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 Cipriano Sánchez
 
 02/10/2008 15:45:37
yaguilar
633 mensajes
1º


Cipriano Sánchez

México, D. F., 21 de marzo de 2008.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR CIPRIANO SÁNCHEZ, SACERDOTE CATÓLICO, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros el padre Cipriano Sánchez, vamos a estar hablando acerca de la Semana Santa y vamos a estar hablando acerca de Jesús.

 

          La Semana Santa se presenta este 2008 muy temprano, vamos a preguntarle al padre Cipriano Sánchez por qué hay veces que es el mes de abril y estamos celebrando la Semana Santa. Ahora lo estamos haciendo en el mes de marzo, en la tercera semana del mes de marzo. Todo eso es por toda una serie de tradiciones, de tradiciones que se han preservado a lo largo de 2 mil años. Y quien cada Semana Santa, cada Navidad, nos ayuda a comprender un poco más todo esto es el padre Cipriano Sánchez. Padre, gracias por estar con nosotros aquí en La Entrevista.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Al contrario, Sergio, gracias por invitarme.

 

SERGIO SARMIENTO: A ver, estamos en la tercera semana de marzo y estamos festejando la Semana Santa, recordando la muerte de Jesucristo. ¿Por qué esta vez tan temprano, por qué en otras ocasiones es varias semanas después?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Creo que esta es la Semana Santa más temprana en muchísimos años.

 

SERGIO SARMIENTO: Por lo menos que yo me acuerde sí, a lo mejor ha habido otra.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y la razón es muy sencilla, la Semana Santa nosotros heredamos de los judíos el cómputo de la Pascua, nosotros los católicos lo heredamos de los judíos. Los judíos celebran su Pascua siempre en el plenilunio, en la luna llena posterior al equinoccio de primavera, que es más o menos el 21, ya se está moviendo hacia el 20 un poquito, aproximadamente.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, que esta vez es apenitas, porque finalmente está cayendo el viernes santo el 21 de marzo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El 21 de marzo. Entonces ellos siempre celebran, los judíos, que es de donde nosotros tomamos esto, el mismo día del plenilunio ellos celebran la Pascua. Nosotros los católicos, en general gran parte de los cristianos, celebramos la Pascua el domingo posterior a ese plenilunio. Entonces este año, como tú dices, efectivamente, apenitas, porque la luna llena viene justamente el 21, entonces el 22 es Sábado Santo y el 23 es Domingo de Pascua. Y, efectivamente, como estás muy pegado al día 21 es la razón por la cual se mueve también. De hecho por ese motivo es movible la fiesta de la Pascua.

 

SERGIO SARMIENTO: Es lo que mide, esto se determina conforme al año lunar, me imagino.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Al año lunar.

 

SERGIO SARMIENTO: O más bien se determina conforme al año solar en lo que hace a la estación del año, pero al mes lunar sería lo más correcto.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, porque es una mezcla entre dos cosas, qué pasa con el sol, en este caso el equinoccio de primavera...

 

SERGIO SARMIENTO: Que es el día en que es exactamente igual el día y la noche, y es el inicio de la primavera.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y a partir de ese momento es una luna llena, es una conjunción de elementos de tipo astronómico que a nosotros nos viene de los judíos. Posiblemente los judíos toman esta fiesta, aquí hay muchos estudios y muchas teorías, de lo que son las primeras cosechas, lo que son los primeros elementos como cultos relativos a la fertilidad.

 

SERGIO SARMIENTO: Sí, que el equinoccio tiene algo que ver, así como la Navidad nos cae, digamos en solsticio de invierno, de alguna manera u otra la Semana Santa está vinculada con el equinoccio de primavera.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, porque no tenemos que olvidar que todos los eventos relativos a la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo están ligados a la Pascua judía, y esto tiene obviamente muchos elementos, los cuatro evangelistas nos hacen caer muy claramente que el día que muere Jesús es un viernes previo a un Sabatth, en el cual se celebraba la Pascua judía. Y eso la iglesia católica, y la gran mayoría de las iglesias cristianas, lo han mantenido.

