Sergio Sarmiento
Jaque Mate
abril 2007
El sistema de Afores, o cuentas de retiro individualizadas, ha sido la solución para la quiebra que se avecinaba del sistema de pensiones de los derechohabientes del IMSS. Pero ha sido una solución incompleta. Lo peor de todo es que la mayor parte de la gente no se dará cuenta de eso hasta que se retire.
Los mexicanos tenemos más de 37 millones de cuentas de Afores. En promedio cada cuenta contiene 19 mil pesos. Esto significa que hay en estas cuentas un ahorro acumulado de más de 700 mil millones de pesos.
Si los mexicanos no hubiéramos adoptado el sistema de cuentas individualizadas, el IMSS habría quebrado tarde o temprano. El sistema anterior, llamado de reparto, tomaba las aportaciones de los trabajadores en activo para sostener a los retirados. El problema es que el dinero sólo podía alcanzar en una situación en que hubiera muchos trabajadores que mantuvieran a pocos jubilados. Con el aumento de la población de la tercera edad en el país, este sistema se volvió inviable.
La adopción del sistema de cuentas individualizadas resolvió el problema de fondo, pero creó otros. Cada trabajador empezó a ahorrar en su cuenta individual el dinero que utilizaría para su retiro. Esto ha generado una acumulación de ahorro importante, que puede ser usada para financiar proyectos productivos. Pero casi nadie se da cuenta del poco dinero que le otorgará la Afore al final de la vida. El promedio de las cuentas actualmente en vigor sólo dará al trabajador un ingreso equivalente al 30 por ciento de su ingreso actual.
¿Por qué? En parte por las altas comisiones que cobran las empresas que manejan estas cuentas. Pero también por el hecho de que, desde un principio, las autoridades establecieron aportaciones insuficientes. Evidentemente tuvieron temor de que si se definían aportaciones realistas, que pudieran dar un mayor del ingreso al trabajador en su retiro, el sistema completo habría sido rechazado por los trabajadores.
El costo político, sin embargo, tendrá que pagarse tarde o temprano. Cuando los actuales trabajadores empiecen a retirarse, y se den cuenta de que recibirán apenas un 30 por ciento de su sueldo, empezarán a protestar y se dirán engañados. Pero el engaño nos lo estamos haciendo nosotros mismos, ya que desde este momento sabemos el escaso monto que tendrán las Afores en el momento de nuestro retiro.
RENDIMIENTOS
El rendimiento nominal promedio de las Afores fue de 8.55 por ciento en los 12 meses concluidos en enero del 2007. Ésta es una cifra muy superior a la que otorgan la mayor parte de los bancos, que a duras penas dan un 3 o 4 por ciento en cuentas pequeñas de ahorro. El problema es que las comisiones que se pagan por las Afores son más altas que las de otras cuentas (debido a sus montos reducidos), mientras que, al contrario de otras cuentas, a las Afores se les pide no sólo acumular ahorro sino hacerlo de forma tal que en el momento del retiro se le pueda dar al jubilado un ingreso razonable.
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