Sergio Sarmiento
Jaque Mate
29 jul. 07
Llega la carrera por el gobierno de Baja California a su fin. Una vez más la contienda está muy pareja. En las encuestas, María de las Heras, en Milenio diario, da un empate; el Reforma registra una ventaja de cuatro puntos porcentuales, todavía dentro del margen de error, al panista José Guadalupe Osuna. No hay duda, sin embargo, de que Jorge Hank Rhon, el ex alcalde priista de Tijuana, ha recuperado mucho terreno desde el inicio de la campaña, ayudado en parte por su temporal descalificación por las autoridades electorales locales, la cual fue descartada por el Tribunal Electoral federal.
Hank, hay que señalar, es un candidato ideal… pero para los caricaturistas y comediantes. Sus afirmaciones en el sentido de que la mujer es su animal preferido o de que posee un chaleco de pene de burro, o algunas acciones que ha llevado a cabo como echarles la camioneta a un fotógrafo de prensa y a dos niños en son supuestamente de broma, lo convierten en presa fácil de ataques. El propio Hank parece ser el principal guionista de la “campaña sucia” en su contra.
Del otro lado, el PAN ha postulado a un candidato poco carismático. José Guadalupe Osuna Millán se ha beneficiado de los negativos de Hank, esto es de su rechazo en amplios grupos de la población, pero no genera entusiasmo ni siquiera entre los panistas. Le afecta, además, el mediocre desempeño del actual gobierno panista encabezado por Eugenio Elorduy. Las autoridades electorales estatales, por otra parte, le han llamado la atención al gobernador Elorduy por haber supuestamente apoyado a Osuna.
La contienda es sumamente importante tanto para el PAN como para el PRI. Para el partido de gobierno a nivel federal sería una verdadera tragedia perder un segundo estado al hilo después de haber sido derrotado en Yucatán. Para el PRI Baja California es una entidad icónica puesto que fue la primera que perdió en 1989.
Al contrario de Yucatán, que tuvo como siempre una fuerte participación de los ciudadanos, en Baja California es tradicional que los ciudadanos no se involucren en la política. En parte esto se debe al hecho de que muchos bajacalifornianos nacieron en otros lugares del país y se establecieron en la frontera en espera siempre de cruzarla y no de plantar raíces en su nueva tierra.
En este caso un alto nivel de abstencionismo podría beneficiar a Hank. El candidato del PRI tiene el rechazo más fuerte de la población en general, 43 por ciento según las encuestas, pero también cuenta con la más extensa y más eficaz estructura política en el estado. Los priistas son así quienes realmente tienen la capacidad de sacar a sus simpatizantes a votar. Esto puede ser la diferencia en una votación cerrada, especialmente si un número importante de los ciudadanos comunes y corrientes no se sienten motivados para salir a votar, especialmente en lugares como Mexicali donde las temperaturas pueden ascender a más de 40 grados en el verano.
Pero poco importa si los bajacalifornianos no le ponen la atención suficiente a su propia elección este 5 de agosto. En el resto del país la atención será enorme.
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