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 Fernando Quiroz
 
 02/10/2008 16:18:01
yaguilar
521 mensajes
1º


Fernando Quiroz

México, D. F., 18 de julio de 2008.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR FERNANDO QUIROZ, ESCRITOR, AL PERIODISTA SERGIO SARMIENTO, CONDUCTOR DEL PROGRAMA “LA ENTREVISTA CON SARMIENTO”, DE TV AZTECA.

 

 

 

SERGIO SARMIENTO: Hola amigos, qué tal, sean ustedes bienvenidos a La Entrevista. Hoy se encuentra con nosotros Fernando Quiroz, él es autor de esta novela que tengo aquí conmigo, “Justos por pecadores”, es la finalista del concurso de Planeta 2008 para narrativa iberoamericana.

 

Fernando Quiroz es colombiano, Fernando Quiroz nació en 1964 allá en Colombia, ha sido editor de revistas culturales, ha sido columnista del periódico El Tiempo allá en Colombia, ha trabajado para revistas como Gatopardo, fue corresponsal en Buenos Aires de esta revista. Ha escrito “Esto huele mal” y “En esas andaba cuando la vi”, y su novela “Justos por pecadores”, que es la novela de la cual vamos a estar conversando el día de hoy. Fue finalista en el Premio Planeta 2008, de manera que es un privilegio tener aquí a Fernando Quiroz. Fernando, gracias por estar con nosotros en La Entrevista.

 

FERNANDO QUIROZ: Gracias a ti, Sergio.

 

SERGIO SARMIENTO: El elemento fundamental de esta novela, el escenario lo proporciona una organización religiosa llamada el Opus Dei, una de las organizaciones en torno a la cual hay más mitos, pero también hay más realidades. ¿Dónde obtuviste este conocimiento tan profundo sobre el Opus Dei?

 

FERNANDO QUIROZ: Bueno, desafortunadamente, autobiográfico una buena parte. Yo estudié en un colegio del Opus Dei en Bogotá y a los 16 años, cuando era un niño bastante ingenuo, mucho más de lo que soy hoy, fui en términos futbolísticos fichado por el Opus Dei. Estuve ahí un año, fui llevado como llevan a casi todos los jóvenes, con un poco de engaño, un partido de fútbol, un asado, una excursión, y cuando menos me di cuenta estaba metido en una institución fatal realmente, que me llevó a renunciar a las mujeres, a renunciar al sexo y que muy poco tiempo después de estar ahí me entregó elementos como el cilicio, que es una especie de collar de perro con pullas hacia adentro, que debía ponerme dos horas al día, y un látigo para los sábados, en fin.

 

SERGIO SARMIENTO: O sea, ¿estas ideas populares acerca del Opus Dei son verdaderas, realmente los miembros del Opus Dei se ponen cilicios y se autoflagelan, se autotorturan?

 

FERNANDO QUIROZ: Sí. Los miembros numerarios del Opus Dei utilizan estos instrumentos de mortificación corporal, que viéndolo bien son menos graves que todo el lavado de cerebro que ejercen sobre sus miembros, que la manera como los van alejando de sus familias, como les van cerrando las oportunidades para conectarse con el mundo real, la manera de cómo les insisten de diferentes maneras que el sexo opuesto es el pecado, el demonio mismo. Pero sí, todo esto que parecería haber quedado muchos siglos atrás, en los tiempos de la Inquisición, existe todavía.

 

SERGIO SARMIENTO: Vicente, tu protagonista, nos dices que tiene algún elemento autobiográfico, ¿qué tanto es autobiográfico, qué tanto hay también de un personaje ficticio en Vicente?

 

FERNANDO QUIROZ: Hay mucho de ficción, yo creo que se le podría aplicar a “Justos por pecadores” una frase que está en la última novela de Juan José Millás, “El mundo”, que dice “las novelas son mentiras a través de las cuales se cuenta la verdad”. La base de esta novela es mi propia experiencia de un año en el Opus Dei, la experiencia de mucha gente que pasó muchos más años por el Opus Dei y con los cuales entré en contacto, y muchos otros que ni siquiera conozco personalmente pero a través del Internet me comuniqué con ellos, más una serie de libros y de artículos de prensa sobre el Opus Dei. Con esta base hice un inventario casi como si fuera a realizar un reportaje, y construí una historia de ficción.

 

SERGIO SARMIENTO: Tu personaje, Vicente, de hecho tiene 34 años y es virgen, realmente se ha logrado mantenerlo alejado de las mujeres, ¿no es así?

