Después de las reformas

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Revista Vértigo

El período de las reformas ha terminado. Esto es por lo menos lo que sugirió el presidente Enrique Peña Nieto en su mensaje a la nación del 2 de septiembre. “De un país detenido –escribió en Twitter el 28 de agosto--, a uno con 11 reformas audaces, reconocidas en el mundo.” Llega el momento de consolidar estas reformas y, sobre todo, aprovecharlas para impulsar un mayor crecimiento.

La economía todavía no está avanzando al paso que Peña Nieto prometió en su campaña. Aun si se cumpliera el objetivo de 2.7 por ciento en 2014, se tendría un crecimiento promedio de sólo 1.9 por ciento en los dos primeros años de gobierno. El candidato priista prometió 6 por ciento al año al finalizar su sexenio.

Mucho dinero, pocas nueces

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Revista Vértigo

Nos dijeron que para evitar la corrupción era necesario que los contribuyentes pagáramos los gatos de las campañas políticas y del órgano encargado de organizar las elecciones. Afirmaron que esto evitaría cuestionamientos a la legitimidad de los procesos electorales. Añadieron que al endosar la factura a los contribuyentes evitaríamos que el narcotráfico se metiera en la política.

¿Cuáles han sido realmente los resultados? La corrupción campea en los procesos electorales. Los cuestionamientos a la legitimidad de las elecciones siguen siendo tan comunes como antes. El narcotráfico parece estar metido en todos los aspectos de la vida política de nuestro país. Pero además los contribuyentes tenemos que pagar el costo de un sistema político que sólo beneficia a unos cuantos.

Concluidas las reformas

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Revista Vértigo

Con la promulgación de la legislación secundaria en materia energética el 11 de agosto, el presidente Enrique Peña Nieto completó su agenda de reformas estructurales. Lo sorprendente es que lo logró antes de concluir sus primeros dos años de gobierno. Si alguien hubiera afirmado en diciembre de 2012 que el presidente habría completado para agosto de 2014 estas reformas, se le habría tildado de mentiroso o psicótico.

Las reformas, sin embargo, ahí están. La laboral fue la primera porque el presidente Peña Nieto la retomó de su predecesor panista Felipe Calderón. De ahí siguieron en rápida sucesión la educativa y la financiera. Más tarde llegaron la hacendaria, la de telecomunicaciones y la energética. Una serie de otras reformas, quizá no tan notorias pero también importantes, fueron aprobadas de manera paralela.