Jaque Mate
8 jul. 07
Zacatecas se convirtió, el pasado 1 de julio, en un ejemplo más de las fisuras que amenazan al PRD y al movimiento que impulsó la candidatura presidencial del PRD en el 2006. El PRD local, encabezado por la gobernadora Amalia García, se enfrentó a un PRD disidente, impulsado por el ex gobernador Ricardo Monreal, quien utilizó al Partido del Trabajo como vehículo oficial de su movimiento.
El resultado fue un descenso significativo en el respaldo popular del PRD, que llevó a la pérdida de posiciones tanto en el congreso local como en los municipios. Especialmente importantes fueron las derrotas del PRD en la ciudad de Zacatecas, la capital del estado, y en Fresnillo, el segundo municipio en población.
Monreal trabajó activamente para lograr la derrota del “PRD de Amalia”. En Fresnillo impulsó la candidatura de su hermano David para sustituir a otro de sus hermanos, Rodolfo, quien ocupaba previamente la presidencia municipal. La familia demostró que sigue manteniendo su poder político en la entidad a tres años de la terminación del sexenio de Ricardo Monreal. David conquistó el triunfo postulado por el Partido del Trabajo.
José Narro, un defeño avecindado en Zacatecas desde hace décadas, fue postulado también por el Partido del Trabajo como candidato al gobierno de la capital del estado. El respaldo de Monreal no fue suficiente para conseguirle la victoria, pero el número de votos que Narro obtuvo permitió la derrota del PRD en la contienda y abrió las puertas a una victoria sorprendente del candidato del PAN, Cuauhtémoc Calderón, en una entidad en la que este partido nunca había tenido presencia.
Muchos perredistas han exigido que se apliquen los estatutos a Ricardo Monreal y que se le expulse del PRD por apoyar a los candidatos de otro partido. Pero esto implicaría una afrenta contra Andrés Manuel López Obrador, quien ha tenido a Monreal como uno de sus colaboradores más cercanos. López Obrador no es ya dirigente del PRD, pero su influencia sobre el partido es enorme. Y nadie se atreve a enfrentársele.
Si nadie toma medidas en contra de Monreal, sin embargo, se estará sentando un precedente muy negativo. Cualquier dirigente sentirá, y con razón, que tiene derecho a apoyar a candidatos de otras agrupaciones políticas. A final de cuentas, esto puede llevar a un rompimiento del PRD.
Muchos militantes del partido se muestran cada vez más inconformes con el liderazgo informal pero poderoso que ejerce López Obrador. Le atribuyen por su intolerancia la derrota del PRD en Tabasco a principios de este 2007 así como la caída en la popularidad del partido desde la toma del Paseo de la Reforma de la ciudad de México. Le cuestionan también que mantenga una actitud de rechazo a cualquier tipo de negociación con el PAN o con el PRI.
Son muy numerosos los perredistas que están convencidos de que el PRD debe ser un partido de izquierda moderna, dispuesto a tomar medidas para que se construya una mayor prosperidad en el país, y no comprometido con mantener un berrinche a toda costa sin importar las consecuencias que esto pueda tener para la mayoría de los mexicanos.
Conoce la convocatoria del concurso de ensayo Caminos de la Libertad Aquí
Escucha las entrevistas de Sergio Sarmiento en la sección "Entrevistas" aquí
¿Quieres opinar?
Regístrate y haz oír tu opinión en el Foro