 

SERGIO SARMIENTO: Leía yo ayer un pasaje del Evangelio de Juan, el pasaje en el cual Jesucristo está escribiendo en la tierra, se le acercan los sacerdotes a decirle, bueno, aquí tenemos a una mujer que ha sido tomada en adulterio y la ley dice que hay que apedrearla, ¿qué harías tú? Y él sigue escribiendo un poco. Y finalmente le insisten y él dice, bueno, aquél que esté libre de pecado que tire la primera piedra, de una forma u otra. Y poco a poco todos se empiezan a ir, y él se queda solo con ella y le dice, bueno, ¿y qué ha pasado con tus acusadores, se han ido? Y le dice ella, sí se han marchado todos. Y él le dice, pues ve y no peques más. Y lo que me dio mucha curiosidad, yo sé que no es necesariamente relacionado con la Semana Santa, pero lo que me dio mucha curiosidad es el Jesús hombre, el Jesús predicador. Muchas veces hemos hablado aquí de la resurrección, del Jesús dios, pero platícanos un poco de este Jesús hombre, este que tuvo este gesto que de alguna forma es una ruptura con una tradición, con los usos y costumbres del pueblo judío.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: De hecho en el caso de Jesucristo hay muchos elementos que hablan de esto. Por ejemplo, tú has tomado este punto en el cual es muy llamativo que Jesús no va en contra de la ley de Moisés...

 

SERGIO SARMIENTO: No se opone, lo único que dice es “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: La pregunta es, ¿con qué derecho ustedes se asumen la prerrogativa de asesinar o matar, o condenar a muerte en este caso, a alguien.

 

SERGIO SARMIENTO: Hay que recordar que esto era lapidación, era la muerte, era una condena a muerte.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Efectivamente. Esa es un momento en el cual Jesús...

 

SERGIO SARMIENTO: Y Jesús nunca le pregunta si es culpable o inocente.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No. Hay un dato muy llamativo...

 

SERGIO SARMIENTO: Al contrario, le dice, “vete y no peques más”.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: “Y no peques más”. Y yo creo que es un aspecto muy importante de lo que es el cristianismo, que es justamente todo el tema de la misericordia. A veces, yo creo que por error más bien posiblemente de la parte humana, de los cristianos, hemos dado una impresión de un cristianismo duro juzgador, señalador...

 

SERGIO SARMIENTO: Lo ha habido en algunos momentos, hubo gente condenada a la hoguera porque no coincidía con lo que se veía como una especie de ortodoxia.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y, sin embargo, siempre que uno se pone a analizar de nuevo, siempre que uno, como tú dices, regresa al Evangelio, se da cuenta que gran parte del mensaje evangélico está asentado en la misericordia. Regresando un poquito a la pregunta que me hacías, de esos usos y costumbres, hay dos o tres escenas de ese Jesús humano, que es hermosísimo el Jesús humano. Porque, por ejemplo, hay una escena que también nos narra San Juan precisamente, de una mujer samaritana que...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Quiénes son los samaritanos?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Los samaritanos son los judíos que se quedan cuando la mayoría del pueblo judío es deportado a Babilonia por los asirios.

 

SERGIO SARMIENTO: El primer exilio.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Estamos hablando del año 700, 670, aproximadamente, antes de Cristo. En ese momento quedan todavía judíos, seguidores de la religión judía, en lo que es el actual Israel, fundamentalmente en la zona central, lo que sería la Palestina actual. Entonces estos judíos que quedan se contaminan, vamos usar la palabra, o se mezclan con los habitantes del lugar, empiezan a tener una forma diferente de celebrar sus ritos. Y cuando regresan los judíos de Babilonia se dan cuenta de que ellos ya son un poco impuros respecto a la ortodoxia que ellos quieren practicar. Entonces se produce una fractura religiosa dentro del judaísmo, por una parte quedan los samaritanos y por otra parte, vamos a decirlo así, los judíos ortodoxos, por usar una palabra nuestra, que no es de la época. Entonces eso hace que se genere una rivalidad realmente muy fuerte entre judíos de diversa doctrina, por llamarlo así. Tanto es así que dice San Juan que los judíos no se tratan con los samaritanos, y hasta hoy sigue siendo una realidad.