 

FERNANDO QUIROZ: Es virgen, lo cual no es un delito ni un pecado, pero entendamos que del mundo de hoy sí es bastante extraño ser virgen a esa edad, y virgen en todos los sentidos. Bueno, esa parte del personaje, por ejemplo, está inspirada en un profesor mío que estuvo quince años más o menos en el Opus Dei, y él me contaba que cuando salió no sabía como relacionarse con las mujeres, me decía, “pero ni siquiera un café, yo cuando fui a tomar café las primeras veces con alguna amiga, yo no sabía si sostenerle la mirada, no sabía cómo dirigirme a ellas, me sentía muy, muy extraño”. Y me decía, “luego responder sexualmente, eso sí que fue bien complicado”, le tomó varios meses, terapias, en fin. Bueno, ahora tiene un par de hijos y creo que es medianamente normal.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué tan fácil es desprenderse del Opus Dei, qué tan fácil es salirse de la organización?

 

FERNANDO QUIROZ: Es bastante difícil, bastante difícil. Ellos dicen que la puerta de entrada es angosta y la de salida es bastante ancha. Yo no creo que sea así, sobre todo porque ellos ejercen una serie de amenazas, sobre todo la del infierno. Claro, si a mí me amenazan con el infierno para que haga o deje de hacer algo pues me muero de la risa, pero no en ese momento, a los 16 años y metido en un mundo en el que me lo recalcaban todos los días. De manera que, por ejemplo, cuando empecé a ver que todas estas prácticas no las quería vivir, que no entendía que esa fuera la manera para lograr la salvación supuesta de la que nos hablaban, cuando expresé mis primeras dudas, bueno, mi confesor se las comunicó asimismo a un español, que era uno de los jefes, por decirlo de alguna manera, del Opus Dei en Colombia, y ese hombre me encerró en un cuarto y me dijo, “¿con que te quieres salir de la Obra?, pues mira lo que le pasó a Pepe Pérez, que era numerario, se salió, ahora tiene cáncer y su familia sufre mucho, pero, bueno, si quieres correr con la misma suerte, salte”.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Con ese primitivismo?

 

FERNANDO QUIROZ: Con ese primitivismo, es terrible. Pero hay muchas muestras de ese primitivismo. Yo me acuerdo, incluso antes de haber entrado al Opus Dei, que eso fue, como te decía, a los 16 años, en el colegio en el que estudiaba, me acuerdo mucho, bueno, en el salón de clases teníamos una cartelera, un mural en el que poníamos, no sé, algunos concursos que había, algunas fotografías. Bueno, un día pusimos una foto de Kim Bassinger, que Kim Bassinger…

 

SERGIO SARMIENTO: Que tendría toda mi aprobación seguramente…

 

FERNANDO QUIROZ: Estaba en una playa recostada sobre una sandía, la cabeza sobre una sandía, una foto hermosísima, no estaba desnuda, que no habría tenido nada de malo, pero no lo estaba, estaba con un traje de baño. Y entra el maestro, no recuerdo qué clase nos daba, pero evidentemente era del Opus Dei, como casi todos en mi colegio, y cuando ve esta fotografía se retira unos cuantos pasos y la arranca con furia, la arruga, la tira, y dice “bueno, parece que ustedes tuvieran un pene en el cerebro”. Estos actos primitivos se dan todos los días, al periódico le arranca las páginas de espectáculos, porque además no puedes ir al cine, no puedes ir a ningún espectáculo público. Donde aparecen fotografías de mujeres que no sean una ministra hablando en un foro o algo así las arrancan. Es bastante primario, primitivo, espantoso.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Hay un proceso de lavado de cerebro en la Obra, en el Opus Dei?

 

FERNANDO QUIROZ: Sí, sí lo hay, y es algo que tienen muy bien aceitado, ese mecanismo, porque uno no se da cuenta, uno poco a poco va entrando, va entrando, y cuando se da cuenta está dentro aceptando una cantidad de cosas absurdas. Pero además, por ejemplo, yo creo que sería muy fácil para los que viven esta experiencia o para los que la han vivido, como me tocó a mí a esa edad, pues uno dice, bueno, ¿y por qué no hablaste con tus padres, por qué no le contaste a tu familia lo que estaba pasando? Nunca lo hice. Y la gente, yo diría que el 99 por ciento no lo hace porque ellos manejan el secretismo como en una secta y te impiden comentar, o sea, todo lo que se vive allá es privado, es secreto, no lo puedes comentar, y uno no lo hace. Es un poco absurdo. A raíz de la publicación de la novela mis hermanas, por ejemplo, que son unos cuantos mayores que yo, me decían, “¿pero Fernando usted vivió esas cosas, usted se amarró cilicios?”. Yo les decía, pues sí, sí lo hice. O sea, se vinieron a enterar 20 y pico años después. Y me decían, “¿pero por qué no nos dijo?”. Dije, bueno, ya, no lo hice porque al comienzo tenía miedo de hacerlo y después porque me sentía francamente imbécil.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Tu familia era muy religiosa?

