla española.

 

          Mario Vargas Llosa, gracias por esta conversación.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Encantado, mucho gusto.

 

SERGIO SARMIENTO: Hay una transformación, evidentemente política de un escritor que empieza estando enamorado de la Revolución Cubana, como muchos, me parece, lo estuvimos en un momento dado, y después hay un proceso de desencanto. Me parece que el caso de Heberto Padilla, este poeta cubano, fue crucial en ese proceso, pero no sé si nos pudiera usted explicar qué pasó en ese entonces.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Bueno, yo creo que mi generación, y no solamente en América Latina, yo diría en muchos lugares del mundo, se ilusionó con el socialismo y en gran parte a partir de la Revolución Cubana, que parecía un socialismo más abierto, una revolución que no había sido hecha por el Partido Comunista, sino por jóvenes que parecían más diríamos liberales, menos dogmáticos. Y ese es un proceso que dura algunos años hasta que en mi caso a mediados de los años 60, yo creo que hacia fines de los años 60 es una actitud que se extiende muchísimo por el mundo, cuando se descubre que la Revolución Cubana no era lo que creíamos, que había optado por una línea de socialismo autoritario tipo soviético. Y hay una serie de hechos que lo van mostrando, uno de ellos por supuesto lo ocurrido con Heberto Padilla, un poeta que había…

 

SERGIO SARMIENTO: Recuerdo que usted tomó una actitud muy crítica del gobierno cubano.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Sí, yo lo conocí a Padilla y nunca pude creer que había pasado a la contrarrevolución, que se había convertido en un agente de la CIA, que eran clarísimamente unos disparates para castigar a un poeta que había comenzado a manifestar algunas críticas hacia la Revolución, y lo que ocurrió con él fue una cosa realmente escandalosa, y sí, yo participé de una manera muy crítica, digamos, en esa movilización en la que participaron también muchos escritores, intelectuales, artistas, que habían apoyado la Revolución Cubana y que a partir de entonces ya tuvieron una posición mucho más crítica.

 

SERGIO SARMIENTO: Hemos visto en el mundo intelectual latinoamericano cómo cuando alguien es de izquierda de inmediato es clamado por buena parte del mundo intelectual, y en el momento en que tiene una actitud crítica, ya sea hacia Cuba o hacia la izquierda en términos generales, hay una especie de desprecio. Entonces se convierte uno en un derechista, independientemente de que lo sea o no, o se convierte uno en agente de la CIA.

 

MARIO VARGAS LLOSA: En agente de la CIA.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero eso mismo le ha pasado a usted, porque he visto, por ejemplo, gente que lo llama derechista cuando finalmente lo que usted tiene es una tradición liberal a lo largo de los años.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Sin ninguna duda. Pero uno de los triunfos de la izquierda sectaria, dogmática, es haber satanizado la palabra liberal, liberalismo, que tradicionalmente era una palabra vinculada a la idea de la libertad, a la idea de progreso. El liberalismo dio una gran batalla contra el viejo sistema, fue el motor, diríamos, de la gran transformación democrática. Sin embargo, el dogmatismo, el sectarismo, de la izquierda marxista fundamentalmente, ha conseguido en gran parte desnaturalizar lo que es la filosofía, la doctrina liberal, identificarla con el conservadurismo, con la reacción, con la defensa del status quo. Sin embargo, yo creo que después del desplome del imperio soviético, después de la transformación de China, de una sociedad colectivista en una sociedad capitalista autoritaria, ese tipo de sectarismo ha ido perdiendo muchísima audiencia, muchísima credibilidad. Y consecuentemente las ideas de libertad, las doctrinas liberales, han ido recuperando poco a poco diríamos el protagonismo que en una época perdieron, sobre todo en América Latina.

