LOS LOGROS

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En esta época en la que nos ha tocado vivir hay que ser catastrofistas para llamar la atención.

Si uno dice que el mundo está en peligro de colapsarse, todos los medios de comunicación prestarán atención a la advertencia. Si uno protesta a voz de cuello por la muerte de 6 millones de niños cada año, la condena será virtualmente universal. Pero si uno señala que el número de niños muertos anualmente en el mundo ha descendido de 12 millones en 1990 a menos de 6 millones en 2015, por lo que se confirma que la humanidad va por buen camino, todo el mundo bostezará y se ocupará de alguna otra información. Éste es precisamente el dato que reveló Bill Gates, el fundador de Microsoft, en la pasada reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Apuntó que ha habido un avance importante en el logro de las “metas de desarrollo del milenio” de las Naciones Unidas y en particular en la que se refiere a la reducción de la mortalidad infantil. Quizá porque sus comentarios fueron positivos en vez de catastrofistas, Gates recibió una virtual atención en los medios internacionales de comunicación.

 

La información disponible sugiere que, efectivamente, la humanidad ha venido avanzando paso a paso en el logro de objetivos que parecían inconquistables hace algunas décadas. La pobreza extrema en el mundo ha caído al ritmo más rápido de la historia. Como esto ha sido consecuencia de la adopción de una economía de mercado por países como China y la India, y el capitalismo no puede tener buena prensa, no se le ha prestado atención.

Enfermedades que se consideraban una sentencia de muerte, como el sida, han empezado a ser vencidas por una combinación de educación y ciencia. Pero esta información no genera tanta atención como la que nos habla de la tragedia que sufren las personas que padecen esta enfermedad y sus familias.

La mortalidad infantil es quizá el caso más claro de todos. Sentenciar que es inaceptable que 6 millones de niños mueran al año en distintos países del mundo por enfermedades prevenibles, especialmente gastrointestinales, produce el acuerdo de todas las buenas conciencias del mundo. Apuntar que gracias a mejores programas de salud y al esfuerzo concertado de los gobiernos nacionales, de organizaciones internacionales como la ONU y fundaciones como la de Melinda y Bill Gates se ha logrado reducir a la mitad la mortalidad infantil en apenas 15 años, uno de los mayores logros de la historia, es algo que cuando no se considera intrascendente se ve como poco ético porque se considera que los multimillonarios, como Gates, deben ser naturalmente grandes villanos.

El avance obtenido en estos temas no significa que haya que detener el esfuerzo y cantar victoria. Seis millones de muertes de niños al año sigue siendo una cifra demasiado alta. Pero quizá el mensaje de Gates es que hay que continuar con el esfuerzo ya empezado. Si en lugar de ser pesimistas y arrancarnos los cabellos por las seis millones de muertes al año mantenemos los esfuerzos exitosos de los últimos años, quizá logremos que en unos cuantos años la cifra se reduzca a niveles mucho más pequeños.

Twitter: @sergiosarmient4