 

SERGIO SARMIENTO: Y nos estabas hablando de esta mujer samaritana.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Esta mujer samaritana se encuentra con Jesús en un pozo, y Jesús la ve y le dice, dame de beber. Esas palabras de Jesús rompen con todo lo explicable en la mentalidad y en el esquema cultural judío de la época.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, un judío ortodoxo, entre comillas, porque nos dices que no era el término que se usaba entonces, no le hablaba a una mujer samaritana.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Nunca le pedía a una mujer agua, o sea, no le podría pedir, y menos un rabino, porque no olvidemos que Jesús es rabí. Entonces un rabí como Jesús nunca le podía hablar a una mujer y decirle “dame agua”, mucho menos a una samaritana. Pero Jesús está buscando otra cosa diferente, él está buscando acercar a esta mujer de nuevo a una fe más limpia, más llena de dios, y esto será una excusa para él para poder entablar una conversación. Pero hay otros dos eventos de un Jesús muy humano. Uno de ellos justamente era el evangelio del domingo pasado, de hace dos domingos, perdón, que es el evangelio de Lázaro, de la muerte de Lázaro. Ahí se da una escena, Sergio, que es conmovedora, porque Lázaro es muy amigo de Jesús, y Jesús sufre mucho sabiendo que su amigo Lázaro está enfermo, que su amigo Lázaro muere. Cuando llega a la tumba donde está su amigo Lázaro, y él sabe que lo va a resucitar, sin embargo, le gana el dolor humano y decir “mi amigo se ha muerto”. Tanto es así que Jesús llora, ante la tumba de su amigo Lázaro Jesús llora. Y la gente dice, fíjense cuánto lo amaba. Esto nos habla de un Jesús que es capaz de establecer una amistad humana con alguien, lo cual es muy extraño, porque siempre que uno piensa en dios a veces lo piensa en un dios un poco lejano.

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, el dios del Antiguo Testamento es distinto en muchos sentidos al dios del Nuevo Testamento, eso es evidente para quien quiera que ha leído los dos testamentos, ¿no es así?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Efectivamente. Obviamente la humanidad de Jesús como que viene a unir esta distancia de la majestad soberana de dios, sin perderla, pero haciéndonos ver que dios puede ser mi amigo, que dios puede ser verdaderamente mi amigo.

 

SERGIO SARMIENTO: El dios del Antiguo Testamento es el dios de la ley del talión, me dicen.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí...

 

SERGIO SARMIENTO: Que no podemos ver al dios del Nuevo Testamento como el dios de la ley del talión.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Hay una frase, Sergio, en este sentido, en el profeta Isaías, es una de las pocas citas que me sé...

 

SERGIO SARMIENTO: Adelante, pero conocer una cita de Isaías es mucho mejor que no conocer ninguna.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Es Isaías 49:15, y me llamó mucho la atención porque es una cita en la cual él le está hablando al pueblo, Isaías está hablando en nombre de dios al pueblo, y le está diciendo que le duele mucho que haya pecado, que el pueblo se haya alejado de dios. Pero tiene una frase que es realmente como para enchinarse. Dice lo siguiente: “¿puede acaso una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?”. Y, respondiéndose a sí mismo, dice: “aunque una madre se olvidara del hijo de sus entrañas, pueblo mío, yo nunca me olvidaré de ti”. Una frase hermosísima, que nos habla a veces de un aspecto escondido del dios del Antiguo Testamento, que nos habla de un dios también misericordioso, de un dios que dentro de la dureza de la ley mosaica, porque la ley mosaica, no nos queda duda, es muy dura, efectivamente muy rígida en algunas cosas; sin embargo, al mismo tiempo se nos presenta como un dios que es capaz de enternecerse, como en este caso, hasta las entrañas, usando obviamente una fórmula antropomórfica, porque dios no tiene entrañas en el sentido nuestro, no es un hombre, en el Antiguo Testamente el hombre es Jesús. Y aquí es donde de pronto hay una dimensión misericordiosa del Antiguo Testamento que yo creo que no ha sido suficientemente estudiada, Sergio, porque también aparece esta dimensión.