 

FERNANDO QUIROZ: Mi familia es muy católica, pero no es del Opus Dei ni había ningún miembro del Opus Dei, ni creo que supieran hasta poco antes de la publicación de la novela en realidad qué era el Opus Dei. Mis padre entendían que era un colegio con formación católica, que les habían recomendado para su hijo, pero no sabían las prácticas brutales que ahí se vivían.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué edad tenías cuando decidiste que no podías continuar con esa vida?

 

FERNANDO QUIROZ: Esto pasó durante un año, entre los 16 y los 17, más o menos, todo esto además siendo menor de edad, que es algo todavía peor. Pero, bueno, luego sale uno con muchas culpas, con muchos temores. Pero por fortuna no fue tanto tiempo, de manera que después vino la universidad, después empecé a...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿No hubo heridas perdurables?

 

FERNANDO QUIROZ: Yo creo que sería difícil saberlo. Yo sé que hubo heridas que duraron mucho tiempo, y yo creo que algunas cosas me quedarán de esa época. Lo que pasa también es que creo que tengo una gran vocación de felicidad y he logrado deshacerme al menos de buena parte de esas taras, al menos de las más evidentes. Y de hecho no quise escribir antes porque si hubiera escrito con dolor o con odio, o con rencor, pues habría eliminado la parte más interesante de mi oficio, que es el placer de sentarme frente al computador e inventar historias, o a transformar realidades en ficción, o tal vez porque habría salido un panfleto y no una novela.

 

SERGIO SARMIENTO: Los 16, 17 años, son muy mala edad para tener vedadas a las mujeres, ¿no es así?

 

FERNANDO QUIROZ: Cualquier edad es terrible para tenerlas vedadas.

 

SERGIO SARMIENTO: Pero de 16 y 17, bueno, según yo recuerdo de mi adolescencia, hubiera sido una verdadera tragedia.

 

FERNANDO QUIROZ: Es una tragedia. Y lo curioso es que mucho tiempo después vine a saber que el cilicio que utilizábamos, que es espantoso, produce un dolor horrible, que nos decían que era un acto de amor para pedir perdón por los pecados del mundo, no era eso, era para tratar de controlar de alguna manera esa fuerza sexual que además a esa edad de descubrimientos y de gran curiosidad, es mucho más fuerte, de manera que basados un poco en el principio del sadomasoquismo pretenden reemplazar el placer con dolor.

 

SERGIO SARMIENTO: Ahora, “Justos por pecadores” finalmente es una novela de amor, ¿no es así?, tiene un tema fundamental de amor, ¿no lo consideras así?

 

FERNANDO QUIROZ: Pues me gusta mucho que lo veas así, porque en el fondo es una historia de amor. Las tres novelas que he escrito yo creo que en el fondo son novelas de amor, son novelas que exploran relaciones de pareja desde diferentes ángulos. Y esta es una historia de amor, es alguien que llega tarde al amor, que primero tiene que enamorarse de sí mismo, quitarse una cantidad de ataduras para poder por fin relacionarse con una mujer y conocer el corazón de una mujer, la piel de una mujer, y ella misma lo salvará de ese infierno en el que vivía.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Puede ser la mujer entonces una salvación particularmente en este tipo de circunstancias?

 

FERNANDO QUIROZ: Definitivamente. Yo sé que muchas veces y a muchos hombres los han hecho sufrir mucho, los han llevado al borde del abismo, pero las mujeres son, al menos en mi caso, salvadoras, definitivamente.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿De dónde surge esta obsesión del Opus Dei en contra de la mujer, de dónde surge este concepto de que la mujer es la perdición, de que la mujer es el origen del pecado, de lo que te platicaban o de lo que te contaban tus maestros o los miembros de la Obra que te indujeron a ese tipo de vida?

