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 Cipriano Sánchez
 
 27/01/2012 12:27:04
sergiosarmiento
1316 mensajes
1º


Cipriano Sánchez

México, D. F., 23 de diciembre de 2011.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR CIPRIANO SÁNCHEZ, SACERDOTE CATÓLICO, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros el padre Cipriano Sánchez, vamos a estar hablando de la Navidad, de la Natividad de Jesús, un tema muy importante para todos los católicos, para todos los cristianos, pero también creo que para todos los seres humanos de alguna manera.

 

          Cipriano, siempre es un gusto tenerte aquí en estas épocas. He estado pensando mucho en la muerte, quizás por razones familiares, pero el nacimiento es tan importante para eso como la muerte misma, y entiendo que la Navidad es lo que nos dice, ése es el mensaje fundamental. No sé qué nos puedas decir sobre eso.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Realmente es una especie de binomio que va siempre junto. Empezamos a morir cuando nacemos, dice el poeta Jorge Manrique. Y yo creo que el hecho de que pensemos en el nacimiento de Jesús también de alguna forma está orientado hacia la muerte. No olvidemos que Jesús nace para entregarse por nosotros en la Pasión y en la Cruz. Y al mismo tiempo también, sin embargo, nace para decirnos que nos da una nueva vida, y que por lo tanto esta vida que tenemos siempre tiene un destello de esperanza. Así como cada nacimiento de alguna manera es un momento de esperanza, cuando en una familia hay tragedias y viene una nueva vida, también eso convierte, ese ambiente a veces un poquito lúgubre, triste, lo convierte en un momento también un poquito más luminoso, con un sentimiento interior de esperanza. El nacimiento de Jesucristo como hombre verdadero lo que viene a decir justamente a todos los seres humanos es que la vida comienza y que esa vida la comparte Dios con nosotros, que no es una vida que vivimos nosotros en solitario, sino que Dios quiere compartir su vida con nosotros, compartiendo nuestra vida con él.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué un hijo hombre? Y te lo pregunto porque, bueno, si leo las críticas musulmanas al cristianismo me dicen: ahí es donde empieza el politeísmo de los cristianos. ¿Por qué un hijo hombre, por qué Dios necesita un hijo, por qué no un solo Dios simple y sencillamente, sin ningún tipo de división trinitaria?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo creo, Sergio, que aquí es importante entender el concepto de Dios que se tiene, sobre todo en el mundo semita, es un concepto de un monoteísmo rigidísimo, y no tenemos que olvidar que también no sólo los cristianos creemos en un solo Dios verdadero, o sea, no existe un triteísmo, por decirlo de alguna manera, ni siquiera un politeísmo. Uno de los primeros retos intelectuales del cristianismo es cómo conjugar lo que se creía de la unicidad y unidad de Dios, un único Dios, con un dato que sorprende a todo el mundo, y es que de pronto vemos distintas, voy a usar la palabra que no es muy técnica, facetas en Dios. Vemos un Dios Padre, que incluso Jesús habla de su padre, él se describe a sí mismo como hijo, porque eso es Jesús, quien se dice a sí mismo hijo de Dios, no es un título que le demos los cristianos, es él quien se manifiesta a sí mismo hijo de Dios. No olvidemos también que éste será el principal motivo de la condena de Jesús en el momento de su muerte. Y al mismo tiempo aparece un tercer elemento que el Evangelio describe y que Jesús habla como el espíritu, así habla, “el espíritu de mi padre” o el espíritu de Jesús. Estos tres elementos, que nacen del primer encuentro de los cristianos con la persona de Jesús, con la figura de Jesús, deben ser conciliados, porque nosotros no podemos creer en tres dioses, los cristianos no creemos en tres dioses, creemos en tres personas que comparten la misma naturaleza divina, una única naturaleza divina con tres personas. Y todo el esfuerzo, prácticamente de los cinco primeros siglos del cristianismo intelectual es cómo lograr entender esto.