 

SERGIO SARMIENTO: También es un lugar común decir: el dios del Antiguo Testamento es muy duro y el dios del Nuevo Testamento es misericordioso.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y por eso yo te hablo de esa continuidad, que obviamente se refleja maravillosamente en Jesucristo que llora por su amigo. Y hay otro momento también de este Jesús tremendamente humano. Jesús va pasando por un pueblito y de pronto se encuentra con un funeral, viene un funeral, ese funeral era el funeral del hijo de una viuda. Para ponernos un poquito en el contexto, una viuda en Israel era un personaje no de segunda categoría, era así como que de cuarta o quinta categoría, porque ya no tenía padres, ya no tenía esposo, y esta mujer además había perdido a su hijo, o sea, no tenía ningún varón del cual depender, por así decir. Y Jesucristo se acerca el féretro y tocando dice “muchacho levántate”. Y dice el evangelio “y le regresó el hijo a la mujer”. Esto socialmente hablando es mucho más que una resurrección, porque es decirle: tú vuelves a tener tu lugar en la sociedad, no te preocupes, vuelves a tener tu lugar en la sociedad, algo que yo creo que, y por eso te hablo de ese lado humano de Jesús, yo creo que para Jesús él en su interior diría: esto con mi madre no va a pasar, porque mi madre se va a quedar viuda, ya era viuda la Virgen María, y además se va a quedar sola, porque su único hijo también va a morir en la cruz. Y yo creo que ese es el lado, me atrevería a decir...

 

SERGIO SARMIENTO: Dices que ya era viuda, ¿cuándo muere José?, porque no recuerdo, por lo menos en el Testamento no recuerdo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: En los evangelios no se habla, pero, sin embargo, no se vuelve a citar a José a partir más o menos de los 12 años. Sería muy extraño, por ejemplo, lo más lógico es que José hubiera muerto, son varias las razones, una de ellas es que, por ejemplo, Jesús en la cruz deja que sea San Juan el que toma a cargo a su madre, lo cual, si viviera todavía José, no sería el caso. Y, por ejemplo, en las bodas de Caná, que es cuando Jesús comienza su ministerio, ya no está José, ya no aparece José. Cada vez que aparece María, en diversos momentos del ministerio de Jesús, a partir más o menos de los 30 años...

 

SERGIO SARMIENTO: Siempre aparece sola.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Siempre aparece sola, o con los parientes, con los primos, etcétera, pero nunca aparece con José, lo cual obviamente no tendría ningún sentido si José hubiera estado vivo.

 

SERGIO SARMIENTO: Hay un momento creo que crucial en la vida de Jesús, es el momento en que se retira a meditar al desierto donde ocurre el episodio de las tentaciones. ¿Nos puedes platicar algo sobre ese Jesús?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Es un Jesús que quiere, hay un dato también muy humano de Jesús, Sergio, que es que Jesús quiere tocar todas las realidades humanas, sobre todo las realidades espirituales humanas, todo aquello que un ser humano puede llegar a experimentar, por así decir, Jesús como que quiere llegar hasta ahí. En el caso de las tentaciones, que fundamentalmente son tres tentaciones, según nos lo narran los evangelistas, tentación...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué evangelistas narran esto?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Hablan de esto San Marcos y San Mateo, fundamentalmente. Ellos al hablar de esto, de estas tentaciones, son fundamentalmente tentaciones de tipo material: que las piedras se conviertan en pan. Una tentación de tipo, vamos a decir, de manipulación de lo religioso, que es cuando le dicen “tírate del templo hacia abajo, para que todo el mundo te admire”. Entonces es una tentación en la cual el tentador le dice a Jesús: manipula la religión a tu favor, para tu interés personal. Y una tercera tentación, que es la tentación política, cuando le dice: ¿sabes qué?, mira a todos los reinos de la tierra, todo esto te daré, si postrándote ante mí me adoras, le dice el tentador a Jesús. Obviamente Jesús vence a las tres tentaciones, sin embargo, de alguna forma aquí Jesús lo que quiere tocar eso que tú, yo y todos...