 

SERGIO SARMIENTO: Para mí siempre fue muy significativo que usted por igual cuestionó a las dictaduras de derecha, a Pinochet, a Videla, a Fujimori, y a las de izquierda, ahora ha sido muy crítico, por ejemplo, con Hugo Chávez.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Absolutamente. Yo creo que el régimen de Hugo Chávez, que está destruyendo a Venezuela, dicho sea de paso, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista político, es una de las vergüenzas de nuestro continente, un continente que está viviendo una evolución yo diría democrática, donde una serie de ideas liberales, a veces sin decir su nombre, pero están impregnando la política incluso de países que están gobernados por gobiernos de izquierda. Es el caso de Brasil, por ejemplo, es muy interesante cómo la política de los últimos dos gobiernos en Brasil se puede llamar, desde el punto de vista tanto político como económico, una política liberal y, sin embargo, la impulsan gobiernos de izquierda. Se puede decir lo mismo de Uruguay, ya no se diga de Perú, de Colombia, de Chile desde luego desde el gobierno de la concertación. Entonces dentro de ese contexto la existencia de regímenes como la Cuba castrista −52 años de dictadura− la semidictadura de Hugo Chávez, lo que representa Evo Morales, lo que representa Daniel Ortega en Nicaragua, son como unos anacronismos que van como tratando de hacer retroceder a un continente que se está moviendo claramente hacia el progreso, por los caminos de la libertad, diríamos.

 

SERGIO SARMIENTO: Para usar la frase de Jean Paul Sartre, que también utilizó Bertrand Russell de hecho, y que es parte de lo que es el nombre de este esfuerzo que ahora le ha dado a usted este premio, “Una Vida por la Libertad”. Usted este año, en el 2011, apoyó la candidatura en Perú de Ollanta Humala.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Así es.

 

SERGIO SARMIENTO: En contraposición con la que tenía Keiko Fujimori. Yo recuerdo en Buenos Aires haber escuchado sus razones, que me parecieron convincentes, pero me gustaría que las compartiera usted conmigo y con el público mexicano.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Apoyar a Keiko Fujimori era legitimar a la dictadura de Fujimori, que fue una dictadura que en diez años produjo una corrupción prácticamente sin precedentes en el Perú, y unos atropellos a los derechos humanos, a las libertades de expresión, que hubieran significado un retroceso terrible para lo que significó la liberación de la dictadura. Por otra parte, Humala en estas elecciones había claramente dado un giro hacia el centro, de las posiciones de izquierda que en algún momento tuvo, y entonces esa es la razón por la que lo apoyé. Y no me arrepiento de haberlo hecho, la verdad que su gobierno es un gobierno que está respetando absolutamente las instituciones democráticas y desde el punto de vista económico está aplicando unas políticas de libertad económica, de economía de mercado, de aliento a la inversión privada, de respeto a la propiedad privada, que es lo que le está dando al Perú, desde la caída de la dictadura de Fujimori, un crecimiento económico y al mismo tiempo una estabilización política. Así que creo que lo que hice en esa campaña electoral ha estado justificado por los hechos, y justamente desde el punto de vista de la democracia y de la libertad.

 

SERGIO SARMIENTO: México está viviendo un tiempo muy complicado, don Mario. Por una parte hemos dejado atrás los tiempos de la ‘dictadura perfecta’, este autoritarismo que no era tan autoritario…

 

MARIO VARGAS LLOSA: Felizmente.

 

SERGIO SARMIENTO: Felizmente. Pero por otra parte hemos entrado a un ciclo de violencia, a una vida que se ha vuelto muy complicada, y hay quien ve con añoranza los tiempos de la ‘dictadura perfecta’, en que no teníamos estos hechos de violencia.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Yo espero que sea una minoría, y ojalá sea una minoría muy pequeña la que tiene nostalgia de un régimen autoritario. Yo creo que México ha dado un gran paso hacia la democracia, que es hoy día un país democrático. Y que los problemas que enfrenta México de violencia tienen que ver no con la libertad, sino con la corrupción que trae el narcotráfico, un problema que nunca pudimos sospechar que tuviera la magnitud, la enormidad y el poder que ha demostrado que tiene en México. Pero yo creo que el gobierno mexicano y el Presidente Calderón han sido muy valerosos de enfrentar por fin de una manera resuelta un peligro que puede convertir, no sólo a México sino a América Latina, en un mundo completamente controlado y manipulado por el enorme poder que tiene el narcotráfico. Entonces mi esperanza es que esto no debilite la democratización de México, sino que más bien sirva para reforzarla.