 

SERGIO SARMIENTO: Fue un gran debate, había grupos de cristianos, cristianos fieles a la religión que planteaban: bueno, es que solamente creemos nosotros en un Dios. Después se discutía sobre la naturaleza de Dios, de Dios Padre, del Espíritu Santo, de Jesús, su naturaleza como hombre y su naturaleza divina también. Finalmente una serie de concilios van elaborando un canon hacia la iglesia católica. ¿Cuáles son los argumentos al final por lo que se decide que el Dios del cristianismo es este Dios que se manifiesta en una trinidad?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Los argumentos son los mismos que Jesús dice en el Evangelio: yo soy, él usa la palabra “yo soy” muchas veces en el Evangelio, no olvidemos que “yo soy” es la definición que Dios da de sí mismo, cuando en el libro del Éxodo, capítulo 3:14, “yo soy el que soy”. Entonces cada vez que Jesús dice “yo soy” se está arrogando, por así decir, una autoridad divina. El fundamental argumento es la misma palabra de Jesús, y el cristianismo, para ser fiel al cristianismo, obviamente, no puede en ningún momento dejar de lado a la palabra de Jesús. La conciliación de la fe en el Dios único con la aparición, con la manifestación, debía entrar la palabra “epifanía”, que significa “manifestación”, de Jesús en nuestra historia, con esta irrupción que comienza en el nacimiento en nuestra historia, es lo que lleva a decir: nosotros los seres humanos tenemos que intentar descubrir que esto no es irracional, por un lado, y, segundo, que esto respeta la fe en el Dios único. Ése será el principal argumento. Cada vez que esto se rompe aparece lo que llamamos nosotros herejías, que en un primer momento no tiene una connotación negativa, sino simplemente significa separación.

 

SERGIO SARMIENTO: En un primer momento eran “diferencias”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. “hairesis” en griego significa simplemente “división”, no significa otra cosa.

 

SERGIO SARMIENTO: Cipriano, había profecías en el Antiguo Testamento sobre el nacimiento de un Mesías. Cuéntanos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Toda la historia de la Biblia en el fondo es una preparación para esta venida. La primera que nosotros encontramos en el orden histórico de los libros, o en el orden, mejor dicho, en el orden literario de los libros de la Biblia, que no es exactamente el orden histórico…

 

SERGIO SARMIENTO: El cronológico.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exacto, el cronológico. La encontramos justamente en el capítulo 3 del libro del Génesis, es la primera de todas, cuando de pronto Dios le dice a la mujer que alguien de su especie derrotará al enemigo, derrotará a la serpiente. Ésa es la primera que encontramos. De hecho esa profecía que está en el capítulo 3 del Génesis se llama el ‘Protoevangelio’, así lo llamamos nosotros, es decir, es el primer anuncio de una salvación posterior. Después este proceso va siguiendo cuando Dios le anuncia a Abraham una descendencia y una tierra que se concretan un poco más después en David, cuando Dios le dice al Rey David, le dice que alguien se sentará en su trono para siempre. Y estas realidades hacen ver que históricamente no se cumplen, porque resulta que la dinastía davídica desaparece, el reino de Israel y de Judá desaparecen. Entonces quiere decir que es algo más. Entonces los profetas empiezan a profundizar qué es este algo más. Y ahí es donde llegan los grandes profetas, sobre todo el gran profeta Isaías, muy importante, que es el que anuncia −podemos hablar de todos los profetas pero centrémonos en Isaías− él anuncia fundamentalmente dos cosas, uno, la venida de un niño que nace de un alma, o sea, de una virgen…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Es virgen o es doncella?, porque hay una gran controversia sobre la traducción de “alma”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No olvidemos que “doncella” es “virgen”, porque la palabra “doncella” no es “muchacha”.

 

SERGIO SARMIENTO: O una “joven”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exacto, jovencita. “almah” está refiriéndose, para que sea un signo importante tiene que ser un signo que viene de alguien que no ha conocido varón. Ciertamente aquí tenemos que llegar a dos interpretaciones. Una primera es la que los mismos judíos en la traducción de los 70 usan.