 

SERGIO SARMIENTO: Quiere sentir esa tentación, porque, si no, no sería humano.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y es ahí donde siente la tentación. Otra tentación muy fuerte, que normalmente no la registramos en torno a ese retiro al desierto, es la que Jesucristo va a experimentar justamente la noche del Jueves Santo al Viernes Santo en el huerto de Getsemani. Ahí viene otro momento muy fuerte de tentación, porque Jesús siente, y se nota la lucha, la agonía, lo que llamamos la agonía de Getsemani o la agonía de Jesús en el huerto de Getsemani.

 

SERGIO SARMIENTO: Sudó sangre.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, es tan fuerte la tensión psíquica y psicológica que Jesús experimenta ante la tentación posiblemente de retirarse. Es más fácil: yo me puedo esconder en este momento y salvo mi vida. Sin embargo, su voluntad se mantiene firme ante esa tentación de poderse retirar de una carga tremendamente pesada. Eso genera una tensión psíquica de tal forma que se produce un fenómeno que se llama la hematohidrosis, que es el fenómeno justamente de, como tú comentabas, de sudar sangre, en el cual las venas superficiales del cuerpo se estallan y por los poros de la piel brota la sangre. Eso es otra tentación de Jesús. Hay posiblemente otra tentación más, en la cual este gran escritor griego, Nikos Kazantzakis, se vale para su famoso libro, “La última tentación de Cristo”, que luego se convirtió en una película muy polémica, y es la tentación que Jesús sufre en la misma cruz, que de alguna forma San Marcos nos la deja ver cuando nos deja decir a Jesús, “dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, un momento también difícil.

 

SERGIO SARMIENTO: Un momento muy difícil, porque finalmente dios no puede abandonar a su hijo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente.

 

SERGIO SARMIENTO: Él es aprehendido el jueves en la noche, es tarde, la impresión que nos da es que es tarde, porque los apóstoles estaban ya dormidos, podríamos pensar quizás que es la madrugada, no sé qué hora se pueda pensar que es. Lo que sabemos es que se le lleva a juicio, ¿de inmediato se presenta ante los sacerdotes Jesús?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Muy posiblemente la hora tuvo que ser en torno a las diez, once de la noche, porque...

 

SERGIO SARMIENTO: Entonces no era madrugada.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Cuando Jesús va al huerto de Getsemani...

 

SERGIO SARMIENTO: Eran tiempos en que no había luz eléctrica y la gente se dormía temprano.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Además. Es muy curioso que Israel es más oriental que nosotros, como que oscurece antes también, ese es un dato curioso. Jesús posiblemente entra a Getsemani en torno a las diez, once de la noche, porque ya han tenido toda la cena, la cena de Pascua. La cena de Pascua se podía empezar a celebrar solamente a partir de la caída del sol.

 

SERGIO SARMIENTO: Así es, que sería a las siete, una cosa así.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente, pongámosle unas dos o tres horas de cena, aproximadamente, a las diez de la noche es cuando llegan al huerto, y más o menos en torno a la medianoche es que posiblemente llegan los guardias de los sacerdotes. Es muy interesante, porque antes pensábamos que son los romanos los que...

 

SERGIO SARMIENTO: Bueno, es que eso es lo que nos han mostrado las películas, pero no, sabemos que en realidad no lo mandan a aprehender los romanos, eso lo sabemos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, son los guardias, porque no olvidemos que en Judea había un doble poder, estaba el poder opresor, o si quieres el poder político romano, y también estaba el poder religioso.

 

SERGIO SARMIENTO: Que había un rey, además, de Judea.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, se llamaba el Etnarca, porque era el rey de la raza, por así decirlo.