 

SERGIO SARMIENTO: Ahora, usted participó en un pánel de las Naciones Unidas que estudió el tema del narcotráfico a nivel internacional, que hizo unas reflexiones. Había gente ahí tan importante como Ernesto Zedillo, el ex Presidente de México, Carlos Fuentes también, e hicieron la recomendación de buscar la descriminalización por lo menos de ciertas drogas. ¿Cuál es el argumento?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Así es, ésa es exactamente mi posición. Está demostrado por los hechos que la política represiva contra las drogas no funciona. Se han hecho esfuerzos verdaderamente denodados, la prueba es los últimos años que vive México, para acabar con el narcotráfico a través de la represión. Claramente eso no funciona. El consumo aumenta, la producción aumenta, y la criminalidad y la corrupción que significa la industria de la droga también aumentan de una manera pavorosa. Yo creo que hay que intentar una política distinta, una política más de prevención, de cura, dentro de los parámetros de la libertad. Fíjese lo que ha ocurrido con el tabaco, por ejemplo. Es muy interesante. El tabaco no ha sido prohibido, pueden fumar las personas que quieren fumar, pero ha disminuido de una manera extraordinaria el consumo de tabaco gracias a esa política de prevención, de información, de recuperación para la salud de quienes estaban destruyendo su organismo con el tabaco. Pues yo creo que esa es la política que deberíamos intentar, a través desde luego de un acuerdo internacional, un país solo no puede lanzarse a descriminalizar las drogas sin ser puesto en cuarentena por la comunidad internacional. Pero tiene que haber, digamos, un acuerdo que reemplace la política puramente represiva por una política de prevención, que presupone la descriminalización de las drogas, empezando por supuesto por las drogas blandas, como ha recomendado esta comisión de la que yo formo parte.

 

SERGIO SARMIENTO: Una cosa que me sorprende de su obra literaria es la versatilidad. Por una parte puedo leer una novela, yo sé que es de las novelas de los años 60, “Conversación en la catedral”, muy intensa, muy exigente con el lector. Y luego me encuentro el “Elogio de la madrastra” o me encuentro “Memorias de una chica mala”, que son lúdicas, que son muy alegres, incluso hay quien dice “es que son demasiado superficiales para un Premio Nobel de Literatura”. ¿Cuál es la actitud cuando usted se sienta a planear una novela que lo hace a veces ofrecernos obras de un tipo, a veces obras de otro tipo, no sé, una “La fiesta del chivo”?, que puede ser tan terrible cuando ya termina uno de leerla, queda uno con un sentido de impotencia ante lo que fue la dictadura de Trujillo. Y luego lee uno estas novelas lúdicas, eróticas, que realmente son un gozo para el lector. ¿Cómo cambia tanto Mario Vargas Llosa?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Depende de las historias. Hay historias que no se pueden contar en una vena seria, sino más bien en una vena risueña. Hay historias que son de por sí más ligeras, en tanto que otras son mucho más densas, complejas, laberínticas. Depende fundamentalmente de la historia. Ahora, es verdad que mis novelas cambian mucho y es que a mí me gusta la literatura vivirla como una aventura, es decir, cada libro nuevo es un intento nuevo de contar una historia no sólo distinta, sino también de contarla de una manera distinta. Y eso le da al trabajo creativo la incertidumbre, el riesgo que vive uno cuando vive una aventura. Creo que digamos el esfuerzo para mí que significa una novela complicada, como “La fiesta del chivo” o una novela más ligera como “Elogio de la madrastra”, es el mismo, me vuelco entero, en cierta forma vivo intensamente la experiencia de escribir esa historia. Pero a veces las historias exigen formas muy distintas para ser persuasivas, para ser verosímiles.