 

SERGIO SARMIENTO: Una traducción al griego de los antiguos textos hebreos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Ellos cuando traducen “almah” podían haber usado diversas palabras, podrían haber usado “bacuré”*, que significa “niña”, “jovencita”, podrían haber usado también la palabra “pársenos”*, que significa literalmente “virgen” en el sentido físico de la palabra. Y justamente ellos usan la palabra “pársenos”. Entonces el hecho de que usen “pársenos” como traducción del alma está queriendo decir que cuando ellos entienden la escritura de “almah” están entendiendo la virginidad. Y esto es muy llamativo porque será la forma en la que los cristianos, que son los que leen la Biblia desde el griego, también entenderán la virginidad en este caso en María de Nazareth.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuando nace Jesús, ¿qué significa esto para el pueblo de Israel y para la humanidad?, porque finalmente Jesús es un judío, es un judío que llegará a ser un profeta, un rabino muy importante para los judíos, y después tendrá una trascendencia universal. Cuéntanos en sí por qué es importante el nacimiento.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo creo que hay tres figuras, Sergio, que nos ayudan a entender esta importancia. Una es una figura que nos habla de una ruptura, es una ruptura con algo antiguo, con una ley por la ley, y con un exclusivismo, es la ruptura con Herodes. No olvidemos que tanto Herodes como la jerarquía de ese momento no aceptará…

 

SERGIO SARMIENTO: La jerarquía judía, que Herodes no era judío, ésa es una cosa que a mí me sorprendió en alguno de nuestros programas, yo siempre pensé que era judío.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Era jordano, diríamos hoy, fundamentalmente, exactamente. Entonces Herodes, tanto el reino de Herodes como la jerarquía judía, no acepta esa profecía que habla de que el Mesías nace en Belén, tanto así que Herodes intentará luego matar al niño Jesús, según San Mateo en el Evangelio, por un lado. Por otro lado, hay otros dos personajes que aparecen, son los pastores. Por lo tanto está hablando de que el nacimiento de Jesús se dirige a los “sencillos de Israel”, no se dirige a los que son soberbios, autosuficientes en Israel, se dirige a los “sencillos”, a los pastores, incluso podríamos decir a los excluidos en Israel, porque ‘el pastor’ era una persona que por su estilo de vida no cumplía la ley, por lo tanto quedaba fuera de alguna manera de los rituales judaicos.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué no cumplían la ley los pastores?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Eran impuros, estaban constantemente en el campo tocando animales…

 

SERGIO SARMIENTO: Animales de pezuñas.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y luego también ellos no respetaban las fiestas, porque no podían ir a las fiestas, el Sabbath tampoco lo respetaban, con lo cual las ovejas tenían que salir en Sabbath…

 

SERGIO SARMIENTO: Claro, porque tienen que comer, las ovejas no se quedan tranquilas ahí en una fiesta.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y entonces esto hacía que el pastor fuera una persona un poquito impura, desde el punto de vista legal o sacerdotal fuese una visión impura. Entonces es un personaje, los excluidos, los pobres, los sencillos, a ellos va el mensaje. Y por otro lado, y también es muy interesante, el mensaje va a toda la humanidad en los magos, en esta figura de estos personajes misteriosos…

 

SERGIO SARMIENTO: Que alguna vez me dijiste: es que los Reyes Magos ni eran reyes ni eran magos en el sentido contemporáneo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Ni eran tres.

 

SERGIO SARMIENTO: Ni eran tres posiblemente, así es. ¿Quiénes eran los Magos?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Los magos sabemos que son, hoy les diríamos “científicos”, sería la palabra más adecuada, o “sabios” o “filósofos”. No olvidemos que en ese momento la ciencia, la filosofía y la ciencia están muy unidas, porque buscan el por qué y las razones −filosofía− en el universo, la ciencia. Entonces posiblemente eran observadores de estrellas que estarían en la actual Irak, aproximadamente.

 

SERGIO SARMIENTO: Y por eso una estrella puede guiarlos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y por eso una estrella los puede guiar. La palabra “mago”, que es la palabra que usan, aunque luego en inglés han traducido como “Wise Men”, “hombres sabios”.

 

SERGIO SARMIENTO: Así es.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Mientras que nosotros en la traducción más apegada al griego usamos la palabra “magos”.

