NO ES NUESTRO

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Hemos festejado tantas veces la expropiación petrolera de 1938 que nos hemos creído el dogma de que el petróleo es nuestro. La verdad es que el petróleo crudo no ha beneficiado a la mayoría de los mexicanos sino que se ha empleado para privilegiar a ciertos políticos y a los trabajadores y líderes sindicales de Pemex. Las restricciones a la inversión privada en la industria petrolera tampoco han favorecido a los mexicanos sino que, por el contrario, los han perjudicado al impedir una mayor actividad económica y la generación de nuevos empleos para los mexicanos.

En muchos países del mundo el petróleo en el subsuelo no es propiedad individual, como ocurre en Estados Unidos, sino colectiva. Esto quiere decir que uno no puede explotar el hidrocarburo que encuentre en un predio propio. La propiedad de ese petróleo o gas es de los habitantes toda una provincia, como en el caso de Canadá, o de los de todo el país, como en Noruega. En México la propiedad de los hidrocarburos es también de la “nación”. En términos prácticos esto significa en primer lugar que los beneficios de su explotación no se quedan en la zona donde se registra la producción sino que se van a la ciudad de México, donde está ubicada la enorme estructura burocrática de Petróleos Mexicanos, una empresa que tiene el monopolio de explotar el petróleo de los mexicanos.

 

En ningún país del mundo hay un régimen de inversión tan restrictivo como el de México en materia petrolera. En Canadá el petróleo y el gas son propiedad de los habitantes de una provincia, pero toda la exploración y explotación las hacen empresas privadas que pagan al gobierno, en representación de los habitantes, una cantidad de dinero por cada barril o metro cúbico producido. Este sistema garantiza la renta petrolera ya que aunque las empresas tengan pérdidas tienen obligación de pagar las regalías por los hidrocarburos.

Noruega, en contraste con Canadá, sí tiene una empresa petrolera gubernamental, Statoil, la cual, sin embargo, no es un monopolio como Pemex. Statoil tiene inversionistas privados muy importantes a pesar de ser una empresa gubernamental. Esto significa que los inversionistas privados cuidan de sus intereses y al hacerlo aseguran así que la empresa tenga un funcionamiento más eficaz para beneficio también de los ciudadanos noruegos. Statoil tiene producción petrolera en Noruega y otros países, pero también hay empresas privadas que se dedican a distintos tipos de actividad dentro de la industria petrolera en el país. Statoil ha logrado reunir con sus utilidades y derechos un fondo de pensiones muy cuantioso que garantiza la tranquilidad económica de todos los noruegos.

En contraste, Pemex es una empresa obesa, que tiene cuando menos tres veces el personal que necesita, y que pierde dinero –el dinero de los mexicanos—por una mala operación en refinación y por un saqueo constante al que la somete la Secretaría de Hacienda. Con este sistema el petróleo, lejos de ser nuestro, de los ciudadanos mexicanos, es un producto natural renovable que el gobierno está utilizando para subsidiar su gasto corriente y para mantener un monopolio ineficiente.

 

Twitter: @sergiosarmient4