 

SERGIO SARMIENTO: Octavio Paz escribía en “La doble llama” que él encontró el erotismo cuando tenía más de 80 años. Usted lo ha tenido siempre presente en su literatura, ¿pero qué piensa usted de alguien como Octavio Paz que encontró el erotismo a los 80 años?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Me parece maravilloso, quiere decir que a los 80 años empezó a vivir una nueva vida, y creo que lo ideal es eso, que uno llegue hasta el final vivo, no muriéndose en vida. Creo que lo peor que le puede pasar a una persona es, cuando está todavía digamos funcionando en la vida, perder las ilusiones, perder las expectativas, los anhelos, los proyectos. Yo creo que vivir el amor hasta el final es maravilloso, porque el amor es una de las grandes aventuras que vive la condición humana.

 

SERGIO SARMIENTO: En términos literarios, ¿cuál fue su primer gran amor, cuál fue el escritor que lo subyugó cuando estaba usted…?

 

MARIO VARGAS LLOSA: ¿Cuando era yo muy niño?

 

SERGIO SARMIENTO: Sí.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Alejandro Dumas. Yo creo que la serie de Los mosqueteros, que comienza con “Los tres mosqueteros”, sigue con “Veinte años después”, y después los tres volúmenes del “El vizconde de Bragelonne”, a mí me cambiaron la vida. Yo los leí en un estado de trance prácticamente religioso, deslumbrado con los personajes, con el medio. Creo que desde entonces mi sueño de llegar alguna vez a París se apoderó de mí. Fue mi primer gran amor literario. Después yo diría que Víctor Hugo y después muchísimos otros, por supuesto. Y, ya cuando era un escritor más bien formado, creo que escritores como Faulkner, como Flaubert, como Thomas Mann, me han marcado muchísimo. Pero de niño mi modelo, mi maestro fue Alejandro Dumas, sin ninguna duda, tanto que no me he atrevido nunca a releer “Los tres mosqueteros”, por el temor de que se me vaya a desmoronar un libro que realmente maravilló mi niñez.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cuánto se encontró con Borges, con Jorge Luis Borges?, y me refiero literariamente.

 

MARIO VARGAS LLOSA: A Borges yo lo leí cuando estaba en la universidad y lo vi por primera vez el año 63, yo trabajaba en la Radio Televisión Francesa y Borges fue a París en una visita que tuvo un efecto extraordinario en el mundo cultural francés. Y me encargaron entrevistarlo. Y me emocionó mucho ver que esa figura, tan brillante, de esa cultura tan enorme, autor de esos textos tan ricos, era una persona tan frágil físicamente, ya había perdido la vista en gran parte. Fue una experiencia muy emocionante. Y me acuerdo todavía de la respuesta que me dio a una de las preguntas que le hice en la entrevista. Le pregunté, Borges, ¿qué es para usted la política? Y me dijo “una de las formas del tedio”.

 

SERGIO SARMIENTO: Y, sin embargo, la política después resultó ser la razón por la cual no se le dio el Premio Nobel de Literatura.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Sí, cometió yo diría la imprudencia de aceptar una medalla de Pinochet, de un dictador, no habiendo sido él partidario de dictadores ni muchísimo menos, porque yo creo que él era un conservador liberal más bien, Borges, un demócrata en el fondo, aunque tenía una visión un poco irónica de la democracia.

 

SERGIO SARMIENTO: Decía que la democracia es el abuso de la estadística.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Un abuso de la estadística. Pero creo que aceptar esa condecoración de una dictadura, que era una dictadura sangrienta, fue una gravísima equivocación. Yo creo que lo hizo por ese desprecio que tenía en el fondo de la política, y hasta de la realidad.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Es verdad que hay que ser un idiota para ser totalmente feliz, es cierto eso?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Si la felicidad es estar totalmente conforme con la vida tal como es yo creo que hay que ser un idiota, para tener ese tipo de conformidad. Yo creo que además no se puede ser feliz todo el tiempo, creo que la felicidad es una forma de exaltación que sólo puede ser pasajera, transitoria, que por eso vivimos esos periodos como una exaltación, y que para la inmensa mayoría de las personas, y sobre todo para las personas más sensibles, más imaginativas, la felicidad sólo puede ser una transición entre dos estados, no diríamos de infelicidad necesariamente, pero de cierto conformismo con la realidad, con el mundo, tales como son.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Mario Vargas Llosa ha alcanzado la felicidad en su trabajo literario?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Bueno, mi trabajo literario me produce la felicidad, lo cual no significa que no me cueste mucho esfuerzo, que no me dé muchos dolores de cabeza. Desde luego que sí. Me cuesta mucho trabajo escribir, nunca he tenido facilidad para escribir, pero al mismo tiempo el placer, la excitación, el entusiasmo que puede depararme en determinado momento el escribir y materializar un proyecto literario son incomparables, realmente son momentos de verdadera felicidad, sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Me cuesta trabajo escucharle decir que no se le da la escritura, que le cuesta trabajo escribir, que no es algo que se le dé con facilidad.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Me cuesta mucho trabajo escribir, no tengo facilidad para escribir, yo corrijo mucho, rehago mucho, en todo proyecto literario, a veces en textos muy cortos, ese primer periodo para mí es de una enorme inseguridad, es una lucha enorme contra la sensación de fracaso. Luego ya la experiencia me ha demostrado que si persevero, que si continúo, pues poco a poco el proyecto va tomando forma. Pero al principio me cuesta un trabajo enorme y, curiosamente, o tal vez no curiosamente, mientras más escribo esa inseguridad no disminuye sino más bien aumenta.