 

SERGIO SARMIENTO: También en inglés se usa “magi”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: “Magi”, tienes razón, así es.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero también “Three Wise Men”, la traducción popular es “Three Wise Men” y la traducción de la Biblia es “magi”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y buscando el origen y la razón del universo en las estrellas encuentran que en la conjunción que de pronto les llama la atención, que habla del rey de los judíos. Parece que es una conjunción de Saturno en Júpiter que se da más o menos en torno al año 6, 7 u 8…

 

SERGIO SARMIENTO: Y sabemos que sí ocurrió.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, eso sí ocurrió, la de Saturno en Júpiter sí ocurrió. Júpiter es el planeta de los reyes, Saturno es el planeta del pueblo de Israel. Entonces ellos dicen: existe un rey en Israel. Y empiezan su peregrinación hasta llegar a Jerusalén.

 

SERGIO SARMIENTO: Y sabemos que la conjunción no tuvo lugar en el año cero.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No tuvo lugar en el año cero.

 

SERGIO SARMIENTO: De hecho hay buenas razones para pensar que Jesús no nació en el año cero.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo creo que la principal razón es que Herodes ya no vivía en el año cero.

 

SERGIO SARMIENTO: Ésa es una muy buena razón, si no ya no coincide con el resto del relato.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: De hecho todo este tema de la cronología, que alguna vez también la hemos comentado, es muy interesante porque nos habla, primero no olvidemos que el año cero es un error de cálculo, es un error de cálculo que este famoso monje, Dionisio el Exiguo, a la hora de calcular, según el Imperio Romano, según las fechas del Imperio Romano, calcular los años del emperador Tiberio confunde dos emperadores, Augusto y Tiberio, piensa que Augusto es uno y Tiberio es otro. Entonces genera ahí un error en él, justamente de los seis años o siete, más o menos, que son los que nos separan de la posible fecha del nacimiento de Jesucristo, que tiene que haber nacido a fuerzas en el 7 o en el 6 antes de nuestra era.

 

SERGIO SARMIENTO: Tú me has dicho en algunas ocasiones, sin embargo, que poco importa, que no sabemos cuándo nació Jesús, que no se le prestaba gran atención, que las crónicas de hecho son tan exiguas como Dionisio el Exiguo, que no fue eso a lo que se le prestó atención en la vida de Jesús ni fue la preocupación de los evangelistas, incluso me has dicho que la narración del nacimiento de Jesús no está en todos los evangelios.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. De hecho, primero, no se preocupan porque en aquella época nadie se preocupaba de la fecha de nacimiento. En la Biblia solamente hay dos fechas de nacimiento, una de un faraón y otra de un emperador, de un rey de Babilonia.

 

SERGIO SARMIENTO: Que ninguno era judío.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Que ninguno era judío. Los judíos no se preocupaban mucho de su fecha de nacimiento. Eso hace que las primeras comunidades cristianas no se preocupen de la fecha del nacimiento, porque además lo que a ellos les interesaba es el mensaje de Jesucristo, que es un mensaje de “Dios está contigo, Dios viene a salvarte de tus pecados y a darte una vida nueva”. Ése es el gran mensaje que proclama el cristianismo, y eso lo hace a través de Jesucristo, que nace como hombre y muere en la cruz, y resucita por todos nosotros. Ésa es la esencia, vamos a decirle así. ¿Cuándo empieza a haber la preocupación? Cuando el cristianismo entra en contacto con una cultura que sí se preocupaba de los nacimientos, que es la cultura romana, los romanos sí se preocupaban de las fechas de los nacimientos. Entonces a la hora de ponerle en qué fecha nació tu Dios, por así decirlo, usando una forma más o menos poco feliz…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y por eso se escoge el solsticio de invierno?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Por eso se escoge el solsticio de invierno, porque Jesucristo dice “yo soy la luz” “Ego eimi to fos”.