 

SERGIO SARMIENTO: El rey de los judíos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El rey de los judíos, exactamente en este caso.

 

SERGIO SARMIENTO: Porque era finalmente Judea y Galilea.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y Galilea, aunque Judea había sido ya separada del poder de Herodes por una serie de revueltas. Entonces Roma se da cuenta de que políticamente no le interesa tener un Etnarca...

 

SERGIO SARMIENTO: Lo divide, pero de todas formas había un rey local.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Había un rey, que era Herodes.

 

SERGIO SARMIENTO: Que era lo que hacían siempre los romanos, mantenían un rey local que de alguna forma les permitía mantener el control.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, era como su marioneta de alguna manera. Entonces Jesús es tomado preso...

 

SERGIO SARMIENTO: No tiene nada que ver eso con cosas que ocurren en estos días, ¿verdad?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No, no, en absoluto... El caso es que en esta situación es llevado primero a la casa de Anás. Anás era el suegro del sumo sacerdote.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿El suegro del sumo sacerdote?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Es interesante. Los sumos sacerdotes de aquella época eran prácticamente una especie como de nepotismo, nosotros diríamos hoy, en el cual se iban pasando el cargo, yo a mi suegro, luego a mi hijo, luego me regresaba a mí, porque no lo podían tener más de un determinado tiempo. Eso hace que primero se lleve a la casa del sumo sacerdote...

 

SERGIO SARMIENTO: Del suegro del sumo sacerdote.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Perdón, del suegro del sumo sacerdote, y ahí se hace un primer juicio a Cristo, un juicio en el cual se le interroga, es la primera vez que lo pueden realmente tener como prisionero, hasta ese momento había habido confrontaciones, había habido una serie de...

 

SERGIO SARMIENTO: Porque se le reconocía como un rabino, además.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, pero empiezan, los judíos sobre todo, empiezan a decir: este señor está blasfemando. No hay que olvidar que Jesús muere condenado realmente por blasfemo, aunque la causa política tuvo otra especie como de motivación, pero la razón fundamental es: te haces como hijo de dios, te haces hijo de dios y esa es la razón por la cual te vamos a matar. Se dio un primer juicio en el cual se dan cuenta, el Sanedrín, que era una especie como de consejo de ancianos del pueblo judío, se dan cuenta que Jesús efectivamente tiene esta pretensión, es condenado a muerte por el Sanedrín. Pero, sin embargo, ese juicio era ilegal, es muy importante entender esto.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué era ilegal?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Porque era de noche. Según el derecho judío solamente se podía juzgar a una persona en la mañana. Cuando amanece...

 

SERGIO SARMIENTO: Se le juzgó en la madrugada, de alguna manera.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Sí, exactamente. Cuando amanece es llevado a casa, ahora sí, de Caifás, que era el sumo sacerdote, y ahí es vuelto otra vez a juzgar ya de forma definitiva, y es condenado. Posteriormente, después de esto, es cuando es llevado ya con Pilatos, porque el derecho...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Por qué, si lo juzgan los judíos, por qué se lo tienen que entregar al romano, para que el romano lo ejecute?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El derecho romano, en este caso Poncio Pilatos, se había arrogado el poder de la pena capital, no podían ellos, los judíos...

 

SERGIO SARMIENTO: Si hubiera sido otra pena no hubiera sido necesario.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Exactamente. Y aquí hay un dato muy interesante, Jesús había profetizado su muerte, por tres veces él habla de su muerte a lo largo del evangelio, y siempre dice “seré crucificado”. En el evangelio de San Juan usa una frase, una especie de hipérbole, como de vuelta, porque es muy semítico, “cuando yo sea levantado de la tierra”. Cualquier judío sabía perfectamente lo que esto estaba significando, estaba hablando de la muerte en cruz, era la forma en la que morían. Si Jesús hubiera sido condenado a muerte por el Sanedrín hubiera sido lapidado, como tú comentabas al principio hablando del caso, que era la forma de la pena de muerte. Y la razón fundamental de la lapidación es que, como hay un derramamiento de sangre, y recordemos que todo el tema de la sangre en la mentalidad judía es un tema muy especial...

