GASTO Y CAMPAÑA

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"El crimen no paga… por lo menos no tanto como la política.”

Alfred E. Newman

Andrés Manuel López Obrador fue el único candidato presidencial sancionado por rebasar el tope de campaña en 2012. Según el informe de la Unidad de Fiscalización del Instituto Federal Electoral, la campaña presidencial de Movimiento Progresista rebasó en 46 millones de pesos el límite establecido. Ni la campaña de Enrique Peña Nieto de Compromiso por México (PRI y PVEM) ni la de Josefina Vázquez Mota del PAN superaron los topes. La información, sin embargo, se antoja paradójica frente a lo que vimos los ciudadanos en la campaña. La impresión generalizada de que Peña Nieto gastó más no ha sido avalada por el informe de la Unidad de Fiscalización, incluso después de que éste fue enviado para su reelaboración una y otra vez. El resultado del informe ha hecho que el líder del PRD, Jesús Zambrano, haya tildado de “delincuente electoral” a Alfredo Cristalinas, jefe de la Unidad de Fiscalización.

En realidad Cristalinas y la Unidad de Fiscalización no han hecho más que aplicar la ley. Ésta permite a los partidos definir cómo se distribuye administrativamente el gasto de las campañas. Los partidos de Compromiso por México, por ejemplo, cargaron la mano a las campañas de diputados y senadores. Por eso 151 de ellas fueron sancionadas por rebasar los topes de gasto. El PRI y el PVEM fueron, en consecuencia, los partidos más sancionados por el IFE, pero no por la campaña presidencial. Los contadores de Movimiento Progresista, en cambio, le cargaron la mano a la campaña de López Obrador, aparentemente por error, y lo dejaron como el único candidato presidencial en rebasar el tope de gasto. En contraste sólo 11 campañas legislativas de Movimiento Progresista rebasaron sus límites.

La afirmación de que Peña Nieto tuvo una mayor cobertura de los medios electrónicos de comunicación no ha sido avalada por el monitoreo que la UNAM realizó para el IFE. La información es más confusa cuando nos remontamos a los tiempos previos a las precampañas y campañas formales. El PRD y el PAN afirman que Peña Nieto recibió un trato especial de Televisa cuando era gobernador del estado de México. Es posible. Pero también Marcelo Ebrard, entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, tuvo una cobertura de medios superior a la de cualquier presidente municipal o gobernador, con excepción de la de Peña Nieto. Por otra parte, López Obrador estuvo en campaña durante buena parte del sexenio pasado, logrando también una buena cobertura de medios, mucho antes de que se lanzaran las precampañas oficiales.

Una de las grandes dudas del sistema de gasto electoral de México es la manera en que los partidos pueden decidir cómo registrar sus egresos a fin de proteger las campañas que les interesan. Esto impidió que la campaña de Peña Nieto rebasara el tope de campaña. La otra gran pregunta es si realmente la Unidad de Fiscalización del IFE puede encontrar todos los gastos de los partidos y candidatos. Yo tengo la impresión de que una buena parte simplemente no son detectados por la autoridad electoral.

Si nos atenemos a lo que nos dice el reporte de la Unidad de Fiscalización, los partidos políticos y los candidatos han reducido su gasto en términos reales frente a procesos anteriores, como 2006 y 2000. Parte de la reducción es producto de que ya no pagan por sus anuncios de radio y televisión. Pero quizá lo que ha ocurrido es que simplemente han encontrado mejores formas de ocultar a la Unidad de Fiscalización los gastos que hacen.

INFRAESTRUCTURA

La mejor forma de promover la actividad económica y la competitividad en un país es construir infraestructura… pero infraestructura útil. En este sentido, el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto de lograr un mínimo de 4 billones de pesos de inversión pública y privada en infraestructura en su sexenio es positivo. Pero una manera de destruir riqueza es construir infraestructura inútil o excesivamente costosa.

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