 

SERGIO SARMIENTO: Cuando nace la luz es el día más corto del año, quiere decir que a partir de ese momento va a crecer la luz día con día, hasta alcanzar el solsticio de verano.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y por eso los cristianos, más que usar fecha de nacimiento, es celebración del nacimiento. Yo pongo un ejemplo que nos puede servir. Si yo cumplo los años el día 13 de agosto, y ese día cae en miércoles, lo celebro a lo mejor el 18 que cae en domingo. Entonces de alguna manera…

 

SERGIO SARMIENTO: Además muchos cristianos consideraban finalmente que lo importante de su vida era otra cosa, cuando se convertían, por ejemplo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exacto. Y que tanto es así que era el que llamaban Dies Natalis, el día en que se convertía y era bautizado, o cuando morían, cualquiera de los dos. Tenemos fechas más exactas de la muerte…

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, en el caso de los mártires y de los santos los festejamos en la fecha de la muerte, no en la fecha de nacimiento.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Porque para ellos era más importante la entrada a la vida eterna que la entrada a esta vida. Este tema también lo tenemos que cuidar mucho, incluso a la hora de hablar con los niños del tema del cumpleaños de Jesús, porque luego les vamos generando, yo creo, una especie como de distorsionada visión de algo que no es auténtico. Entonces este punto del 25 tan importante nace sobre todo, vamos a decirlo así, como de un punto de vista comercial también, que se mete muchísimo en nuestra cultura. Pero durante muchos años era la celebración de la festividad del nacimiento del Señor y sin mucho problema de la fecha.

 

SERGIO SARMIENTO: Leía yo que los romanos se regalaban, se hacían regalos en la Saturnalia, que además era alrededor del solsticio de invierno también.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y de hecho muchas de las tradiciones que nosotros tenemos no son sino capas sobre capas, sobre capas, de las diversas culturas que el cristianismo va encontrando.

 

SERGIO SARMIENTO: El árbol, ¿de dónde surge el árbol de Navidad?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El árbol nace, primero, el árbol es una figura pagana, no  olvidemos que representa al Dios Odín en las culturas nórdicas. Entonces cuando llega San Bonifacio, no el abeto sino era el roble, si no recuerdo mal, había un gran árbol que representaba al Dios Odín. Cuando llega San Bonifacio corta ese árbol, San Bonifacio es un santo más o menos durante la época aproximada del siglo VI o VII, que llega a Alemania y él ve esos cultos paganos, corta el árbol supuestamente de Odín, no le cae ningún rayo del cielo, con lo cual dice ¿qué es esto?, y entonces él pone, para cambiarlo por algo, lo cambia por un abeto, que es el árbol siempre vivo, el árbol siempre verde, y en ese abeto viene todo el adorno de las luces y todo el adorno primero de los frutos, luz y frutos. Y poco a poco se va moviendo hacia nuestros foquitos y hacia nuestras esferitas.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero de alguna forma siempre hemos abrevado de distintas culturas. Igual la Virgen de Guadalupe se le rinde culto en el lugar en donde se le rendía culto a Tonantzin.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: A Tonantzin, exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: Coatlicue.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Coatlicue, exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, que sí estamos abrevando. ¿Es válido eso?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El cristianismo abreva, en el momento en que el cristianismo cree en la auténtica encarnación del hijo de Dios, Sergio, en ese momento tiene que estar abierto a cualquier encarnación, por así decir, sea la encarnación en las culturas africanas, en las culturas nórdicas, en las culturas mesoamericanas, como fue el caso aquí, comentabas hace un momento la Virgen de Guadalupe. No olvidemos que todo el manto de la Virgen de la Guadalupe es un códice náhuatl, que los españoles no entendían y los aztecas sí.

 

SERGIO SARMIENTO: Y que tenía de hecho muchas referencias a la vieja cultura náhuatl.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Esto nos habla de que el cristianismo nunca está cerrado a ninguna cultura, no hay ninguna cultura que sea ajena al cristianismo. Tomará de los nórdicos lo que tenga que tomar, tomará de Asia lo que tenga que tomar, tomará de África lo que tenga que tomar.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, que tenemos un árbol nórdico, tenemos un…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Tenemos un santo turco, San Nicolás, es asiático.