 

SERGIO SARMIENTO: Incluso todo el ritual que tienen para desangrar a los animales con el rabino es complejo.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Todo el tema del kosher y todo esto. Justamente el apedrear a una persona era matarla, pero desde lejos, entonces no me contaminaba yo con la muerte. Sin embargo, la crucifixión es muy sucia, vamos a usar la palabra.

 

SERGIO SARMIENTO: Por supuesto, la tienes que levantar a la persona, clavarla o amarrarla en algunos casos.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: En algunos casos. Ese es el motivo por el cual ellos dicen: si nosotros lo queremos matar la única forma de hacerlo es a través del tribunal romano, otra vez en este caso del procurador, gobernador romano. Es por eso que lo llevan, nada más que ahí le cambian la acusación, y la acusación que originalmente había sido una blasfemia por considerarse hijo de dios, en este caso la acusación es por considerarse igual a dios, más que hijo de dios, por considerarse igual a dios. En este caso la transforman en una acusación de tipo político: se proclama rey y entonces está levantando al pueblo. Y eso era un tema sensibilísimo para los romanos. Este es el motivo.

 

SERGIO SARMIENTO: Eso es en la mañana ya del viernes. ¿Cuánto tiempo dura el viacrucis?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: El viacrucis en sí mismo es un tramo muy corto. Recientemente tuve la oportunidad de ir a Jerusalén, y hay en el Museo de Israel, un museo muy hermoso, hay una maqueta en una dimensión muy clara en la que se ve la Jerusalén del siglo primero. Normalmente a Jesucristo lo tendrían que haber sacado por una puerta que está bastante lejos de la Torre Antonio, la Torre Antonio era el lugar donde estaban acuarteladas las tropas romanas. Los romanos, no olvidemos que Jesús ha sido arrestado, torturado previamente, y después de esa tortura ellos sabían que tenía que llegar vivo al lugar del suplicio. El camino del viacrucis en sí es muy corto, posiblemente estemos hablando quizá de un kilómetro como mucho, porque se dieron cuenta que si Jesús no llegaba al suplicio, y la ley romana que, uno, el condenado no se podía morir antes de ser ajusticiado...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Y si se moría antes, lo condenaban a muerte?

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No, si se moría antes lo suplantaban, un soldado tendría que haber suplantado a Jesús.

 

SERGIO SARMIENTO: Y haber muerto.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Y haber muerto por él, porque la pena se tenía que cumplir. Esto hace entonces que los soldados busquen el camino más corto, y el camino más corto en esa maqueta, muy bien hecha, realmente increíble, se ve perfectamente que es una bajada de unas escaleras...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Cuánto tiempo fue? No tenemos registro.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: No. Dado el cansancio de Jesús posiblemente se llevasen como una hora, hora y cacho, más o menos, por el cansancio. No olvidemos que Jesús ya va muy debilitado, se cae varias veces, la tradición dice que tres, pero posiblemente fueron quizá algunas más. Tienen que de pronto requisar a una persona para que lleve la cruz, porque si no, no llega. Tienen que subir al Monte Calvario, que no pensemos en un monte muy alto, era una especie de colinita de piedra de cascajo, de piedra de desecho, sobre la cual iba a ser colocada la cruz en la cual moriría Jesús.

 

SERGIO SARMIENTO: Y se nos acabó el tiempo, yo no sé por qué siempre se me va el tiempo con mucha rapidez en estas conversaciones. Padre Cipriano Sánchez, como siempre, gracias por conversar con nosotros.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Al contrario, gracias a ti y gracias por esta oportunidad de compartir con tu auditorio.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero nos veremos nuevamente.

 

CIPRIANO SÁNCHEZ: Por supuesto, gracias.

 

SERGIO SARMIENTO: Y a usted, amigo televidente, que hace posible este programa, se lo agradezco también. Eso es todo por hoy, pero no se le olvide, nos vemos la próxima.

 

 

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