Sergio Sarmiento
Jaque Mate
27 may. 07
La Comisión Permanente del Congreso de la Unión hizo un llamado importante este 23 de mayo al gobierno de la república para que deje de utilizar al Ejército en la lucha contra el narcotráfico. Propuso que se tomen medidas para preparar a cuerpos policiales adecuados para llevar a cabo esta labor.
Algunos políticos y comentaristas han considerado este llamado como un desplante de desprecio al Ejército. Pero no hay ninguna razón para considerarlo así. Todo lo contrario. Hay buenas razones para considerar que sí es conveniente buscar opciones al uso de las fuerzas armadas de nuestro país en el combate contra el narco que es una función de policía.
Una de las razones es la propia Constitución, que le da al gobierno funciones específicas en la preservación de la soberanía nacional pero no en la realización de labores policiales. La Suprema Corte de Justicia ha determinado ya que esto no es un obstáculo legal para que el Ejército colabore en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, pero vale la pena preguntarse si esto es lo más conveniente.
El Ejército debe ser una última opción en el combate contra criminales. Después de todo, si fracasa en esta labor ya no hay instancia a la cual recurrir. La lucha contra el narco, por otra parte, conlleva casi siempre grandes tentaciones de corrupción, en las cuales ya han caído las policías con anterioridad. Pero si las fuerzas armadas caen en esta trampa, el daño para nuestra nación puede ser enorme.
Parece claro que en el momento actual no hay más opción que el Ejército. Si éste dejara de colaborar hoy, el esfuerzo contra el narcotráfico simplemente se desplomaría. Pero eso no quiere decir que la Presidencia de la República no pueda tomar medidas para ir preparando una fuerza policial capaz de cumplir con los operativos preventivos con los que se está enfrentado al narco. La Policía Federal Preventiva, de hecho, es el cuerpo que debe tener esa responsabilidad, dejando a la Procuraduría General el encargo que tiene por ley de hacer investigaciones una vez que haya denuncia formal contra un presunto delincuente.
Los mandos militares pueden ayudar a adiestrar y preparar a los integrantes de esta Policía Federal Preventiva. El Ejército puede también aportar efectivos para nutrir a esta corporación. Pero sí vale la pena separar a las fuerzas armadas de las fuerzas policiales. Sus responsabilidades son distintas. Y sus esfuerzos deben estar por lo pronto separados.
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