 

SERGIO SARMIENTO: Yo pensé que era del norte, ¿no vive en el Polo Norte San Nicolás?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Habrá que buscar en Google a dónde se cambió. San Nicolás originalmente es el…

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, San Nicolás es turco, el árbol es nórdico, la fecha es romana.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: La fecha es romana. La cultura de los nacimientos es totalmente mediterránea.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿De dónde surgen los nacimientos, los “belenes” que les llaman en España?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Los “belenes” que les llaman en España. Existía primero una cultura de representación del nacimiento en los atrios, esos famosos teatros medievales que se presentaban en los atrios de las iglesias. Existen unos primeros movimientos en torno, estamos hablando más o menos del año 1100. Luego San Francisco de Asís, que es el que inventa el nacimiento, por así decir…

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Él lo inventa, San Francisco de Asís?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Él lo inventa, San Francisco de Asís inventa el nacimiento, tal y como lo conocemos en este momento. Él viaja a Tierra Santa en una peregrinación, entonces ahí constata los santos lugares y le llaman mucho la atención, Belén le llama mucho la atención, el Gólgota, todos esos diversos santos lugares, sobre todo de la zona de Jerusalén. Cuando regresa él dice: yo quiero que ustedes también toquen más o menos lo que yo he vivido, y entonces él se inventa y mete un nacimiento esta vez en la misa, San Francisco era un poquito no olvidemos que sanamente y santamente revolucionario…

 

SERGIO SARMIENTO: Así es. Algunos lo consideraban loco, pero también decían que su santidad radicaba en esa diferencia.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: En esa diferencia. Entonces él en la misa de Navidad, en el año 1150, una cosa así, no importa la fecha en este momento, él hace efectivamente un buey, un burro, el niño…

 

SERGIO SARMIENTO: Que además era amante de los animales.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Ahí comienzan los nacimientos, cuando los franciscanos se dan cuenta de la importancia de la plasticidad de tocar las cosas para la fe, los franciscanos son los grandes promotores, primero en Italia, del nacimiento, sobre todo hay unos nacimientos napolitanos que son una joya de nacimientos, si uno va a Roma en estas fechas de navidades encuentra que hay concursos de nacimientos, todas las ciudades tienen nacimientos muy bonitos, y de ahí obviamente se implanta a través del tráfico mediterráneo, se implanta también en España, que es quien nos traerá a nosotros la tradición de los nacimientos como las figuritas, como las conocemos en este momento. Que también aquí en México las hemos cambiado, porque qué preciosos son los nacimientos mexicanos con ese rostro indígena, esa especie como de coronitas con bolitas arriba que son también muy hermosos.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué tenemos una misa de gallo y una misa de Navidad, cuál es la diferencia?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y falta una, que es la misa de la aurora.

 

SERGIO SARMIENTO: Y la misa de la aurora. A ver, ¿cuáles son esas tres misas?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: La Navidad es una fiesta que tiene efectivamente tres misas, la misa que se llama de gallo, que se celebra a las doce de la noche.

 

SERGIO SARMIENTO: Ya no se celebra a las doce…

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Es más complicado, hasta por seguridad incluso en algunos lugares.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero tradicionalmente era a las doce.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: La idea es a las doce, que es cuando empieza el día 25. Nosotros hemos tendido adelantar bastante al 24 parte de la fiesta del 25.

 

SERGIO SARMIENTO: Los católicos, yo he vivido en países protestantes y ahí no hay misa el 24, no hay Nochebuena, en realidad lo que hay es la celebración en la Navidad. ¿Por qué nosotros hicimos el festejo la noche anterior?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Justamente porque al tener la misa en la noche eso hace que la gente se tenga que preparar para la misa, y la gente tiene que cenar antes de la misa, entonces es una cena ya distinta, es una cena con más ilusión, y por lo tanto ya estás dentro del festejo. Ésta es la misa de gallo, porque se supone que a las doce cantan los gallos, más o menos a las doce cantan los gallos.

 

SERGIO SARMIENTO: Los que yo conozco como a las cinco de la mañana.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Luego está la misa efectivamente, la misa de la aurora, que recuerda la adoración de los pastores fundamentalmente. Y finalmente la misa del día, que fundamentalmente recuerda, es una misa con un contenido mucho más teológico, en las lecturas me refiero, en la lectura es mucho más teológico, porque recuerda todo el misterio del nacimiento según el Evangelio de San Juan, que es el evangelio más teológico, a diferencia del de San Lucas, que es el que nos narra la Natividad en la misa de gallo y la adoración de los pastores en la misa de la aurora.