 

SERGIO SARMIENTO: Una de las novelas que me acuerdo cuando la leí me dejó muy perplejo, de sus novelas, fue “La historia del fin del mundo”…

 

MARIO VARGAS LLOSA: “La guerra del fin del mundo”.

 

SERGIO SARMIENTO: “La guerra del fin del mundo”, perdón, “Historia de Mayta”, “La guerra del fin del mundo”. Cuénteme como surge esta historia de este grupo fanático religioso y por qué decide usted hacer una obra que se escenifica en Brasil, además tengo entendido que muchos brasileños se sintieron ofendidos de que un peruano quisiera hacer un escrito, una narración sobre algo que había acontecido en Brasil.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Nació de la lectura de un libro extraordinario, que es “Los sertones”, de Euclides da Cunha, que es un libro dedicado a tratar de explicar, valiéndose de todas las ciencias de su tiempo, lo que fue la guerra de Canudos. Yo leí ese libro. Además lo leí en un momento para mí muy importante desde el punto de vista de las ideas. Yo me había decepcionado muchísimo de las utopías colectivistas, estaba haciendo un aprendizaje un poco lento de la cultura de la libertad, y en ese momento leí ese libro, que a mí me deslumbró, me mostró realmente no sólo lo que es América Latina, sino lo que América Latina no es. Y entonces eso me dio una gran curiosidad sobre lo que había sido la guerra de Canudos, este movimiento mesiánico en el interior de Bahía a comienzos del siglo XX. Y me encontré con que realmente allí en pequeño formato se había vivido de alguna manera toda la tragedia política y social de América Latina, el gran fracaso latinoamericano, por qué América Latina luego de emanciparse, de alcanzar la independencia, se enfrasca en esta locura de guerras civiles, de dictaduras, de pequeños periodos democráticos que fracasan uno tras otro. Y entonces al principio por curiosidad empecé a investigar, a leer mucho sobre Canudos, y de pronto me encontré tomando notas para escribir una historia. Pero fue básicamente la lectura del libro de Euclides da Cunha, a quien le dediqué la novela, por otra parte, porque realmente creo que es uno de los grandes pensadores de la problemática latinoamericana no suficientemente conocido y apreciado.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y el interés por “La fiesta del chivo”, por la República Dominicana de Trujillo?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Yo pasé el año 74-75, ocho meses, en la República Dominicana, con motivo de una película basada en “Pantaleón y las visitadoras”. Y, aunque Trujillo había sido asesinado hacía ya bastantes años, todo el mundo hablaba de Trujillo, de la era de Trujillo, se contaban anécdotas de Trujillo. Yo me quedé tan, digamos, sorprendido, tan estupefacto de las cosas que se podían contar de él, que al principio también por pura curiosidad empecé a hacer una investigación a ver qué había de verdad. Por ejemplo, una de las cosas que me contaron muchas personas, que cuando Trujillo hacía giras por el interior de la República Dominicana, la gente humilde, los campesinos, le regalaban a sus hijas, porque sabían que le gustaban mucho las mujeres. Y entonces conocí a un secretario de Trujillo, que vive todavía, le pregunté si esto era cierto, y me dijo, “sí, sí, esto fue un problema para el generalísimo, porque no sabía qué hacer con estas chicas que le regalaban, él no quería ser descortés”. Y entonces yo digo que no es posible que estas cosas ocurrieran, que fueran la normalidad. Entonces empecé a tomar notas y de pronto me encontré que tenía un proyecto de novela entre manos. Todas las novelas que he escrito han nacido así, siempre de alguna experiencia personal que me ha marcado muchísimo, que me ha dejado unas imágenes en la memoria que luego se convierten en imágenes muy fecundas para fantasear, para inventar historias, para crear personajes. Ese fue el caso de “La fiesta del chivo”.