 

FERNANDO QUIROZ: Pero es más el género opuesto, porque también hay una sección femenina en el Opus Dei y para ellas supongo que seremos los hombres el demonio y el pecado. Sin embargo, es una institución marcadamente machista, Escrivá Balaguer era machista, clasista. La casa a la que yo asistía, del Opus Dei, tenía, y así todas las casas masculinas del Opus Dei en el mundo, tienen dos entradas, una para que entren los miembros del Opus Dei y otra por donde entran las mujeres que van a realizar las labores del servicio. Nunca se les puede ver ni se puede cruzar palabra con ellas en caso de que por algún error lleguen al mismo tiempo, aunque sean puertas diferentes. Pasan los alimentos a través de un torno, como se usaba en los conventos de clausura siglos atrás, y cuando van a pasar a la zona social o donde habitan los numerarios tocan un timbre y todos se encierran en un cuarto, en la biblioteca o en el oratorio, para que ellas realicen sus labores.

 

SERGIO SARMIENTO: Ahora, los numerarios no son sacerdotes, no son monjes, ¿no es así, o sí lo son?

 

FERNANDO QUIROZ: No, hay diferentes grados, hay unos cuantos que son sacerdotes en el Opus Dei, hay numerarios y hay súper numerarios. Los numerarios viven el celibato y entregan todo, absolutamente todo, al Opus Dei, eso es otra cosa que mucha gente ignora, es que a los siete años de estar en el Opus Dei un miembro numerario firma un testamento. Y es que desde el comienzo le preguntan a uno o empiezan a indagar más o menos qué bienes hay en la familia...

 

SERGIO SARMIENTO: También es un negocio el Opus Dei entonces.

 

FERNANDO QUIROZ: Es un negocio impresionante, bueno, ellos están presentes en la banca, están presentes en varios gobiernos, en las finanzas del Vaticano han sido definitivos. Le hablaron muy al oído al Papa Juan Pablo II, le ayudaron a solucionar crisis del Banco Ambrosiano, bueno, ha cambio de esto, creo que obtuvieron la canonización exprés de su fundador, fue tan rápida esa canonización que casi lo canonizan antes de morirse, brutal.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Qué tan influyente es en Colombia el Opus Dei, realmente tienen vínculos con el poder? Nos mencionabas que sí con la banca, con las finanzas, ¿pero qué tan influyentes son?

 

FERNANDO QUIROZ: Es un poder que existe, que está ahí, que se trata de mantener digamos más o menos en secreto. No sé, deberían estar orgullosos de pertenecer a algo que pertenecen si les parece algo tan bueno, pero a ellos no les gusta decir que están ahí. Y es sabido que el Presidente es cercano al Opus Dei.

 

SERGIO SARMIENTO: Álvaro Uribe.

 

FERNANDO QUIROZ: Sí, que uno de sus grandes asesores, el jefe de prensa de Palacio es miembro del Opus Dei, y ahí están, y están sobre todo en la educación, en una época estuvieron muy metidos en algunos medios de comunicación, y esas son las dos puntas de lanza de ellos, la educación y los medios de comunicación.

 

SERGIO SARMIENTO: Yo nunca he tenido gran conocimiento del Opus Dei, pero recuerdo cuando salió la novela de “El código Da Vinci” que gente cercana, o por lo menos no tan lejana como yo, del Opus Dei me decían, “es que eso es una exageración, ese no es el Opus Dei de verdad”. Tú lo que nos estás planteando es: así es, y no solamente así, es incluso peor, ¿no es cierto?

 

FERNANDO QUIROZ: Esta mañana precisamente me comentaba un periodista acá en el D.F. que preparando algunos temas para conversar conmigo había entrado a una red o a un portal de ex miembros del Opus Dei, algunos que ya leyeron la novela, en España y en otros lugares, que comentaban “se quedó corto, ojalá haya segunda parte”. En fin, es terrible...

 

SERGIO SARMIENTO: ¿Has tenido reacciones de la gente que conociste en esa adolescencia ya lejana, en que te acercaste al Opus Dei o te acercaron al Opus Dei, algún tipo de reacción?

 

FERNANDO QUIROZ: No, directa no, lo que pasa es que la novela apareció en Colombia el 27 de mayo y yo tres días después inicié una gira que apenas en pocos días regresaré y, bueno, ya veremos qué reacciones hay. He entrado por Internet a ver algunos de los artículos que han publicado en Colombia y en el espacio que dejan para comentarios hay unos bien agresivos.

 

SERGIO SARMIENTO: ¿En contra tuya?

 

FERNANDO QUIROZ: Sí, pero es gente que no se identifica y es gente que no da la cara. Pero, por fortuna, son muchísimos más los que dicen “yo viví eso, qué bueno que lo denuncien, qué bueno se haga una > 

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