 

SERGIO SARMIENTO: Es muy común en los países sobre todo alemanes, en Inglaterra también, escuchar el Mesías de Handel. ¿Es una pieza adecuada también para el rito católico, para nuestra tradición católica?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Así es, incluso…

 

SERGIO SARMIENTO: Con su “Aleluya”, que es una de las piezas musicales más hermosas.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Una de las más conocidas. Handel además distribuye, su “Mesías” lo distribuye en tres grandes partes, la primera que es la Preparación, que son todas las profecías que van narrando los diversos profetas. Luego la parte central, que es el nacimiento de Jesús, y el ministerio público de Jesús, y la muerte. Y finalmente esa parte final que es el Apocalipsis y el final de los tiempos. Esa última parte la conocemos un poquito menos normalmente, pero Handel es alguien que de alguna forma dice: bueno, ¿el Mesías a qué vino?, fue anunciado, vino a anunciarnos la bondad, la mansedumbre. Es muy importante que cuando Handel quiere centrar el tema del Mesías lo especifica en la bondad y en la mansedumbre de Jesús, y en su preocupación por los enfermos. Y luego saber que todo este mundo que conocemos terminará algún día, pero que termina en las manos de Jesús, ese famoso “Aleluya” de Handel que tú comentas que habla de que él es el Dios de todo, el rey de los reyes, el señor de los señores, como diciendo: estamos en manos de alguien que nos ha amado y eso es muy importante también para llenarnos de seguridad. No olvidemos que dentro de la fe protestante el tema de la esperanza es muy importante, por ese miedo a la condenación.

 

SERGIO SARMIENTO: Finalmente para ellos uno no puede ni siquiera salvarse por sí mismo, sino que si Dios no decide salvarte no puedes salvarte.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exacto. Y de pronto esa decisión de un Dios bondadoso, un Dios que se nos manifiesta, y especialmente en la Navidad se nos manifiesta esa bondad, esa ternura, en el rostro de un niño, es muy importante para que el corazón se siga sintiendo muy lleno de esperanza.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero muchas veces esa sonrisa, esa ternura en el rostro del niño es porque está esperando un regalo, y mucha gente dice: es que no debe ser la Navidad un tiempo de comercialización. ¿Tú qué opinas?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo estoy de acuerdo con eso. Yo creo que tendría que ser un tiempo de solidaridad, tendría que ser un tiempo de apertura al otro. Lo hemos desvirtuado muchísimo, porque hemos permitido que el regalar algo sea la esencia de la Navidad, en vez del compartir. No es lo mismo regalar que compartir. El otro día leí un artículo de Leo Babauta que dice que los niños sin regalos no son los niños menos regalados, hablando de que hay otras cosas que se pueden hacer en Navidad, y que sería muy interesante, claro que a lo mejor un regalo para el niño es interesante, pero mucho más interesante es compartir, ser solidarios y recordar que a lo que vino Jesús no fue a hacernos regalos, sino que vino a ser solidario con nosotros, y ojalá que pudiéramos esto también transmitirlo nosotros en la Navidad.

 

SERGIO SARMIENTO: Cipriano Sánchez, ¿para ti qué es la Navidad? Si tú quisieras en un minuto decirle a alguien que no conoce la Navidad qué es la Navidad, ¿qué le dirías?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Yo le diría que es encontrarte con alguien que desconoces pero que es fundamental para tu vida. Porque así como Jesucristo es un desconocido prácticamente, excepto por muy poquitas personas, y es el redentor de nuestra existencia, si la Navidad no la vemos como un encuentro con ese ‘Alguien’, para mí con mayúsculas, que es Jesús, pierde todo su sentido. Y, al contrario, cuando soy capaz de encontrarme con esa experiencia de Jesús, que me ama tanto, que se hace uno como yo, miserable, frágil, pequeño, como que todo cambia, porque incluso las cosas pequeñas y dolorosas de cada día encuentran también una luminosidad muy diferente, Sergio.

 

SERGIO SARMIENTO: Cipriano Sánchez, como siempre, te agradezco compartir esa sabiduría que tienes con nosotros.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Gracias por compartir tu amistad, gracias.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

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*Nota.- escrito como se escucha

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