 

SERGIO SARMIENTO: Durante por lo menos diez o quince años todos los años se citaba el nombre de Mario Vargas Llosa como posible ganador del Premio Nobel de Literatura. Y yo me imagino que llega un momento en que ya uno se acostumbra y dice, bueno, esto nunca va a llegar.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Yo estaba seguro que nunca iba a llegar, fui el primer sorprendido cuando me dijeron que lo había ganado, efectivamente.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué sintió? Y además, bueno, pronunció usted un discurso hermoso, el cual he visto en You Tube no sé cuántas veces.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Sentí una enorme sorpresa, además ese año estaba en Nueva York, porque estaba dando clases en la Universidad de Princeton, acabábamos de instalarnos allí y no sabía que en esos días se estaban dando los Premios Nobel. Así que fue una sorpresa total esa llamada en la madrugada del primer jueves de octubre.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y este discurso cómo lo preparó? Porque es un discurso muy hermoso que usted pronunció.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Bueno, La Academia me envió algunos de los discursos de los ganadores del Premio, y vi que había una orientación general, que casi todos habían usado el discurso para hacer una especie de recuento de su vida, para hacer una especie de autorretrato, diríamos, literario.

 

SERGIO SARMIENTO: Y usted se sintió como “pez en el agua”.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Un poco sí. Así que recuerdo que tuve que escribir ese discurso robándole tiempo al tiempo, porque eran unos días enormemente agitados, el premio trae siempre una digamos agresión mediática terrible, y al mismo tiempo estaba dando clases, tenía que preparar las clases. Así que me levantaba al amanecer a escribir pedazos del discurso. Pero eso es lo que pensé, que el discurso debía de servir para hacer una especie de autorretrato mío.

 

SERGIO SARMIENTO: Que ya lo había hecho precisamente en “El pez en el agua”.

 

MARIO VARGAS LLOSA: En “El pez en el agua”, sí, pero, claro, más concentrado a la experiencia política y a mi juventud.

 

SERGIO SARMIENTO: Claro, sí. ¿Cuál sería la siguiente novela, cuál sería la siguiente narración que a usted le gustaría hacer?

 

MARIO VARGAS LLOSA: Bueno, es una historia que va a estar situada probablemente en Piura, una ciudad del norte de Perú, cerca de la frontera con el Ecuador, donde yo viví de niño y de joven, sólo dos años, pero donde viví experiencias muy intensas que me dejaron recuerdos muy ricos que todavía siguen siendo materia prima para historias. Y tengo  una historia situada en Piura, en un contexto más bien contemporáneo, que tiene que ver un poco con una problemática que es muy generalizada en América Latina y yo diría en el mundo, y es el de la criminalidad como un factor que corrompe, que socava las instituciones, y que de alguna manera va como llenando de toxinas la vida social, la vida cultural, la vida política, algo que se puede digamos detectar mucho mejor en una ciudad pequeña que en una ciudad muy grande. Es un tema que me da vueltas en la cabeza hace muchísimo tiempo y creo que esa será mi próxima novela, si es que me dan tiempo para escribirla.

 

SERGIO SARMIENTO: Mario Vargas Llosa, yo quiero agradecerle este tiempo precisamente, y el que se lo haya quitado yo quizás al tiempo de escribir.

 

MARIO VARGAS LLOSA: Nada, encantado, muchas gracias.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

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