Reforma fiscal

on .

"El pueblo está hambriento. Es porque las autoridades se quedan con demasiados impuestos".

Lao Tse
 
Por presión de la galería no se aplicó el IVA a alimentos y medicinas. Se beneficia más a quienes más consumen y se mantienen las distorsiones fiscales de la tasa cero, incluyendo las devoluciones multimillonarias de impuestos a las grandes empresas de alimentos.

Por presión de las empresas desaparece el IETU, que complica la contabilidad pero recauda algo de las empresas que sistemáticamente presentan resultados en ceros o en números rojos. En 2014 se dejarán de ingresar al erario 114,500 millones de pesos por la eliminación del IETU.

Aumenta la tasa máxima de ISR de 30 a 32 por ciento. Hasta 2009 se encontraba en 28. Vamos en sentido contrario de los países más competitivos que han recortado impuestos a los ingresos, por considerar que afectan los incentivos para la inversión, el trabajo y la productividad.

Se elimina la consolidación de resultados. En principio parece correcto, pero, ¿cómo quedamos frente a otros países? ¿Se reduce la competitividad de las empresas nacionales?

Se gravan los dividendos, pero esto crea una doble tributación. Las empresas ya pagan ISR sobre sus ganancias. Al repartir éstas en forma de dividendos, se cobrará nuevamente impuesto sobre las mismas ganancias, ahora a los accionistas.

Se gravará con IVA el alimento para mascotas. ¿La solución? Dar a las mascotas alimentos para humanos.

Se reduce el impuesto a Pemex, pero se cobra un nuevo impuesto al carbono, lo cual hará que sigan subiendo los precios de los combustibles fósiles.

Se crea un impuesto especial a los pesticidas, pero no se permite la producción de transgénicos que reducen el uso de pesticidas. ¿Consecuencia? Los productores de Estados Unidos aplauden porque nos venderán más transgénicos cosechados por ellos.

Se elimina la exención de IVA a las importaciones temporales de la industria maquiladora. Esto encarecerá las exportaciones mexicanas. Los chinos ya están festejando.

Se cobra un impuesto especial a las bebidas azucaradas, pero no a todos los demás productos que generan obesidad.

Se crea un nuevo seguro de desempleo, cuyo costo se cobra a los empleadores. No se eliminan, sin embargo, las costosas indemnizaciones laborales que han quebrado a tantas empresas pequeñas.

Se homologa el IVA en todo el país, pero no al 11 por ciento de la frontera sino al 16 por ciento. Los comercios de la frontera no podrán competir con los de los estados fronterizos de la Unión Americana, que tienen impuestos comerciales de 5.125 a 7.5 por ciento.

Se establecen programas para que empresas y personas físicas se incorporen a la formalidad, pero todas las cargas nuevas a las empresas establecidas favorecen la informalidad. Al final los golpes fiscales demostrarán ser más poderosos.

Nos dicen que la reforma promueve el crecimiento, pero los nuevos golpes fiscales dañan la inversión y la economía formal. El único instrumento para promover el crecimiento es un mayor gasto deficitario del gobierno.

Del déficit público de 0 por ciento que se esperaba en 2013, y que se modifica a 0.5 por ciento en este año, Hacienda ahora pronostica uno de 1.5 por ciento del PIB para 2014. Si se consideran todos los gastos "ocultos", esto significa un déficit real ("requerimientos financieros del sector público" o la deuda que tendrá que contratar el gobierno) de 4.1 por ciento del PIB.

La filosofía de la reforma fiscal es que si se quita más dinero a quienes laboran en la economía formal, para repartir más caridad entre los pobres, se logrará crear un país más próspero. La experiencia internacional nos dice lo contrario.
 
·OPORTUNIDAD
 
Se ha perdido la oportunidad de una verdadera reforma fiscal, que habría reducido y simplificado radicalmente el ISR y aplicado el IVA a todos los productos a un nivel menor que el actual. Se ha optado por una reforma redistributiva, una reforma caritativa, antes que una reforma que incremente la productividad de México.
 
Twitter: @sergiosarmient4