EL SANTO VENEZOLANO

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Millones de personas salieron a las calles en Venezuela para rendir un homenaje al presidente Hugo Chávez. Hubo demostraciones de un cariño que va más allá del que usualmente genera un gobernante. Chávez se supo ganar a una parte muy importante de la población de Venezuela gracias a su apropiación de los medios de comunicación, a su estilo intenso e histriónico de hablar en público y a la manera en que repartió despensas, regalos y apoyos a la población más pobre de su país.

Sería un error pensar que todos los venezolanos apoyaban a Chávez. A pesar de contar con ventajas importantes sobre el candidato opositor Henrique Capriles, ventajas que habrían hecho sonrojar incluso a los priistas más nostálgicos del viejo régimen, Chávez obtuvo el 55 por ciento de los votos en la elección del 7 de octubre de 2012 contra el 44 por ciento de Capriles. En un país con 29 millones de habitantes, por supuesto, esto significa que una enorme cantidad de venezolanos creían en el proyecto de Chávez y se han sentido por lo tanto entristecidos por su fallecimiento. Quienes se oponen a Chávez, sin embargo, no tuvieron mucha oportunidad de expresar sus puntos de vista en los homenajes al ex presidente. Los reporteros de la emisora de televisión de paga Globovisión, la única empresa de medios con posición crítica a Chávez que queda en el país, tuvieron que hacer su trabajo informativo a la distancia para evitar ser agredidos. Algunos periodistas internacionales, confundidos con reporteros de Globovisión, sí fueron atacados por los dolientes de Chávez.

 

Para Nicolás Maduro, que ha buscado ocupar el espacio político dejado por Chávez, a pesar de que en realidad la constitución decía que el cargo de presidente interino debía ser ocupado por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Legislativa, el intento por construir una imagen mítica de Chávez ha pasado incluso por la decisión de embalsamar el cuerpo de Hugo Chávez para exhibirlo en un museo. La costumbre de embalsamar a los muertos, que tenían los faraones del antiguo Egipto, ha sido revivida en tiempos contemporáneos en los casos de algunos personajes políticos supuestamente de izquierda como Lenin, Stalin, Mao, Juan Domingo Perón, Evita Perón, Kim Il-Sung y Kim Jong-il. También el vietnamita Ho Chi Minh fue embalsamado, a pesar de que él mismo había señalado su deseo de ser incinerado.

El Chávez embalsamado no podrá hacer nada, sin embargo, para resolver los problemas de fondo de la economía venezolana. Una política destinada específicamente para atacar la empresa privada tuvo al final el éxito que buscaba. La inversión privada se ha desvanecido y el país depende cada vez más del petróleo. Cuando los precios caigan se desplomará también la economía del país.

Hugo Chávez se ha convertido en un ídolo para muchos en Venezuela y el mundo. Embalsamado se convertirá en un santo o mártir para la causa de quienes consideran que ser de izquierda es destruir la actividad económica privada. Muchos están agradecidos por los amplios subsidios que repartía Chávez, entre ellos los gobiernos de Cuba y de Argentina, pero el resultado final de su mandato parece haber sido el desperdicio de cientos de miles de millones de dólares en ingresos petroleros y el debilitamiento de la economía venezolana.

 

Twitter: @sergiosarmient4